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Los corredores de datos: las empresas que se hacen millonarias contigo y no lo sabes

Jaime Quirós – “Macrodatos” o “Big Data”. Son términos que escuchamos muy a menudo últimamente y con los cuales muchas empresas llamadas “corredores de datos” se están haciendo millonarias. El negocio es muy rentable ya que convierte nuestra información en “el nuevo petróleo”.

La dimensión planetaria que alcanzan los datos sobre las personas, junto con los avances en las técnicas de “minería de datos”, hacen posible que empresas alrededor del mundo posean superbases de datos. Sus archivos contienen información personal de millones de consumidores identificables individualmente. Pero ¿qué es exactamente y cómo funciona este negocio?

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El negocio de los datos de las personas nunca había sido tan grande como ahora. Y no para de crecer. Getty Images

Las primeras empresas que pensaríamos que pueden estar implicadas en la recolección de datos serían Facebook (FB), Twitter (TWTR) o cualquier red social. Falso. No son este tipo de redes y lo más probable es que nunca habrás oído hablar de estas compañías.

De hecho, los actores principales de todo este proceso son los intermediarios, encargados de extraer los datos. Para ello, existen cientos de fuentes y maneras, incluidos censos, encuestas, registros públicos y programas de tarjetas de fidelización, como las de los supermercados.

En este conjunto, también cuentan las acciones más cotidianas como conectarse a una red wifi, usar la tarjeta de crédito, leer una noticia, aceptar condiciones de aplicaciones o webs, realizar una compra o cualquier actividad que sea online. Y una vez recopilados los datos, serán vendidos al mejor postor.

¿Y cuánto hay de legalidad?

Desde el 25 de mayo, en Europa rige una nueva normativa donde se obliga a los “corredores de datos” a pedir tu consentimiento expreso para el tratamiento de la información personal. También se debe informar sobre qué datos están utilizando, cómo los están tratando, para qué y quién es la persona responsable de los mismos. Pero esto se hace informando al usuario con letra pequeña en una batería interminable de documentos.

Los peces gordos de este mercado son las compañías como Acxiom, Experian y Oracle Data Cloud. A costas de nosotros ganan muchísimo dinero, y en varias ocasiones se ven envueltos en asuntos turbios como el sonado escándalo de Facebook. Llegan al punto de usar los datos para el desarrollo de campañas digitales con fines políticos.

Por ejemplo, con estas técnicas un partido político podría segmentar al público. Conocería quien tiene casa propia, sus preferencias políticas, sus marcas predilectas, su número de hijos, dónde va de vacaciones y muchísimos datos más.

También existen miles de pequeños intermediarios, que con la excusa de la creación de usuarios en sitos webs y aplicaciones solicitando consentimiento para usar nuestros datos, se apoderan de nuestra información, que luego venden a los anunciantes.

En esta nueva guerra por la adquisición de datos, todavía quedan muchos cabos sueltos. Las autoridades están empezando a hacer algo, pero aún no es suficiente. De momento sólo queda defendernos a capa y espada. Leer todo antes de aceptar cualquier requisito y no confiar a ciegas en ninguna empresa. La privacidad es un derecho fundamental que la ley tiene que amparar. Cuanto antes tomemos conciencia de la nueva situación, antes podremos poner límites a que aprovechen nuestra “intimidad” para beneficios económicos.

Laotracaradelamoneda

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