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Los expertos avisan: habrá más accidentes aéreos por culpa de la automatización

2017 fue un año histórico.  Por primera vez en la historia de la aviación comercial, ningún gran avión de pasajeros se estrelló: no hubo accidentes aéreos. Este récord sin precedentes (el segundo año más seguro fue 2013, con 265 muertes) se debió a gracias a la mezcla de tecnología avanzada y de protocolos de seguridad que hace que este sector funcione como la seda. Sin embargo, esta hazaña no se ha podido mantener en el tiempo.

2018 y 2019 van a pasar a la historia de la aviación comercial como los años negros del Boeing 737 MAX. Este modelo, que es uno de las aeronaves más punteras del mundo, ha protagonizado sendos accidentes aéreos fatales, algo tremendamente notable si tenemos en cuenta que solo se han fabricado poco más de 100 unidades.

Los expertos avisan: habrá más accidentes aéreos (REUTERS/Willy Kurniawan/File Photo)

El primer accidente del Boeing 737 MAX fue el de Lion Air que mató a 189 personas, y el segundo, el de Etiophian Airways, que costó la vida a 157 personas. Aunque ambos accidentes están siendo investigados y todavía no hay un informe oficial definitivo, parece que la causa de ambas catástrofes es un sistema automatizado de dirección que Boeing instaló en la aeronave sin avisar a los pilotos.

Ese sistema, llamado MCAS, es un software que corrige la tendencia de este nuevo modelo de levantar excesivamente el morro debido a la potencia de sus motores unida a la peculiar forma de sus alas. Pero esta corrección parece que se puso en funcionamiento en un momento crítico como es la fase de despegue, haciendo que los pilotos lucharan por hacer ascender el aparato en vano, mientras este apuntaba hacia el suelo.

Este software es el penúltimo sistema de intervención y automatización que tienen los aviones modernos. En teoría está pensado para ayudar a los pilotos, pero la realidad es que les ha matado (en ninguno de los dos accidentes sobrevivieron). Y es probable que este no sea el único accidente así. Al menos, eso es lo que creen los expertos en aviación.

Tal y como recuerda Gizmodo, en 2004, el Future Aviation Safety Team (FAST), un grupo creado por primera vez en 1999 por un consorcio de reguladores de vuelo internacionales y copresidido por Brian E. Smith del Centro de Investigación Ames de la NASA, publicó un informe titulado “Aumento de la dependencia en la cabina de vuelo. Automatización”. Según FAST, el informe tenía “dos conclusiones principales”:

 A) Habrá problemas para los pilotos porque no sabrán saber cuándo están a los mandos y cuándo no debido a la automatización.

B) El estrés y la fatiga aumentarán rápidamente cuando la tripulación de vuelo no entienda qué está haciendo el avión debido a los controles automáticos.

El informe calificó esta situación como “sorpresa de automatización” y describe con precisión lo que parece haber ocurrido con los pilotos que intentaron superar el sistema MCAS para evitar que sus aviones Boeing 737 MAX se estrellaran. (“Automatización sorpresa” es un término  que se aplica al momento en el que los pilotos se ven confundidos y abrumados por sistemas automatizados desconocidos en general.

Esta sorpresa se da totalmente con el MCAS.  Debido a que los nuevos aviones 737 Max 8 tienen motores que se ubican más adelante en el ala que los modelos anteriores, son propensos a apuntar demasiado hacia arriba, lo que puede provocar una pérdida, por lo que el MCAS se activa automáticamente para bajar el morro. ¿Resultado? Dos accidentes aéreos. 

En el accidente de Indonesia el MCAS se activó por error por culpa de unos datos erróneos provenientes de un sensor. El piloto luchó para mantener la morro arriba, empujándola manualmente 21 veces solo para que el sistema informático lo empujara hacia abajo después de cada corrección. ¿El culpable? El MCAS.

Al final el avión se estrelló en el mar de Java. Y en la cabina se vivió seguramente un momento de sorpresa de automatización , con terribles consecuencias.

El informe de FAST prevé que van a haber muchos más accidentes aéreos  a menos que se forme de manera adecuada a los pilotos… y esa formación es justo lo que más temen las aerolíneas. Cada curso que estos profesionales tomen supone que no estén volando, lo que supone un gran costo para las compañías. Si a eso unimos que los cursos cada vez son más complejos, porque los aviones cada vez son más complicados y disponen de más sistemas de automatización, hacen que el futuro no sea muy claro.

¿La solución? Puede que esta vez Trump tenga razón y los fabricantes deberían pensar en hacer aviones más sencillos para los pilotos.