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Los gigantes tecnológicos a las puertas de Wall Street

Pablo Scarpellini

El que viene promete ser un año movidito en el mercado de valores. Más allá de la previsible corrección que muchos esperan tras una racha alcista histórica que ya dura una década, en el juego bursátil entrarán al menos seis nombres con valuaciones considerables, startups paridos al calor de la era dorada de Silicon Valley.

A la mayoría su fama les precede y por eso se espera que el movimiento sea considerable en cuanto empiecen a cotizar. Se ha hablado mucho estos días de Uber, la compañía que ha revolucionado el mundo del transporte y de los taxis en particular, pero cerca de la parilla de salida también podría estar su más directo competidor, Lyft, además de Airbnb, Slack, Palantir o Instacart.

En el recuerdo, el IPO de Facebook (FB), que salió a bolsa en mayo de 2012 por 38 dólares por acción, y que hoy tiene una capitalización bursátil de 447.000 millones de dólares.

Un vehículo de Uber circulando por 6th Avenue de New York City. REUTERS/Mike Segar
Un vehículo de Uber circulando por 6th Avenue de New York City. REUTERS/Mike Segar

La más grande y esperada

Del paquete de futuras opas que se avecinan (ofertas pública de adquisición), Uber promete ser la más ruidosa del año por el interés que está despertando antes de estrenarse en el Nasdaq, el mercado de valores tecnológicos. Sus 120.000 millones de dólares de valuación, según los estudios de Goldman Sachs y Morgan Stanley, son un buen motivo.

El otro es la popularidad indudable del servicio en muchas partes del mundo y el enorme potencial que tiene todavía. Fundado hace 9 años por Travis Kalanick y Garrett Camp, Uber es percibido en muchos ámbitos como el precursor de la sharing economy (o economía compartida), que ha permitido a millones de personas encontrar un nuevo modo de ganarse la vida sin formación adicional. Basta con tener un vehículo en condiciones y un carnet de conducir, por ejemplo.

Sin embargo, el trayecto de Uber ha estado plagado de obstáculos, esencialmente burocráticos. En ciudades como Nueva York, Bruselas, Dhaka (Bangladesh), Río de Janeiro o Madrid el litigio ha sido enconado. En peligro está la eliminación de miles de puestos de trabajo tradicionales, el de los taxistas que a través de una licencia cara y difícil de conseguir han estado explotando el negocio durante décadas en sus respectivas plazas.

La creencia popular es que el modelo de Uber acabará por derrotar al proteccionismo político en muchas partes del mundo. Solo en Estados Unidos, su cuota de mercado está en torno al 70% o, lo que es lo mismo, más de 40 millones de usuarios. De momento, ha impuesto su ley en 785 ciudades alrededor del planeta.

Tan solo Lyft parece capaz de hacerle sombra. Fundada en 2012 —tres años después de Uber— y también con sede en San Francisco, la empresa de Logan Green y John Zimmer ya tiene presencia en 300 ciudades de EEUU, ofreciendo casi un millón de viajes al día.

Con el tiempo, la empresa del logo rosa ha logrado situarse en paralelo a Uber, al menos en los parabrisas de muchos conductores que operan ambos servicios. El único requisito es darse de alta y abrir la aplicación en el teléfono cuando se quiera recoger pasajeros.

De acuerdo a fuentes cercanas al proceso de su opa, Lyft ha recurrido a JP Morgan Chase para su salida a bolsa, con una valuación inicial en torno a los 15.000 millones de dólares.

El cofundador y presidente ejecutivo de Airbnb, Brian Chesky, en una presentación de las nuevas herramientas de la empresa. (AP Photo/Eric Risberg)
El cofundador y presidente ejecutivo de Airbnb, Brian Chesky, en una presentación de las nuevas herramientas de la empresa. (AP Photo/Eric Risberg)

Un terremoto para el sector turístico… e inmobiliario

Los inversores podrán apostar también por el otro gigante de la economía compartida: Airbnb. “Estaremos listos para la opa el año que viene, pero no estoy seguro de si lo haremos”, dijo el pasado mes de mayo el CEO de la empresa, Brian Chesky, uno de los dos fundadores junto a Joseph Gebbia y Nathan Blecharcyzk. Como Elon Musk, el fundador de Tesla, Chesky no tiene claro si la presión de los accionistas será buena o no para su empresa.

Lo que es indudable es que sería uno de los nuevos valores más atractivos del parqué neoyorquino. Airbnb es otro concepto que ha conseguido alterar para siempre una industria monumental, en este caso la del turismo. Su modelo ha abierto la opción a cualquiera con una vivienda a ponerla en alquiler, robándole una porción de mercado importante a los hoteles.

De hecho, más de 38 millones de personas usarán el servicio de Airbnb en EEUU durante 2018, con una proyección de 45 millones para 2022, de acuerdo a datos del portal Statista. A nivel mundial, se estima que cuentan ya con 150 millones de usuarios.

Las otras opciones

Además, habrá que estar pendiente a la posible salida a bolsa de Instacart, el servicio de envío de la comida a domicilio que hace un año parecía condenado tras la adquisición de WholeFoods por parte de Amazon, su principal cliente, y que ahora podría estar considerando una opa por unos 7.600 millones de dólares, de acuerdo a Forbes.

Otra en la lista de futuribles es Slack, el servicio de chat como herramienta de comunicación, cada vez más presente en miles de compañías. 2019 parece el año en que la empresa fundada por cuatro socios dará el paso de volverse pública.

Su tasación inicial superaría los 7.000 millones de dólares, una nueva futura y presunta inyección de capital hacia el núcleo de las ideas brillantes (y las que no lo son tanto), el mayor generador de trabajo y riqueza de la última década: Silicon Valley.

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@pscarpe