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Mercado de Hacienda: de Mataderos a Cañuelas y de De la Torre a Tellier

El nuevo Mercado de Hacienda, en la localidad bonaerense de Cañuelas
Mauro Alfieri

Nací en Ventura Bosch 6726, en el barrio de Liniers. La calle de la izquierda de mi casa era un pasaje, El hornero; y la de la derecha te llevaba directamente a Mataderos, donde hasta el viernes 13 de mayo pasado funcionó el Mercado de Hacienda de… Liniers. Cuando yo era chico, la calle de la derecha se llamaba Louis Abel Charles Tellier; ahora se llama Lisandro de la Torre.

¿Quién fue más importante en la economía argentina? ¿El ingeniero francés que inventó la máquina que permitió exportar a Europa carne refrigerada? ¿O el senador argentino que en la década de 1930 lideró el debate sobre las carnes?

Sobre el traslado del mercado de hacienda de Mataderos a Cañuelas conversé con el estadounidense Merrill Kelley Bennett (1897-1969), a quien la profesión recuerda por una ley asociada a su apellido. Bennett estudió en Harvard y en Stanford, y enseñó en la Universidad Brown y en el Instituto de Investigaciones Alimenticias de Stanford.

–¿Qué dice la “ley” de Bennett?

–Representa un refinamiento de la “ley” de Christian Lorenz Ernst Engel.

–¿El colaborador y mecenas de Karl Heinrich Marx?

–No, este último es Friedrich Engels. Yo me refiero al alemán que vivió entre 1820 y 1895.

–Bien, ¿qué dice la ley de Engel?

–Que a medida que aumenta el ingreso de las personas o de las familias, disminuye la proporción del gasto total que se dedica a comprar alimentos y bebidas. En un estudio publicado en 1957, Hendrk Samuel Houthakker afirmó que se trata de una de las pocas, si no la única, afirmación empírica, verificada de manera sistemática.

–¿En qué consistió su refinamiento?

–En señalar que, a medida que aumenta el ingreso de los individuos, también se modifica la composición de los alimentos que se ingieren, pasando de aquellos que tienen bajas calorías a aquellos más ricos en nutrientes, como la carne, los aceites, los edulcorantes, las frutas y los vegetales. Lo cual tiene implicancias en el plano climático, porque la producción de alimentos basada en la carne animal tiene mayor impacto ambiental.

–La ley de Engel le dio fundamento a la política de sustitución de importaciones, por parte de los países productores y exportadores de alimentos.

–Que, como a todas las verdades, hay que aplicarlas sin exagerar. Las políticas antiexportadoras de la Argentina generaron oportunidades en otros países exportadores de productos primarios, los cuales aumentaron su participación en el comercio internacional.

–¿Qué reflexiones le merecen el hecho de que el mercado de hacienda se haya trasladado de Mataderos a Cañuelas?

–Una geográfica y otra referida a la noción misma de mercado. El Mercado de Hacienda de Liniers abrió sus puertas en 1900. En la década de 1920 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se construyeron tres barrios, que en el caso del de Liniers se denominaba “de las 1000 casitas”. El barrio comenzaba a una cuadra de la estación del ferrocarril, lo cual sugiere que en ese momento Liniers era un descampado. En otros términos, a comienzos del siglo XX ubicaron el Mercado de Hacienda “muy lejos”.

–Con el correr del tiempo la ciudad creció y el mercado quedó rodeado por todo tipo de inmuebles. La mudanza era cuestión de tiempo…

–Buen punto. Por ninguna de las actividades “satélites” del referido mercado puede alegar sorpresa. Es más, tengo entendido que en los alrededores del Mercado se ha desarrollado una actividad turística, que atrae tanto a argentinos como a turistas extranjeros.

–Si el argumento es el crecimiento de la ciudad, el del Mercado de Hacienda de Liniers no puede ser el único ejemplo.

–Obvio. De los muchos que hay quiero ilustrar con el caso de la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires. Que seguramente, cuando fue instalada, quedada “muy lejos”, y ahora está en un lugar céntrico de la ciudad. No hay que ser un genio de la economía inmobiliaria para conjeturar que, con la venta del predio que ocupa la referida facultad, puede comprar fuera de CABA un excelente pedazo de tierra para continuar con su labor.

–También ocurrió con algunas fábricas.

–Efectivamente. Las fábricas producen puestos de trabajo, y también oportunidades para quienes instalan quioscos, venta de indumentaria, etcétera. Pero al mismo tiempo generan lo que los economistas denominamos deseconomías externas: ruido, mal olor, congestión de tránsito, etcétera. Por lo cual, con el correr del tiempo, hubo que relocalizar fábricas de jabón, aceites, etcétera. Las ciudades son particularmente aptas para la provisión de servicios y de actividades tecnológicas.

–Usted quería plantear una segunda reflexión.

–Que tiene que ver con la forma en la que el avance tecnológico afecta la dinámica de los mercados, entendiendo por tales la interacción entre seres humanos, quienes a veces actúan como oferentes y a veces como demandantes.

–Lo escucho.

–En el plano comercial, en la Edad Media fueron muy importantes las ferias, donde compradores y vendedores se encontraban físicamente. Estos últimos llegaban al lugar portando sus bienes; aquellos, llevando dinero. No existía otra forma de comunicación y, además, cada unidad era diferente de las otras, de manera que el comprador no adquiría una mesa de cierto modelo, sino determinada mesa de dicho modelo.

–Hoy operamos en un mundo diferente.

–Y la transformación no para, lo cual quiere decir que hoy interactuamos de manera diferente a como lo hacían nuestros abuelos, y solo Dios sabe cómo interactuaremos los seres humanos a mediados del siglo XXI.

–¿Qué cabe esperar?

–Que con el correr del tiempo disminuya la importancia relativa de las transacciones que requieren el traslado físico de las mercaderías que se comercializan hacia determinados lugares, en favor de conexiones directas entre productores y demandantes finales. Obviamente que este proceso se viene dando, de manera paulatina. Al respecto cabe preguntar: ¿qué proporción de la totalidad de las transacciones de carnes se realizaba a través del Mercado de Hacienda de Liniers?

–No me diga que es lo mismo comprar productos heterogéneos, como el ganado, cuando se lo puede ver personalmente que a través de una filmación.

–Ni se lo digo ni se lo dejo de decir, pero insisto: si hay un sector particularmente impactado por la epidemia/cuarentena desatada por el Covid-19, es el sector comercial. La cantidad de locales cerrados es un muy mal indicador de la actividad comercial, porque no es que dejamos de comprar, sino que lo estamos haciendo de manera diferente. Tal como era de esperar, la mayoría de los productores y comercializadores se adaptó a las nuevas circunstancias; y, en el caso de las oficinas, con el tiempo veremos la reconversión de los inmuebles para ser usados como viviendas.

–Don Merrill, muchas gracias.