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¿Mejor acceso a los autos eléctricos en EEUU, México y Canadá? una mina de litio en bancarrota aviva las esperanzas

·6  min de lectura
Almacenamiento para agua reciclada utilizada en el proceso de separar el litio de la roca que lo rodea, en una mina a las afueras de La Corne, Quebec, el 30 de agosto de 2022. (Brendan George Ko/The New York Times)
Almacenamiento para agua reciclada utilizada en el proceso de separar el litio de la roca que lo rodea, en una mina a las afueras de La Corne, Quebec, el 30 de agosto de 2022. (Brendan George Ko/The New York Times)

A unos 560 kilómetros al noroeste de Montreal, en medio de un inmenso bosque de pinos, se encuentra una mina profunda con muros de rocas manchadas. La mina ha cambiado de manos en repetidas ocasiones y ha quedado en bancarrota, pero ahora podría ayudar a determinar el futuro de los vehículos eléctricos.

La mina contiene litio, un ingrediente indispensable y escaso para las baterías de los autos eléctricos. Si abre a tiempo a inicios del próximo año, será la segunda fuente norteamericana de ese metal y la esperanza de que esa materia prima tan necesaria se puede extraer y refinar cerca de las fábricas de automóviles canadienses, estadounidenses y mexicanas, en línea con las políticas del gobierno de Biden que buscan terminar con el dominio de China sobre la cadena de suministro de las baterías.

Tener más minas también ayudará a contener el precio del litio, el cual se ha disparado a cinco veces su valor de mediados de 2021 y ha vuelto tan alto el costo de los vehículos eléctricos que son inalcanzables para muchos conductores. En promedio, un nuevo auto eléctrico en Estados Unidos cuesta unos 66.000 dólares, tan solo unos pocos miles de dólares menos del ingreso familiar promedio del año pasado.

Sin embargo, la mina a las afueras de La Corne, la cual es operada por Sayona Mining, una empresa australiana, también ilustra los muchos obstáculos que se deben superar a fin de producir y procesar los materiales necesarios para destetar los automóviles de los combustibles fósiles. La mina ha tenido varios dueños y algunos de ellos se han declarado en bancarrota. Algunos analistas e inversionistas advierten que muchas minas que se desarrollen ahora tal vez nunca serán viables.

Decenas de minas de litio están en varias etapas de desarrollo en Canadá y Estados Unidos. Canadá se ha encargado a sí misma la misión de convertirse en una de las principales fuentes de materias primas y componentes para los vehículos eléctricos. No obstante, la mayoría de estos proyectos está a años de distancia de la producción. Aunque sean capaces de recaudar los miles de millones de dólares necesarios para ponerse en marcha, no hay ninguna garantía de que vayan a producir el litio suficiente para satisfacer las necesidades del continente.

Negocio volátil

El director ejecutivo de Tesla, Elon Musk, comentó en julio que ser un proveedor de litio era “una licencia para imprimir dinero”. Sin embargo, también es un negocio riesgoso y volátil. La mena enterrada en lo profundo de la tierra podría tener concentraciones de litio insuficientes para ser rentable. La oposición de los grupos ambientalistas o residentes locales puede demorar o cancelar proyectos.

Las minas suelen estar en lugares remotos. Para los estándares de la industria, la mina de Sayona, la cual está al final de un camino de terracería de 19 kilómetros, está a la vuelta de la esquina. Muchos otros proyectos son mucho más inaccesibles.

Una herramienta utilizada para simular condiciones a una microescala del refinado de minerales de espodumena, los cuales contienen litio, en un laboratorio en una mina a las afueras de La Corne, Quebec, el 30 de agosto de 2022. (Brendan George Ko/The New York Times)
Una herramienta utilizada para simular condiciones a una microescala del refinado de minerales de espodumena, los cuales contienen litio, en un laboratorio en una mina a las afueras de La Corne, Quebec, el 30 de agosto de 2022. (Brendan George Ko/The New York Times)

Después que el precio del litio cayó a la mitad entre 2017 y 2020, el dueño anterior de la mina, el fabricante chino de baterías CATL, terminó sus operaciones y buscó la protección de acreedores para la filial que poseía la propiedad. Sayona, en colaboración con Piedmont Lithium, una empresa de minado y procesamiento de litio con sede en Belmont, Carolina del Norte, compró la operación el año pasado.

Algunos inversionistas creen que el alboroto alrededor del litio es exagerado y han apostado en contra de las empresas mineras. Creen que algunas de las empresas no tienen la experiencia para dinamitar la mena, sacarla de la tierra y separar el litio de la roca que lo rodea. Los proyectos de litio a menudo sufren demoras y sobrecostos.

El riesgo se refleja en el movimiento de las acciones de Sayona que cotizan en el Mercado de Valores de Australia en Sídney. Su máximo fue de 36 centavos de dólar australiano (24 centavos de dólar estadounidense) en abril, se desplomó a 13 centavos en junio y hace poco se comercializó a unos 28 centavos.

“Quienes somos de la industria estamos muy seguros de que habrá escasez de litio durante la siguiente década”, comentó Keith Phillips, director ejecutivo de Piedmont Lithium, la cual posee el 25 por ciento del proyecto de Sayona en Quebec. Phillips agregó: “Otros opinan lo contrario”.

Para muchas personas en el gobierno y la industria automotriz, la principal preocupación es determinar si habrá suficiente litio para satisfacer la creciente demanda de vehículos eléctricos.

La Ley de Reducción de la Inflación, la cual firmó el presidente Joe Biden en agosto, ha aumentado el riesgo para la industria automotriz. Para calificar para varios incentivos y subsidios dentro de la ley, los cuales están dirigidos a los compradores y los fabricantes de autos y tienen un valor total de 10.000 dólares o más por vehículo eléctrico, los fabricantes de baterías deben usar materias primas de Norteamérica o un país con el que Estados Unidos tenga un acuerdo comercial.

El mundo también necesitará más refinerías, las plantas donde el litio bruto es procesado hasta una forma concentrada del metal que va en las baterías. La mayoría del litio es procesado en China y Piedmont y otras empresas planean construir refinerías en Estados Unidos. Sin embargo, el procesamiento del litio requiere una pericia escasa, comentó Eric Norris, presidente del litio en Albemarle, una empresa de minado y procesamiento en Charlotte, Carolina del Norte.

Capacidad única

El litio es el más ligero de los metales conocidos y su capacidad para almacenar energía lo vuelve atractivo para las baterías. No obstante, los depósitos de litio vienen incrustados en otros metales y minerales. Por eso extraer litio puede ser increíblemente difícil.

La industria minera “no ha perfeccionado su habilidad, en términos generales, para construir capacidad de conversión de manera repetida y constante”, comentó Norris, quien hizo notar que incluso su empresa, la cual tiene una basta experiencia, ha sufrido demoras en la construcción de plantas procesadoras.

Una de las primeras cosas que Sayona tuvo que hacer cuando obtuvo el control de la mina de La Corne fue extraer el agua que había llenado la mina y dejó expuestos muros escalonados de piedra oscura y pálida de excavaciones previas. Las rocas más ligeras contienen litio.

Después de ser aflojada y triturada con explosiones, la roca es procesada en varias etapas para eliminar materiales de desecho. A unos pocos kilómetros de la mina, dentro de un gran edificio con muros de metal azul corrugado, un escáner láser utiliza chorros de aire comprimido para separar la mena de litio de un color ligero. Luego, la mena es refinada en contenedores llenos de detergente y agua, donde el litio flota hacia la superficie y es colado.

El producto final luce como fina arena blanca, pero sigue siendo apenas un seis por ciento de litio. El resto es aluminio, silicio y otras sustancias. El material es enviado a refinerías, la mayoría de las cuales están en China, para ser más purificado.

© 2022 The New York Times Company

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