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Napolitano por un día: los cultos increíbles de la ciudad más maradoniana

Mientras recorría las calles de la ciudad en busca de un espresso vespertino, encontré una pequeña cafetería llamada "Bar Nilo". Estaba lleno de recuerdos y hasta las tazas de café llevaban el escudo del Nápoles. Antes de que pudiera fingir que hablaba italiano en el mostrador, me sorprendió una luz que giraba junto a la puerta.

No era otro que un mechón de pelo de Diego Maradona. Una reliquia guardada en una cajita de cristal que giraba y formaba parte de un santuario dedicado al gran futbolista. Uno de los muchos lugares de culto de esta ciudad. Había encontrado lo que buscaba: una ciudad cargada de historia con un fuerte aroma a nostalgia futbolística. Sorbí mi espresso, esquivé unos cuantos scooters y me dispuse a explorar el resto de esta ciudad de la que había oído hablar maravillas.

Hace un año, el 4 de mayo de 2023, el Nápoles ganó su primer título de la Serie A en 33 años, y el tercero de todos los tiempos. Fue gracias a un empate a uno en el campo del Udinese. Aquella noche, un gol de Victor Osimhen bastó para desatar el delirio en la ciudad de Nápoles y conquistar un título que muchos temían que nunca llegaría. Desde los tiempos de Diego Armando Maradona, los napolitanos no habían sentido tanta alegría. Y, para muchos, la primera mirada tras el sibato final se dirigió al cielo. Para muchos, "El Diego" estaba arriba, supervisando este acontecimiento sagrado.

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Esta ciudad no es sólo el hogar adoptivo de El Diego, es un escenario impresionante que abraza la costa mediterránea. Es una ciudad unida al mar en todos los sentidos, y el océano y el cielo son tan azules como la famosa camiseta local del Nápoles. Puesto en el mapa por Maradona, este equipo tiene ahora una nueva generación de héroes y, a pesar de su mala forma un año después, sigue siendo celebrado en las calles de Nápoles, y lo será siempre.

Tuve unos guías turísticos increíbles en Nápoles: Alessandro Tione, Daniele Carrano y Gaetano Bastone. Estos tres jóvenes creativos tienen cada uno su propia manera de documentar esta maravillosa ciudad, y en particular su club de fútbol y cómo unifica a la gente de acá. Fotografían las calles de la ciudad, los murales de Maradona y a los maravillosos lugareños que llenan de vida esta ciudad.

Diego Maradona es una figura adorada en la ciudad de Nápoles,
Diego Maradona es una figura adorada en la ciudad de Nápoles,

También son fervientes seguidores del club de fútbol Nápoles y nunca se pierden un partido. Desde que eran niños han ido al estadio Diego Armando Maradona (antes Stadio San Paolo) cada dos domingos con sus amigos y familiares, y en 2023 su equipo les recompensó por su fidelidad.

Una de las primeras cosas que vimos mientras analizábamos las calles adoquinadas del casco antiguo fue un banderín que representaba a un equipo alineado en forma de 4-3-3, pero vestido con las rayas blancas y negras del Juventus, el mayor rival del Nápoles. "¿A qué viene todo eso?", le pregunté a Alessandro, sorprendido. "Los nombres de la parte de atrás de las camisetas son todos los nombres de los árbitros", se rió. La Juventus, como es sabido, fue despojada de sus títulos de liga y descendió a causa de un escándalo de sobornos.

Durante mi estancia en Nápoles aprendí que ofrece mucho más que una fantástica experiencia futbolística. El sitio histórico de Pompeya está justo al final de la carretera. Los lugareños son amables, las calles están llenas de vida y la comida es increíble. Sin embargo, esta ciudad-puerto del paraíso de la pizza gira en torno a su equipo de fútbol y al legado dejado por Diego Maradona más que a ninguna otra cosa. La religión es el calcio y el Dios es Diego.

El cielo, el océano y la famosa camiseta local del Nápoles dan a esta maravillosa ciudad un tono azul distinto.
El cielo, el océano y la famosa camiseta local del Nápoles dan a esta maravillosa ciudad un tono azul distinto.

A través de los ojos de mis amigos locales me convertí en muy consciente del hecho de que esta ciudad y su gente son únicas dentro de Italia. Alessandro, al que le gusta que le llamen Alex, me dijo: "Cuando ganamos, no es sólo una victoria para el Nápoles, el equipo de fútbol. Es una victoria de nuestra ciudad contra otra ciudad".

Verá, el Nápoles fue menospreciado desde que fue despojado de su reino cuando Italia fue unificada por Garibaldi allá por el siglo XIX. Cada rincón de esta nación tendrá su versión de la historia, pero acá en Nápoles está bastante claro. Para los lugareños, las potencias del norte no tendieron una rama de olivo y ofrecieron una unificación que beneficiara a todos. En su lugar, hicieron la guerra a Nápoles, llevaron la violencia a sus antepasados y despojaron a la región de sus riquezas y recursos. La unificación no cuenta toda la historia, y la gente de Nápoles sigue sintiéndolo hoy en día.

Alex explicó que la mayoría de los jóvenes napolitanos sienten la necesidad de trasladarse al norte para tener oportunidades laborales adecuadas, que los empresarios elegirán a alguien de Milán antes que a alguien de Nápoles aunque tengan la misma cualificación, y que desde las luchas de hace siglos hasta la política de hoy, Nápoles siempre fue perseguida, y por eso se siente diferente al resto de Italia.

Alessandro Tione se siente italiano, pero ante todo napolitano. De ahí  el porqué del anillo.
Alessandro Tione se siente italiano, pero ante todo napolitano. De ahí el porqué del anillo.

"Soy italiano, pero ante todo soy de Nápoles", me dice Alex, que lleva un anillo en el dedo que tiene grabado "Nápoles". "Cuando jugamos contra algunos equipos del norte, muestran banderas que dicen 'Bienvenidos a Italia'". No es de extrañar que las relaciones sigan siendo tensas.

Cuando el Nápoles ganó su tercer Scudetto hace un año, celebró la victoria sobre sus vecinos del norte mostrando el escudo de la bandera italiana al revés. El símbolo nacional es también un distintivo que llevan los vigentes campeones de la Serie A, pero al ondear la bandera al revés, los napolitanos demostraron que, aunque son campeones de Italia, no olvidan cómo los trató su país.

Furio, un personaje de sangre napolitana de la popular serie "Los Soprano" podría haber dicho "odio el norte", pero ni Alex ni yo estamos sugiriendo que sea tan blanco o negro. Puede que algunos en el sur sí "odien el norte" y que a otros no les interese tanto. Sin embargo, esta ciudad, a diferencia de la mayoría de las demás, tiene claramente una relación única con su propio estado.

En 2023, la selección italiana jugó su primer partido en Nápoles desde hacía aproximadamente una década. Para muchos esto fue bienvenido. Durante el Mundial de 1990, Diego Armando Maradona comandó a Argentina contra Italia, en Nápoles, en una semifinal de la Copa del Mundo. En aquel momento, los medios de comunicación hicieron creer que todos los napolitanos estaban completamente en contra de la selección italiana y, de hecho, el propio Diego había intentado abiertamente convencer a los fanáticos locales para que apoyaran a Argentina.

Estampillas de Diego Maradona
Gentileza: Pilar Rincón

Al final, algunos lo hicieron y otros no. Los informes contradictorios y el apoyo de aquella noche, por exagerados que fueran, no sirvieron para que los napolitanos se hagan querer por sus hermanos del norte. Los medios de comunicación italianos utilizaron los rumores y las dudas como otro palo con el que golpear a los "antipatriotas" de Nápoles.

La historia, mezclada con los síntomas económicos y sociales, creó una mentalidad de asedio entre sus gentes. Qué mejor manera de canalizar esa furia, sentimiento y pasión, que a través del fútbol, gritando a favor del Nápoles contra los tradicionales gigantes del norte.

Santo Diego: el Santo Patrón

Ahora que hemos cubierto brevemente el contexto histórico, hablemos del hombre que lo unió todo en esta ciudad. El hombre de Buenos Aires que, a través de un crescendo de gracia futbolística y comportamiento bullicioso, se convirtió en vocero y salvador del pueblo de Nápoles.

Maradona está en todas partes en esta ciudad, y algunas tiendas incluso tienen sus propios recuerdos especiales como este.
Maradona está en todas partes en esta ciudad, y algunas tiendas incluso tienen sus propios recuerdos especiales como este.

Diego Maradona llegó al Nápoles procedente del Barcelona en 1984. En aquella época, el club nunca había ganado un gran trofeo europeo ni un título de la Serie A italiana. Avanzamos rápidamente hasta 1990 y el argentino había traído a la ciudad dos títulos de la Serie A, así como un título europeo en forma de Copa de la UEFA, e incluso una Coppa Italia y una Supercoppa por si acaso.

Alex me contó que aquellos a los que no les interesaba el fútbol o los que quizá eran fanáticos de otros equipos, todos compraban abonos durante los años de Diego y acudían en masa a ver al famoso número 10 del Nápoles.

"Maradona en Nápoles es como un Dios humano. Bajó a la tierra para estar del lado de los más débiles, los argentinos, su pueblo y Nápoles, su segunda ciudad. Sus acciones para ayudar a Argentina a ganar el Mundial, con venganza sobre los ingleses, y al Napoli a ganar dos campeonatos contra las potencias del norte, serán recordadas para siempre. Basta caminar por las ciudades de Nápoles o Buenos Aires y te darás cuenta de que el rostro de Maradona está presente en todas las paredes", dice Gaetano.

Todos mis anfitriones de Nápoles documentan su ciudad a través de unas fotografías increíbles y de la interacción habitual con otros lugareños. Acá todo el mundo tiene una historia sobre El Diego. Alex me llevó a un lugar especialmente fascinante en el centro del casco antiguo de Nápoles. Un taller mecánico de autos donde grandes secciones de las paredes del garaje están completamente cubiertas de viejos recortes de periódicos de los años de Maradona.

La misma familia que era propietaria del local a finales de los 80' sigue contando hoy historias de El Diego. El mismísimo cazador de murales de Maradona, Alex, dijo que este buen establecimiento es como tantos otros. Napoli es como un lienzo abierto, un santuario a su hijo (adoptivo) más famoso.

"Maradona era políticamente activo, nunca rehuyó decir lo correcto y defender a los más pobres. Esto nunca lo olvidarán los napolitanos, que harán de Diego su Dios en la tierra para siempre", prosigue Gaetano.

Para algunos, Maradona puede haber sido visto como un populista que quizá no practicaba lo que predicaba, pero para las masas de Argentina y Nápoles, este hombre fue una voz cuando no tenían otra; alguien que hablaba en favor de su lucha y llamaba la atención sobre la difícil situación social y política de su pueblo.

Maradona se vio atrapado entre la espada y la pared fuera del terreno de juego en Nápoles. El chico de la villa de Buenos Aires, se encontró en Nápoles en el nivel más alto del poder de la Camorra. La mafia de Nápoles y Maradona se involucraron mutuamente y como Diego frecuentaba sus establecimientos, recibiendo regalos en el camino, lucraron con su nombre y su imagen.

El Nápoles tiene una bulliciosa afición.
El Nápoles tiene una bulliciosa afición.

"No me gusta cómo se explota comercialmente su figura". dice Daniele; Nápoles no es sólo Maradona. Tenemos una ciudad rica en historia, cultura y arte como pocas, pero me encantaría haber conocido a Diego".

Maradona se convirtió en una persona muy conocida también en Nápoles por sus actos benéficos fuera del terreno de juego, con frecuencia apoyando causas locales y a niños desfavorecidos. Habló de sus orígenes como chico de barrio y de cómo quería ser el héroe de la gente pobre de Nápoles. Diego y el Nápoles eran una pareja hecha en el cielo, que siempre iba a funcionar, y que resonaría mucho más allá del fútbol.

"Toda esa batalla entre el Norte y el Sur me hizo más fuerte. Me gusta luchar por una causa. Y si es la causa de los pobres, mejor", dijo Maradona en su autobiografía.

A Diego le ofendían las pancartas de "Bienvenido a Italia" con las que los rivales del norte saludaban a los aficionados del Nápoles, y ahora los locales como Alex, Daniele y Gaetano piensan lo mismo. No es de extrañar que los murales del centro de la ciudad representen a Diego como un ángel de las alturas que vigila la ciudad. Por eso tampoco sorprende que toda una ciudad haya dedicado el triunfo de 2023 al mismísimo "Santo Diego". No olvidemos que, si no hubiera sido por Maradona, el Nápoles probablemente nunca habría ganado un primer título nacional hace tantos años, y mucho menos un segundo o un tercero.

Nápoles 2023: campeón de Italia

Daniele: "Recuerdo todos los abrazos en la Curva B con gente que eran extraños al principio del año, pero parte de la familia al final. Recuerdo las lágrimas con el pitido final del partido contra el Udinese. Nunca lo olvidaré".

Puede que Ángel Diego mirara desde arriba, pero un excelente Nápoles dirigido por Luciano Spalletti aún tenía que ganar la Serie A 2022/23 sobre el terreno de juego; y lo hizo a galope tendido. De ahí que este título se ganara a principios de mayo y no a finales de mes, cuando termina la temporada.

Carteles de Diego Maradona en Nápoles
Gentileza: Pilar Rincón

La temporada pasada, el Nápoles ganó 21 de sus 24 primeros partidos de liga en su carrera hacia su tercer título nacional. Sus héroes fueron el talentoso extremo georgiano Khvicha Kvaratskhelia y el talismán delantero nigeriano Victor Osimhen. Ambos lograron 38 goles en liga entre los dos y fueron sin duda los jugadores clave en el histórico éxito del equipo.

Sin embargo, no podían haberlo hecho solos, y Spalletti reunió un equipo que no estaba precisamente repleto de jugadores de talla mundial, sino que era capaz de apoyar a sus principales creadores a la vez que equilibraba al equipo en la defensa. El equipo logró dejar su arco a cero en 14 de sus 27 primeros partidos de liga y, con ello, se hizo con el trofeo extraoficialmente a finales de marzo.

El defensor italiano del Nápoles Giovanni Di Lorenzo sostiene el trofeo del campeonato italiano Scudetto.
El defensor italiano del Nápoles Giovanni Di Lorenzo sostiene el trofeo del campeonato italiano Scudetto.

Desde la costa mediterránea hasta la ciudad de Nueva York, la comunidad neoplatense bailó en las calles el 4 de mayo de 2023, y también durante días y semanas después. El reluciente premio que con tanta frecuencia reside en las regiones septentrionales de Piamonte y Lombardía, volvió a ser suyo por primera vez desde 1990.

Gaetano dice: "Una larga espera de 33 años. Sinceramente, me había resignado a la idea de poder ver alguna vez al Nápoles ganar el scudetto. Estaba convencido de que sólo sería una historia que me contaría mi padre". "La ciudad experimentó un 'Renacimiento'. Turistas de todo el mundo acudieron acá sólo para poder vivir un minuto de lo que fue uno de los festivales más esperados de los últimos años en el sur de Italia".