U.S. markets open in 3 hours 12 minutes
  • F S&P 500

    3,944.75
    +4.25 (+0.11%)
     
  • F Dow Jones

    31,889.00
    +9.00 (+0.03%)
     
  • F Nasdaq

    11,793.75
    +22.75 (+0.19%)
     
  • RTY=F

    1,769.00
    +4.60 (+0.26%)
     
  • Petróleo

    111.18
    +1.41 (+1.28%)
     
  • Oro

    1,854.30
    -11.10 (-0.60%)
     
  • Plata

    21.85
    -0.21 (-0.94%)
     
  • dólar/euro

    1.0676
    -0.0062 (-0.58%)
     
  • Bono a 10 años

    2.7600
    0.0000 (0.00%)
     
  • Volatilidad

    29.68
    +1.20 (+4.21%)
     
  • dólar/libra

    1.2503
    -0.0029 (-0.23%)
     
  • yen/dólar

    127.1270
    +0.2980 (+0.23%)
     
  • BTC-USD

    29,753.29
    +462.29 (+1.58%)
     
  • CMC Crypto 200

    662.29
    +6.47 (+0.99%)
     
  • FTSE 100

    7,524.20
    +39.85 (+0.53%)
     
  • Nikkei 225

    26,677.80
    -70.34 (-0.26%)
     

Sin mucho esfuerzo, Netflix tiene otro éxito

·5  min de lectura

El pasado 20 de enero Netflix estrenó la comedia romántica Tratamiento real y en menos de una semana ya se ha coronado como uno de los contenidos más vistos de la plataforma de streaming. Tanto es así que ha escalado hasta el top 10 de los títulos más populares en España (concretamente a la hora de escribir este artículo ocupa el quinto puesto, por detrás de Café con aroma de mujer, La reina del flow, Ozark y Archivo 81).

Sin embargo, que se haya erigido como una de las películas más destacadas no justifica su calidad sino más bien indica una tendencia creciente en Netflix que no falla.

©Kirsty Griffin/Netflix
©Kirsty Griffin/Netflix

Cada vez que Netflix estrena una comedia romántica soy de las que aprieta el play sin pensárselo dos veces. No obstante, de un tiempo a esta parte, me he vuelto más reticente porque siento que la plataforma se ha convertido en una fábrica de comedias románticas sin profundidad. Este tipo de películas, muy en la línea Hallmark Channel, son encumbradas a una velocidad vertiginosa en el catálogo y, si bien esta circunstancia pone de manifiesto cómo la compañía de Reed Hastings sabe dar en la tecla sin apenas esfuerzo, su triunfo efímero no deja de sorprenderme porque cada vez son más malas.

No me despeino al meter en este saco a Tratamiento real porque por mucho que la valore desde el punto de vista de alguien que adora el género de las comedias románticas, considero que es una película llamada a ser guardada en el baúl de los recuerdos en cuanto pase el furor inicial. Y es que por más que me haya entretenido de manera ligera, desconcierta la existencia de clichés, la presencia de personajes sin profundidad y una trama que resulta ultra previsible.

GUÍA | Los pasos que tienes que seguir para poder ver un vídeo de Youtube no disponible por tus preferencias de privacidad

Quiero subrayar que Tratamiento real no es la peor comedia romántica disponible en el catálogo de Netflix, pero tampoco provoca los suspiros deseados (personalmente Requetecambio de princesa, estrenada el 18 de noviembre de 2021, me parece el mayor sinsentido y Navidades en California: Luces de la ciudad, lanzada el pasado 16 de diciembre, tampoco se queda atrás como secuela prescindible).

Tratamiento real es una coproducción de Nueva Zelanda y Estados Unidos que nos presenta a una peluquera, Izzy, que regenta un humilde negocio en Nueva York. La joven recibe por accidente la oportunidad de trasladarse hasta el remoto Reino de Lavania (un país inventado, por cierto) para convertirse en estilista con sus amigas Destiny (Chelsie Preston Crayford) y Lola (Grace Bentley-Tsibuah). Todo ello a tenor de la boda del príncipe Thomas quien, todo sea dicho, está a punto de casarse por deber más que por amor. La chispa salta en cuanto los protagonistas encarnados por Laura Marano y Mena Massoud (famoso por encarnar a Aladdin en la versión de acción real del clásico de Disney) se conocen, llevando la historia hacia una liga dulce y, bajo mi punto de vista, ciertamente cursi.

©Kirsty Griffin/Netflix
©Kirsty Griffin/Netflix

Pese a que Tratamiento real es una película luminosa y que tiene su punto por la conciencia social de la sensible peluquera, el guion de Holly Hester se pierde en los estereotipos del género. Básicamente porque presenta a una plebeya enamorada del heredero al trono cuando es la eterna propuesta romántica que han representado decenas de películas (desde Cenicienta a Un príncipe de Navidad y tantas otras más). Así, vemos a Izzy enseñando a Thomas cómo se vive en el mundo real e invitándole a ser una mejor persona mientras que ambos deben enfrentarse a un conjunto de obstáculos hasta tomar el control de sus destinos.

A esta trama repleta de clichés, donde los protagonistas se conocen desde hace dos días pero ya son el uno para el otro y no pueden vivir separados, hay que sumar que la personalidad de los personajes brilla por su ausencia. Sobre todo, en el caso de los secundarios que parecen ideados para abultar en escenas concretas, como la del baile en la peluquería, o para la pura representatividad del colectivo LGTB con Walter (Cameron Rhodes) confesando al príncipe que se arrepiente de haber renunciado a una vida de ensueño con su amado.

©Kirsty Griffin/Netflix
©Kirsty Griffin/Netflix

Obviamente que la película cuente con protagonistas planos y sin ningún tipo de carisma repercute en la atención de los espectadores porque resulta imposible empatizar con sus conflictos, que ya de por sí se tornan poco creíbles, conduciendo a un adormilamiento excesivo.

Si bien entiendo por qué esta película está triunfando en Netflix, ya que se erige como una comedia romántica de evasión ligera, Tratamiento real es un título que se olvida fácilmente y que solo sirve para poner de manifiesto la inteligencia de la plataforma streaming. Y es que la compañía sigue encadenando la misma fórmula predecible que ya vimos en Safari por Navidad (2019), Amor en obras (2019), Nochevieja en el Magnolia (2020), Amor garantizado (2020) o Amor de calendario (2020) donde apenas se muestra el arco de los personajes ni se ahonda en el motivo de sus acciones, pero el público compra como compraba las rom coms de la cartelera durante décadas.

Es decir, Netflix sigue incorporando al catálogo comedias románticas fáciles de digerir, sin grandes pretensiones ni muchos valores de producción, que rápidamente pasan al olvido. Donde la calidad narrativa queda a un lado para dar lugar al simple hecho de complacer una tendencia que le funciona, pero sin mirar por el legado, la permanencia del éxito o siquiera dejar huella en el espectador como las películas de antaño del género.

En definitiva, tras el estreno de Tratamiento real, una cinta sin sustancia alguna que se deja ver y poco más, considero que las películas románticas incluidas en el catálogo de Netflix cada vez son más simples y menos emotivas. Y es una desilusión para quienes buscamos que nuestro corazón palpite al son de una historia con ración de azúcar. Porque aquí no hay ni chicha ni limonada.

Más historias que te pueden interesar:

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios se conecten en relación con sus intereses. Para mejorar la experiencia de nuestra comunidad, suspenderemos temporalmente los comentarios en los artículos.