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Norberto Sosa: tarde o temprano, el Central tendrá que acelerar el ritmo devaiuatorio

Candelaria de la Sota
·8  min de lectura

Norberto Sosa es director de Invertir en Bolsa (ALyC) y de IEB Fondos de Inversión. Fue Estratega de Mercados y Economista Jefe para América Latina en Raymond James Argentina. Estudió Economía en la UBA y se especializó en "Money Managment" en la "Wharton School" (Pennsylvania University), "Corporate Finance" en la "School of Continuing Education" (New York University) y "Options & Futures" en el "Commodities Institute" del "Chicago Board of Trade". Ha sido Profesor invitado en el curso de Finanzas Personales de la Escuela de Negocios de la UTDT.

La siguiente es la charla de Sosa con iProfesional sobre la coyuntura económica argentina.

- Cómo ve el cierre del canje de la deuda? Qué posibilidades tienen el Gobierno de tener éxito?

-Es un tema complejo, que le ha llevado al Gobierno siete meses de trabajo. Hay que aclarar que del total de los bonos en dólares emitidos con jurisdicción Nueva York, existen dos clases: los "bonos K" (emitidos a partir de 2005) y los "Macri bonos". La gran diferencia entre ellos es que para lograr un canje ideal con los primeros es necesario alcanzar un 85% de aceptación y con los segundos 66%. En la medida que se logran dichos porcentajes, se evita que queden "holdouts", es decir bonistas que vayan a litigar a la justicia de Nueva York.

El tema es que hay 5 grupos: 1) los que ya manifestaron intención de ingresar (aproximadamente 18%); 2) el grupo de fondos nucleados en el "ACC Group" (7%), los cuales estarían dispuestos a ingresar con la última oferta; 3) los fondos agrupados en el "Exchange Group" (6%) — que tienen básicamente bonos K— ; 4) los fondos agrupados en el "Ad Hoc Group" (25%) — que tienen Macri bonos— y 5) los inversores individuales (44%).

Con esta la última oferta, el Gobierno intentó atraer al "Exchange Group" y a los inversores individuales (que suman un 50%). Pero tanto el "Exchange" como el "Ad Hoc" anunciaron que tienen voluntad de seguir negociando, pero rechazaron la última propuesta. Por lo tanto, si consideramos que ninguno de estos grupos acepta, aún asumiendo que todos los inversores individuales ingresan al canje, igualmente quedarían "holdouts", pudiendo generar un "deja vu" del 2005.

-Cuál será la marcha de la economía argentina si se logra cerrar con éxito la reestructuración de la deuda?

-Luego del cierre de las negociaciones con los bonistas, la marcha de la economía pasará a depender de la negociación con el FMI. El principal logro de la reestructuración de la deuda con los bonistas es despejar el período 2021-2023 de importantes vencimientos tanto de intereses como de capital.

Sin embargo, de poco sirve todo el esfuerzo realizado, sino se reordenan los vencimientos con el Fondo. En 2021 vencerán 4.853 millones de dólares, pero la situación se complica más aún en 2022 —cuando son 18.118 millones— y en 2023, cuando vencerán 18.356 millones de dólares.

Más allá de la buena relación que parece haber entre el ministro Guzmán y Kristalina Georgieva, la negociación con el FMI es distinta que con los bonistas. El Fondo no reestructura sus acreencias, sino que Argentina debería negociar un nuevo préstamo con el cual cancelar el anterior y en la medida de lo posible que le quede algún fondo fresco. Para poder llegar a un nuevo préstamo, el FMI exige metas, no sólo cuantitativas, sino que también cualitativas (posiblemente aquellas reformas pendientes). La aprobación final de eso pasa por el board lo que probablemente haga que demore varios meses.

-Qué recorrido cree que tendrá el tipo de cambio en lo que queda del año? Y la inflación?

-Hay que tener en cuenta que los planes de ayuda para suavizar el impacto de la pandemia, podrían elevar el gasto público al nivel récord de 2015 (24% del PBI). En un contexto de baja recaudación, podría llevar al déficit fiscal total (incluyendo intereses) a 8% del PBI, el cual tiene hasta el momento como único esquema de financiación la emisión monetaria.

Además, durante los primeros meses de gobierno, el BCRA compró unos 1.000 millones de dólares por mes, pero luego el efecto de la pandemia generó un cambio de expectativas que llevaron al Central a perder reservas. La combinación de aumento de los pasivos monetarios y reducción de reservas, impulsaron un aumento en los valores de referencia de los dólares de libre disponibilidad, lo cual incomodó al BCRA que implementó un cepo aún más duro. Así, logró achicar la brecha, pero desaceleró el ritmo de devaluación de la flotación administrada (de 50% anual en abril al 35% anual, actualmente). Y aumentó el volumen de operaciones en el mercado de futuros (Matba-Rofex).

Esto nos lleva a pensar que tarde o temprano el BCRA necesitará acelerar el ritmo de la flotación administrada. Quizás, el Central está perdiendo una oportunidad de no hacerlo ahora, que en el actual contexto podría acotar el nivel de "pass through" (pasaje de la devaluación a la inflación).

Con respecto a la inflación, estimo que son más los precios que están relacionados con el tipo de cambio oficial, que con los de libre disponibilidad. Por lo tanto, se entiende la preocupación del gobierno por no acelerar la flotación administrada, pero en algún momento si queremos avanzar aunque sea hacia una nueva normalidad, con una economía que comience a crecer, será necesario recomponer ciertos márgenes de rentabilidad y será inevitable una aceleración en el comportamiento de los precios.

Por lo tanto, se requerirá de un gran desafío de "sintonía fina" por parte del BCRA para morigerar la cantidad de dinero y el stock de leliq. Esperemos que toda ocurra en un contexto de recomposición de la demanda real de dinero.

-Tomando en cuenta esas variables, qué le recomendaría a un inversor hacer en los próximos meses?

-Para quien tiene pesos, hoy un plazo fijo a 30 días paga 30% anual, dado que entendemos que la tasa de devaluación de la flotación administrada es probable que aumente, una alternativa a tener en cuenta, como complemento, son los fondos denominados "dólar linked" que tienden a seguir la evolución del dólar oficial.

Para quienes estén interesados en invertir en deuda en pesos, nos inclinamos por los bonos CER. En el tramo corto, el TX22 y en el tramo largo el DICP.

En lo que respecta a la deuda en dólares, la sugerencia depende de cual sea finalmente la denominada "exit yield". Entendemos que un canje ideal sin holdoutspodría hacer esperar un rendimiento de 10% o menos, pero en el caso que quedenholdouts nos inclinamos hacia un "exit yield" de 12%. En ese escenario, en lo que respecta a jurisdicción NY preferimos AA21, mientras que en jurisdicción Argentina AO20 o DICA.

Por último, más allá de las turbulencias que podamos esperar para el resto del año, mantenemos una visión constructiva de la Argentina y consideramos que hay valor en varias compañías. Para quienes puedan invertir con un horizonte de largo plazo, sugerimos algún fondo de acciones argentinas, en lugar de buscar una inversión individual en una o dos compañías.

-Cual imagina que serán las primeras medidas económicas que tomará el Gobierno luego de lograr un cierre a la reestructuración de la deuda?

-Una vez finalizado el período para poder participar en el canje o incluso previamente, imagino que el Gobierno impulsará por decreto un canje con condiciones similares, en lo que se refiere al VPN para los bonos en dólares, jurisdicción argentina. En este contexto de reordenamiento, imagino que también serán incluidos a los inversores que aún tienen Letes. Adicionalmente, es muy probable que se ofrezcan canjes voluntarios para pasar de deuda instrumentada en dólares a deuda en pesos.

Imagino que el paso siguiente será sumergirse en la negociación con el FMI.

En el corto plazo, no me imagino una relajación en las medidas restrictivas relacionadas con el dólar. Prueba de ello, es es que la implementación de las comunicaciones "A" 7042 y "A" 7052, que generaron una ligera flexibilización de la "A" 7030, ha llevado al BCRA a una situación de volver a perder reservas.

- Cuál es la variable macroeconómica que más mira y la que más le preocupa?

-Lo que más miro son las variables financieras y son muchas. Constantemente monitoreamos un tablero con distintas tasas en pesos (plazo fijo, Badlar, caución, descuento de cheques, etc.). Los distintos tipos de cambio, con sus respectivas brechas y en términos reales contra las monedas de nuestros principales socios comerciales. Obviamente, también el riesgo país, etc.

Sin dudas, la variable "macro" que más me preocupa y que es difícil de monitorear porque se hace con ciertos rezagos, es el nivel de actividad. Me parece que lamentablemente la estimación de caída del PBI que presentó el FMI del 9,9% es bastante optimista. La crisis 2001/2002 ha demostrado que cuando se generan caídas muy violentas en el PBI, se provocan efectos de pobreza, casi estructural. Pese a las llamadas tasas de crecimiento "chinas" de años posteriores, no lograron evitar que los "barrios humildes" crecieran y que el trabajo de los cartoneros, lejos de ser temporal se instalara como una modalidad de trabajo. Por lo tanto, la caída del PBI del 2020, dejará lamentablemente nuevas cicatrices en el tejido social de la Argentina.

-Piensa que el Gobierno tiene un plan económico?

-En palabras del mismo Guzmán, creo que el Gobierno cuando comenzó, tenía claro su prioridad de reordenar la deuda, sobre la base de un sendero de "sustentabilidad macroeconómica" y la necesidad de "tranquilizar" la economía, lo cual lo interpreté como estabilizar la caída de las reservas del BCRA.

Se suponía que hacia fines de marzo, esa primera etapa estaría finalizada y podría comenzar a trabajarse en una segunda etapa. La pandemia y la estrategia sanitarista con la cual el Gobierno reaccionó, dilató las negociaciones de la deuda y la economía se volvió a poner nerviosa.

Ahora habrá que lograr un equilibrio entre lo que Guzmán técnicamente considere que se debe hacer con lo que el poder político le permita hacer y los condicionantes que explícita o implícitamente sugerirá el FMI para poder avanzar con un nuevo programa de asistencia que permita hacer frente a los fuertes vencimientos de 2022 y 2023.