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Cómo TikTok te mantiene pegado a la pantalla

·12  min de lectura
Three female members of an African American family have lots of fun dancing Tik Tok routines on Christmas day.
La aplicación de video más exitosa del mundo ha construido un producto tan entretenido que algunos lo calificarían de adictivo. (Foto: Getty)

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El algoritmo de TikTok tiene cuatro objetivos principales: “valor del usuario”, “valor del usuario a largo plazo”, “valor del creador” y “valor de la plataforma”.

Ese conjunto de objetivos se desprende de un franco y revelador documento para los empleados de la empresa que ofrece nuevos detalles de cómo la aplicación de video más exitosa del mundo ha construido un producto tan entretenido que algunos lo calificarían de adictivo.

Documento

El documento, titulado “TikTok Algo 100”, fue elaborado por el equipo de ingenieros de TikTok en Pekín. Una portavoz de la empresa, Hilary McQuaide, confirmó su autenticidad, y dijo que fue redactado para explicar a los empleados no técnicos cómo funciona el algoritmo. 

El documento ofrece un nuevo nivel de detalle sobre la aplicación de video predominante, proporcionando una visión reveladora tanto del núcleo matemático de la aplicación como de la comprensión que tiene la empresa de la naturaleza humana —nuestra tendencia al aburrimiento, nuestra sensibilidad a las señales culturales— que ayuda a explicar por qué es tan difícil dejar de usarla. El documento también revela la perfecta conexión de la empresa con su matriz china, ByteDance, en un momento en el que el Departamento de Comercio estadounidense está preparando un informe sobre si TikTok supone un riesgo para la seguridad de Estados Unidos.

Si te encuentras entre los mil millones de personas (¡en serio!) que utilizan TikTok cada mes, estarás familiarizado con la aplicación como vehículo central de 2021 para la cultura juvenil y la cultura en línea en general. Muestra un flujo interminable de videos y, a diferencia de las aplicaciones de redes sociales a las que está desplazando cada vez más, sirve más como entretenimiento que como conexión con los amigos.

Tuvo éxito donde otras aplicaciones de videos cortos fracasaron en parte porque facilita la creación, dando a los usuarios música de fondo para bailar o memes que representar, en lugar de obligarlos a llenar el aire muerto. Y para muchos usuarios, que consumen sin crear, la aplicación es buena, sorprendentemente, para leer tus preferencias y dirigirte a uno de sus muchos “lados”, tanto si te interesa el socialismo como los consejos de Excel o el sexo, la política conservadora o una celebridad concreta. Sorprende lo buena que es la aplicación para revelar los deseos de las personas incluso a sí mismas: “El algoritmo de TikTok conocía mi sexualidad mejor que yo”, reza uno de los titulares de una serie de personas que se maravillan de la radiografía que hace la aplicación de su vida interior.

Más tiempo

TikTok ha compartido con el público las líneas generales de su sistema de recomendación, afirmando que tiene en cuenta factores como los me gusta y los comentarios, así como información sobre los videos, como subtítulos, sonidos y etiquetas. Los analistas externos también han tratado de descifrar su código. Un reciente informe del Wall Street Journal demostró que TikTok se basa en gran medida en el tiempo que el usuario pasa viendo cada video para dirigirlo hacia más videos que lo mantendrán en movimiento, y ese proceso a veces puede llevar a los jóvenes espectadores a peligrosos agujeros de conejo, en particular hacia el contenido que promueve el suicidio o la autolesión, problemas en los que TikTok dice trabajar para solventar mediante la eliminación agresiva de contenido que viola sus términos de servicio.

Tyumen, Russia - January 21, 2020: TikTok and Facebook application  on screen Apple iPhone XR
Para los analistas que creen que las recomendaciones algorítmicas suponen una amenaza social, el documento de TikTok confirma sus sospechas (Foto: Getty)

El nuevo documento fue compartido con The New York Times por una persona que estaba autorizada a leerlo, pero no a compartirlo, y que lo proporcionó bajo condición de anonimato. La persona estaba preocupada por la tendencia de la aplicación a ofrecer contenidos “tristes” que podrían inducir a la autolesión.

El documento explica con franqueza que, en la búsqueda del “objetivo final” de la empresa de sumar usuarios activos diarios, ha optado por optimizar dos métricas estrechamente relacionadas en el flujo de videos que ofrece: “retención” —es decir, si un usuario vuelve— y “tiempo de permanencia”. La aplicación quiere mantenerte ahí el mayor tiempo posible. La experiencia se describe a veces como una adicción, aunque también recuerda una crítica frecuente a la cultura pop. En 1998, el dramaturgo David Mamet, escribió con desdeño sobre el “pseudoarte”, observó que “la gente se siente atraída por las películas de verano porque no son satisfactorias, y por eso ofrecen oportunidades para repetir la compulsión”.

'Amenaza'

Para los analistas que creen que las recomendaciones algorítmicas suponen una amenaza social, el documento de TikTok confirma sus sospechas.

“Este sistema significa que el tiempo de visualización es clave. El algoritmo trata de crear adicción en lugar de dar a la gente lo que de verdad quieren”, afirma Guillaume Chaslot, fundador de Algo Transparency, un grupo con sede en París que ha estudiado el sistema de recomendaciones de YouTube y tiene una visión oscura del efecto del producto sobre los niños, sobre todo. Chaslot revisó el documento de TikTok a petición mía.

“Me parece una idea descabellada dejar que el algoritmo de TikTok dirija la vida de nuestros hijos”, comentó. “Con cada video que ve un niño, TikTok obtiene información sobre él. En pocas horas, el algoritmo puede detectar sus gustos musicales, su atractivo físico, si está deprimido, si puede estar metido en las drogas y mucha otra información sensible. Existe un alto riesgo de que parte de esta información se utilice en su contra. Quizás podría usarse para microfocalizarlo o hacerlo más adicto a la plataforma”.

Descifrar el algoritmo

El documento dice que el tiempo de visualización no es el único factor que considera TikTok. El documento ofrece una ecuación aproximada de cómo se puntúan los videos, en la que se suma una predicción impulsada por el aprendizaje automático y el comportamiento real de los usuarios para cada uno de los tres datos: me gusta, comentarios y tiempo de reproducción, así como una indicación de que el video ha sido reproducido:

Plike X Vlike + Pcomment X Vcomment + Eplaytime X Vplaytime + Pplay X Vplay

“El sistema de recomendación otorga puntuaciones a todos los videos basándose en esta ecuación, y devuelve a los usuarios los videos con las puntuaciones más altas”, señala el documento. “Por razones de brevedad, la ecuación mostrada en este documento está muy simplificada. La ecuación real que se utiliza es mucho más complicada, pero la lógica subyacente es la misma”.

El documento ilustra en detalle cómo la empresa ajusta su sistema para identificar y suprimir el “cebo de me gusta” —videos diseñados para jugar con el algoritmo que pide de manera explícita a los usuarios que indiquen que les gustan dichos videos— y cómo la empresa piensa en cuestiones más matizadas.

Otro gráfico del documento indica que la “monetización de los creadores” es uno de los objetivos de la empresa, lo que sugiere que TikTok puede darle preferencia a ciertos videos en parte si son lucrativos, no solo entretenidos.

Julian McAuley, profesor de Ciencias de la Computación en la Universidad de California en San Diego, que también revisó el documento, agregó en un correo electrónico que el documento era corto en detalles sobre cómo, exactamente, TikTok hace sus predicciones, pero que la descripción de su motor de recomendación es “por completo razonable, pero algo tradicional”. La ventaja de la empresa, explicó, proviene de la combinación del aprendizaje automático con “fantásticos volúmenes de datos, usuarios muy comprometidos y un entorno en el que los usuarios son propensos a consumir contenidos recomendados de manera algorítmica (¡piensa en cuántos otros entornos tienen todas estas características!). No se trata de magia algorítmica”.

De hecho, el documento hace mucho por desmitificar el tipo de sistema de recomendación que las empresas tecnológicas suelen presentar como algo imposible de entender para los críticos y los reguladores, pero que suele centrarse en características que cualquier usuario corriente puede entender. La cobertura del Journal de los documentos filtrados de Facebook, por ejemplo, ilustró cómo la decisión de Facebook de dar más peso a los comentarios ayudó a la difusión de contenidos divisivos. Aunque los modelos pueden ser complejos, no hay nada intrínsecamente siniestro o incomprensible en el algoritmo de recomendación de TikTok descrito en el documento.

Sin embargo, el documento también deja en claro que TikTok no ha hecho nada para romper sus lazos con su matriz china, ByteDance, cuya propiedad se convirtió en un foco espasmódico al final del gobierno del expresidente Donald Trump en 2020, cuando intentó forzar la venta de TikTok a una empresa estadounidense aliada de su gobierno, Oracle.

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Un gráfico que ilustra los objetivos del algoritmo de TikTok, parte de un documento interno de la empresa obtenido por el columnista del New York Times Ben Smith. (Nota: Esta imagen fue reproducida por The New York Times a partir de los documentos originales). (The New York Times)

El documento de TikTok remite a preguntas hechas a un gerente de ingeniería cuya biografía de LinkedIn dice que trabaja tanto en TikTok como en la aplicación china similar de ByteDance, Douyin, ofreciendo un vistazo al elemento global restante de una industria tecnológica cada vez más dividida, el talento de ingeniería. El documento dice que el director de ingeniería asistió a la Universidad de Pekín, recibió una maestría en Informática por la Universidad de Columbia y trabajó para Facebook durante dos años antes de llegar a ByteDance en Pekín en 2017. El documento está escrito en un inglés claro, pero no nativo, y procede de la perspectiva de la industria tecnológica china. No hace referencias, por ejemplo, a empresas estadounidenses rivales como Facebook y Google, pero incluye un debate sobre “si Toutiao/Kuaishou/Weibo han hecho algo similar, ¿podemos lanzar la misma estrategia que ellos?”.

Preocupación en EEUU

En Estados Unidos, la preocupación por la tecnología de consumo china es bipartidista. La orden ejecutiva de Trump que intentaba prohibir la aplicación en agosto de 2020 advertía que la “recopilación de datos de TikTok amenaza con permitir al Partido Comunista Chino acceder a la información personal y de propiedad de los estadounidenses.” El gobierno chino podría “crear recopilaciones de información personal para chantajear y realizar espionaje corporativo”, afirmaba. Esa prohibición se estancó en los tribunales y se desvaneció tras las elecciones presidenciales. El presidente Joe Biden anuló la orden ejecutiva, pero entonces su gobierno anunció su propia investigación sobre las amenazas a la seguridad que planteaba TikTok, y un alto funcionario de gobierno, no identificado, comentó a los periodistas que China estaba “trabajando para aprovechar las tecnologías digitales y los datos estadounidenses de una manera que presenta riesgos inaceptables para la seguridad nacional”.

En una declaración enviada por correo electrónico, McQuaide dijo que “si bien hay algunos puntos en común en el código, las aplicaciones TikTok y Douyin se ejecutan totalmente por separado, en servidores separados, y ninguno de los códigos contiene datos de los usuarios.”

También dijo que “TikTok nunca ha proporcionado datos de los usuarios al gobierno chino, ni lo haríamos si nos lo pidieran”.

TikTok, cuyo director general vive en Singapur, contrató a una serie de ejecutivos bien conectados y expertos en seguridad estadounidenses y europeos a medida que se intensificaba la presión política bajo el gobierno de Trump. Tiktok dice que no tiene una sede formal. Ha tratado de calmar las preocupaciones estadounidenses almacenando los datos de los usuarios en Estados Unidos, con una copia de seguridad en Singapur.

La preocupación por la seguridad del gobierno estadounidense tiene dos vertientes. La primera, tal y como lo sugiere Trump en su orden ejecutiva, es si el vasto conjunto de datos que posee TikTok —sobre los deseos sexuales privados de los aficionados de la aplicación que podrían acabar convirtiéndose en funcionarios públicos estadounidenses, por ejemplo— debe considerarse una cuestión de seguridad nacional. No hay pruebas de que los datos se hayan utilizado de esa manera, y TikTok no es la única red social en la que los estadounidenses comparten detalles de sus vidas. La segunda preocupación es si TikTok censura publicaciones políticamente sensibles.

Un informe realizado este año por Citizen Lab, la organización de vigilancia de la ciberseguridad de Toronto, sugiere que ambas preocupaciones son, en el mejor de los casos, latentes: no encontró ningún indicio de que TikTok estuviera censurando temas sensibles o transmitiendo datos a China.

Algunos analistas estadounidenses ven en TikTok una profunda amenaza; otros lo ven como el tipo de pánico despistado al que se enfrentaron los estadounidenses que ahora se acercan a la mediana edad cuando sus padres les advirtieron que, si compartían detalles de sus vidas en las redes sociales, nunca conseguirían un trabajo. Muchos otros productos, desde las redes sociales hasta los bancos y las tarjetas de crédito, recogen datos más precisos sobre sus usuarios. Si los servicios de seguridad extranjeros quisieran esos datos, quizás podrían encontrar la forma de comprarlos a la oscura industria de los corredores de datos.

“Enloquecer por la vigilancia o la censura de TikTok es una distracción del hecho de que estas cuestiones son mucho más grandes que cualquier empresa específica o su propiedad china”, comentó Samm Sacks, académico de política de ciberseguridad en la organización de investigación New America. “Incluso si TikTok fuera de propiedad estadounidense, no hay ninguna ley o regulación que impida a Pekín comprar sus datos en el mercado abierto de corredores de datos”.

Una cosa que me ha recordado la redacción de esta columna: la amenaza que supone TikTok para la seguridad nacional estadounidense parece ser por completo hipotética, y depende de su análisis tanto de la relación entre Estados Unidos y China como del futuro de la tecnología y la cultura. No obstante, el control del algoritmo sobre lo que me mantiene enganchado —entre tiros de tenis con truco, videos de comida turca y todas las demás cosas que ha averiguado que me gusta ver— supuso un peligro claro y presente para mi capacidad de terminar esta columna.

© 2021 The New York Times Company

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