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OPINIÓN: Peña Nieto hizo un gran trabajo con la economía pero no supo venderlo

Hace 30 años, cuando comencé en el periodismo financiero, mi mentor solía repetir con gran frecuencia que no basta poner un huevo sino hay que saber cacarearlo, refiriéndose a que no basta con hacer las cosas sino hay que saber promoverlas.

Esta frase popular podría aplicarse perfectamente bien al gobierno de Enrique Peña Nieto en materia económica. La muy mala comunicación de las principales acciones y resultados de su gestión abrió paso a que las impresiones populares dominaran sobre los hechos y, sin duda, determinaran el resultado de las elecciones tanto presidenciales como legislativas que tienen al país en la puerta de un cambio de modelo económico.

La creencia popular es que el gobierno de Peña Nieto fue un fracaso en materia económica. Se toman datos aislados y fuera de contexto que no aguantan ningún tipo de análisis racional para tratar de argumentar este catálogo de creencias.

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, arriba al aeropuerto internacional Ministro Pistarini en Buenos Aires, Argentina, el jueves 29 de noviembre de 2018 para la cumbre del G20. (AP Foto / Martin Mejia)

La situación del peso y la inflación

Hace seis años la cotización del peso frente al dólar era de 13 pesos por dólar y actualmente se encuentra en 20 pesos por dólar. Desde 1995 México tiene un régimen de libre flotación, por lo cual pasó de ser la pieza de ajuste de la política monetaria y fiscal a ser un amortiguador ante los choques externos.

El peso es la sexta moneda más negociada en el mundo, la más líquida de los mercados emergentes y 7 de cada 10 operaciones no tienen contraparte mexicana. Así que sus movimientos responden mucho más a cuestiones internacionales.

A pesar de esta depreciación, los efectos de segundo orden en la inflación han sido mínimos. Hasta el año pasado la inflación promedio en México crecía a una tasa anual promedio del 3.9%, el menor ritmo desde que se tiene registro.

En el imaginario colectivo el crecimiento de los precios es muy elevado. Se concentran en el 6.77% que se registró en 2017 y olvidan el 2.1% de 2015, el nivel más bajo desde 1970 cuando comenzó a medirse la inflación en 1970. La tasa de 4.7% anual que se registra el momento es similar al promedio de los dos últimos sexenios.

Fuentes de ingresos para el país

En contrapartida, los sectores exportadores captadores de divisas se han visto ampliamente beneficiados por este nivel de tipo de cambio. Captación de ingresos turísticos y remesas son, junto con la Inversión Extranjera Directa, las tres principales fuentes de ingresos de divisas para el país que, cada vez, depende menos de los ingresos petroleros.

Las reformas estructurales han permitido a México diversificar sus fuentes de ingresos. Durante esta administración se ha captado IED por más de 200,000 millones de dólares, más de 20% que el mismo sexenio de un año antes.

Endeudamiento

Otra impresión que dominó sobre los hechos es el nivel de endeudamiento. Grupos políticos, ayudados involuntariamente por masas poco informadas, desarrollaron la creencia de que la deuda del gobierno estaba fuera de control.

La única manera correcta de medir la deuda es como porcentaje del PIB. A pesar de su incremento, que se explica por las bajas tasas de interés en el mundo, México es el único país de la OCDE que cumplió con el compromiso de sus miembros de cumplir con el programa de consolidación fiscal.

Al cierre de este año la deuda total de México será del 45% del PIB, nivel sustancialmente inferior al que tienen países como Francia, Reino Unido, Canadá, Alemania y Estados Unidos.

Protestan en Ciudad de México contra el llamado “gasolinazo” del presidente Enrique Peña Nieto. FOTO: CUARTOSCURO.COM

El ‘gasolinazo’

Al igual que sucede con el tipo de cambio, el precio de la gasolina es visto por amplios sectores como una marca de fracaso de la economía mexicana. Hasta enero de 2017 México tenía un precio controlado de las gasolinas, lo que implicaba un costo anual de 40,000 millones de pesos.

Como parte de la reforma energética impulsada por el presidente Peña Nieto se liberaron los precios de las gasolinas. Más del 70% del consumo de este combustible en México se concentra en los tres deciles de mayor ingreso; el 10% más pobre de la población consume poco más del 1%. El consumo se ha mantenido creciente.

El partido Morena prometió durante la campaña electoral disminuir el precio de la gasolina, pero una vez en el gobierno han decidido mantener el mismo modelo que se utilizó a partir del gobierno del Felipe Calderón, es decir, que el precio de la gasolina sea ajustado con la inflación esperada.

Creación de empleo

A lo largo de la administración que está por concluir se generaron más de 4.1 millones de empleos dentro de la economía formal, es decir, puestos de trabajo que tienen seguridad social. Este número de afiliados al IMSS es superior al registrado durante los dos sexenios previos.

La impresión popular es que estos empleos son muy mal pagados, cuando en realidad han crecido mucho más aquellos en los sectores manufactureros y de servicios cuyos salarios son superiores al promedio.

Afirmar que estos puestos de trabajo son con muy bajos salarios es un absurdo que no tolera ninguna prueba lógica. Si esta afirmación fuera cierta, entonces los trabajadores optarían por mantener trabajos en la economía informal, sin prestaciones como seguridad social, crédito de vivienda y fondo de pensiones.

Pobreza

Las reformas estructurales emprendidas durante esta administración han permitido que disminuya en 3 millones el número de personas que estaban en la pobreza extrema y que el país haya ligado uno de los periodos más largos de crecimiento económico.

Crecimiento del PIB

La economía interna se ha convertido en el principal motor del avance del PIB, en buena medida por una reforma financiera que ha permitido que la banca pasara del 26 al 38% del producto. Todos los circuitos de crédito avanzan a tasas anuales superiores al 10%, especialmente para micro y pequeñas empresas, así como financiamientos al consumo.

Desde el tercer trimestre de 2009 la economía mexicana crece a una tasa anual, lo que significa 35 trimestres de expansión económica, un éxito mayor si se considera el complicado entorno internacional en el que se dio.

Los innegables éxitos económicos durante este sexenio desgraciadamente se difuminaron por una pésima política de comunicación que permitió que las impresiones estuvieran por encima de los hechos.

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