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Ouro Preto, ciudad universitaria con importantes palacios coloniales

Llegué a Ouro Preto, después de una breve visita a Belo Horizonte, la capital del estado brasilero de Minas Gerais. La ciudad, declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en 1980, surgió a finales del siglo XVII gracias a los yacimientos auríferos encontrados por los bandeirantes (primeros pobladores), venidos de Sao Paulo, y mantuvo el título de capital hasta 1897.

Cuando las minas de oro se agotaron a principios del siglo XIX, Ouro Preto decayó. Muchos abandonaron el sitio, pero quedaron perfectamente conservados hasta nuestros días decenas de iglesias y palacios barrocos en diferentes barrios bien definidos por un relieve particularmente accidentado.

Casas típicas de Ouro Preto.
Casas típicas de Ouro Preto.

Ofrece Ouro Preto infinidad de opciones en materia de hospedaje. Entre pousadas (casonas particulares) y hoteles, sobran los sitios donde quedarse, algunos establecidos en auténticas joyas de la arquitectura barroca brasilera.

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Las visitas comienzan generalmente por la vasta plaza rectangular de Tiradentes en donde se encuentran, además de bellas casonas palaciegas, el Museo de la Inconfidencia (antigua alcaldía y prisión, Museo desde 1944) y el museo de Ciencia y Técnica de la Escuela de Minas (fundada en 1877 por el francés Claude-Henri Gorceix, creador también de la Escuela de Minas, en el antiguo Palacio de Gobierno erigido en 1741).

Detalle de maderas pintadas en el coro de de la Iglesia San Francisco de Asís.
Detalle de maderas pintadas en el coro de de la Iglesia San Francisco de Asís.

La plaza conserva la memoria de Joaquim José da Silva Xavier, conocido como “Tiradentes”, por ser la odontología una de sus profesiones. Considerado héroe nacional, encabezó en 1788 la Conspiración (infidencia) Minera, primera rebelión precursora de la independencia de Brasil, justamente en Ouro Preto, que entonces se llamaba Vila Rica. En el Museo se atesoran además de objetos religiosos, mobiliario, obras de arte barroco y documentos históricos, todo lo relacionado con los infidentes, así como los monumentos fúnebres de los que, como Tiradentes, fueron ejecutados entonces.

El barrio Antonio Dias.
El barrio Antonio Dias.

Escogí para alojarme un hotel en el barrio de Antonio Dias, alrededor de Iglesia de la Concepción, que lleva el nombre de uno de los primeros bandeirantes, construida en 1727 por Manuel Francisco Lisboa, el padre del célebre escultor “Aleijadinho”. Padre e hijo están enterrados en su nave principal. El padre la dotó de ocho impresionantes altares barrocos, con ricas tallas de madera y frescos. Un museo que atesora algunas esculturas célebres del singular artista se instaló en la antigua Sacristía.

Sacristía de la iglesia del Carmen.
Sacristía de la iglesia del Carmen.

Aleijadinho (1738-1814), el “Miguel Ángel de las Américas”, es el hijo más ilustre de Ouro Preto. Su apodo significa “el pequeño discapacitado” pues una enfermedad desconocida le fue atrofiando el cuerpo e, incluso, las manos. Tal vez hay mucho de mito en las anécdotas contadas después de su muerte, pero lo cierto es que ha sido el autor de muchas piezas con rasgos distintivos que apuntan haci un estilo único marcado por su ingenio y gran destreza.

Nave elíptica de la Iglesia Nuestra Señora del Pilar.
Nave elíptica de la Iglesia Nuestra Señora del Pilar.

No lejos de Antonio Dias, se encuentra la Iglesia San Francisco de Asís, terminada en 1794 y considerada la obra maestra del Aleijadinho en materia de arquitectura, y en la que también colaboró el pintor, Manuel da Costa Ataíde, originario de la villa cercana de Mariana. A pocos metros del templo, la iglesia de Nuestra Señora de las Mercedes de los Perdones (1772), ofrece desde la terraza que antecede su fachada una de las vistas más hermosas de los barrios circundantes y las montañas circundantes. De factura mucho más modesta en cuanto a su decoración interior, sobresalen las columnas salomónicas de sus altares y varios frescos de influencia barroca.

Iglesia la Concepción y museo del Aleijadinho.
Iglesia la Concepción y museo del Aleijadinho.

A un costado del Museo de la Infidencia, se encuentra la iglesia del Carmen (1766), a la que se accede por una majestuosa escalinata. Su arquitecto fue justamente el padre del Aleijadinho, quien la dotó de elementos rococó influido por Versalles. Se atribuye al Aleijadinho el frontispicio y el altar principal fue realizado por Ataíde. En uno de los edificios adyacentes se ha instalado el Museo del Oratorio, conocido por su rica colección de oratorios domésticos de diferentes, formas y tamaños.

Frente a la iglesia, se encuentra el célebre Teatro, concebido originalmente como Casa de Opera, inaugurado en 1769 y considerado como el más antiguo de América Latina. Bajando por la empinada calle del Pilar, llegamos a la Iglesia Nuestra Señora del Pilar, iniciada en 1728, la segunda más rica de Brasil en cuanto a la cantidad de oro (más de 400 kg) utilizado para su decoración. Su espacio elíptico interior contrasta con la forma rectangular del edificio, y la perspectiva teatral de su nave y altares recargados de oro, con atlantes, frescos, columnas salomónicas, esculturas y otros ornamentos hacen de ella uno de los templos más ricos del país.

Talla en Nuestra Señora de las Mercedes de los Perdones.
Talla en Nuestra Señora de las Mercedes de los Perdones.

En la periferia de la ciudad otras dos iglesias completan el ciclo del barroco de Ouro Preto. La primera es Santa Ifigenia, en lo alto de una colina desde la que se ve buena parte de la ciudad. Es la iglesia afro-brasilera por excelencia, y a ella acudían las diferentes fraternidades de esclavos desde la época colonial. Fue construida en 1734 por Antonio Coelho da Fonseca, auxiliado por Antonio Francisco Lisboa, al cargo de las tallas de madera y por Francisco Xavier Brito en la estatuaria. La segunda, la capilla del Padre Faria, es considerada una de las iglesias más antiguas de Minas Gerais, y por ello su decoración barroca corresponde a la del estilo de Juan V (juanense). De ambas feligresías provienen las escuelas de samba más importantes, que recorren las calles antes y durante el carnaval.

Techo de la Iglesia San Francisco de Asís, terminada en 1794.
Techo de la Iglesia San Francisco de Asís, terminada en 1794.

Hay en Ouro Preto importantes palacios coloniales, como la Casa dos Contos (1782), residencia del contador o cobrador de impuestos, hoy convertida en Museo de la Moneda. Así como el Museo Boulieu, que acoge 1200 piezas de la colección de arte sacro internacional, perteneciente al empresario francés Jacques Boulieu e inaugurada en 2012.

Ouro Preto es también una ciudad universitaria, y por ello abundan las llamadas “Repúblicas”, es decir las casas que sirven de dormitorio a los estudiantes. Otra de las grandes atracciones son las minas antiguas de oro, de las que se extrajeron unas 650 toneladas de oro, y entre las cuales la del Passagem (cerrada oficialmente en 1985) es la más grande (30 km de galerías); la del Veloso, tan estrecha que solo se autorizaba la entrada de niños o la de Chico Rei, un esclavo que logró comprarla y, luego, liberar a otros esclavos con los beneficios obtenidos de la mina.

Un tren antiguo comunica la ciudad con Mariana, la antigua capital de Minas Gerais y pueblo colonial muy pintoresco. Pero los frecuentes deslizamientos de tierra han cortado la línea y se espera que vuelva a funcionar pronto después de dos años de interrupción. En Ouro Preto la gastronomía es esencialmente minera: feijoada, pan de queso, frijoles negros y el delicioso pan con linguiça (una especie de longaniza) que propone la cafetería Sanduíche Ouro Preto. Y alrededor de cada iglesia y de su plaza se han formados los barrios con características propias.

William Navarrete es escritor franco-cubano residente en París.