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Pablo César Solari y el sentido motivo familiar por el que festejó como un militar en un Monumental enfervorizado

·3  min de lectura
Pablo Solari y un festejo militar que tiene connotaciones familiares
Pablo Solari y un festejo militar que tiene connotaciones familiares - Créditos: @Marcelo Endelli

Los hinchas de River empiezan a entusiasmarse con los últimos refuerzos. Primero fue con Miguel Borja, decisivo en la victoria ante Aldosivi en Mar del Plata. El Colibrí llegó pronto al corazón de los simpatizantes. Este sábado a la noche es el turno de Pablo César Solari. El estadio Monumental deliró con él: anotó dos goles ante Newell’s en el primer tiempo, primero con un remate que se desvió en un defensor y el segundo con una definición clínica.

Rápido, habilidoso, gambeteador y con buen remate cuando ingresa al área. Puso en marcha el 4-1 de River, triunfo que solo tuvo un poco de suspenso con el descuento de Pablo Pérez, que como ex Boca hizo un gesto desafiante al Monumental en su festejo. Pero el estadio recuperó el clima festivo con el 3-1 de cabeza de Javier Pinola, un ex Rosario Central, para más desencanto de Newell’s, además de ser un jugador muy apreciado en River por su compromiso y profesionalismo, aun en momentos en los que tiene pocos minutos.

El primer gol de Solari

Agustín Palavecino lo supo buscar a Solari y el delantero no falló, aun sin ser un especialista del gol. Los hinchas se empiezan a familiarizar con este jugador nacido en San Luis. En uno de los festejos de sus goles saludó a los hinchas al estilo Rafael Santos Borré, llevándose la mano a su sien, a lo Comandante. River se pertrechó bien en ataque.

Lo más destacado del partido

La celebración con pose castrense tiene un justificativo familiar. Y el origen hay que buscarlo en uno de los goles más importantes de su carrera. El que convirtió el 17 de febrero de 2021, cuando hizo el 1-0 que a Colo Colo le evitó la afrenta deportiva de un descenso. Fue hacia una tribuna y escenificó el saludo militar. Luego explicó la razón: “El gol fue para mi abuelo, que hoy no lo tengo y fue militar. Fue lo que se me ocurrió en el momento por toda la adrenalina. Se lo quería dedicar a él”.

Sus primeros pasos con la redonda en los pies los dio en el Club Social y Deportivo Arizona, de su localidad natal. A los 14, estuvo una semana a prueba en River, pero la familia decidió no dejarlo por su corta edad. Era delantero centro, aunque su gran capacidad para desempeñarse por las bandas hizo que se convierta en extremo.

El segundo festejo de Solari

Es su cuarto partido, el segundo como titular, tras debutar ante Gimnasia en la última media hora. En los encuentros anteriores había mostrado sus principales condiciones: velocidad, desborde, profundidad. Un repertorio que no abunda en el plantel de Marcelo Gallardo. El entrenador tuvo la oportunidad de ver de cerca las características de Solari cuando River enfrentó a Colo Colo en la etapa de grupos de la Copa Libertadores, en el Monumental y en Santiago.

“Me gusta encarar al defensor, lo hago desde chiquito”, se definió alguna vez, tan escuetamente como acostumbra hablar. Más locuaz es su padre: “De chiquito, Pablo jugaba en el único equipo del pueblo, el club social y deportivo Arizona. Acá somos poquitos, es un fútbol rural, y no hay liga, así que a los 7 años lo llevé en mi coche hasta General Pico, que queda a unos 150 kilómetros, en la provincia de al lado (La Pampa). Allá estaba la escuela ‘Rumbo a Vélez’. No me gusta hablar de mí. Pero sí, yo era N° 9. Algunas mañas le enseñé a Pablo. Después lo pusieron de extremo, aunque también jugó a veces de 5 y de 8, en el mediocampo”.