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Partidos de España deben conciliar sus diferencias: F. Giugliano

Ferdinando Giugliano

(Bloomberg) -- Para aquellos que piensan que el país más afortunado es aquel sin gobierno, España seguro es algún tipo de modelo.

Los españoles irán a las urnas el 10 de noviembre por cuarta vez en cuatro años dado que los partidos políticos del país no lograron comprometerse con una mayoría viable. Como la estrella de Madrid va en ascenso en la Unión Europea y la economía sigue creciendo mucho más rápido que el resto del bloque, a uno lo perdonarían por pensar que una solución a la crisis política es lo último que España necesita.

Sin embargo, al igual que para el resto de Europa, los desafíos para Madrid aumentan. La economía se expandió menos de lo esperado en el segundo trimestre de este año, lo que demuestra que España también es vulnerable a la recesión del comercio mundial y la creciente incertidumbre mundial. En Europa, Francia ha considerado a España como un socio potencial para reformar el bloque, pero esta cooperación será más difícil de sostener si no existe un gobierno sólido. Con suerte, resultará un evidente ganador en las próximas elecciones o los partidos políticos del país finalmente reconciliarán sus diferencias.

Las últimas elecciones generales celebradas a fines de abril no tenían que terminar en un punto muerto. Pedro Sánchez lideró a su Partido Socialista hacia un primer lugar sólido, pero no ganó suficientes escaños para gobernar solo. Podría haber unido fuerzas con Albert Rivera, presidente del partido centrista Ciudadanos, si los dos líderes hubieran optado por disimular las divisiones de una dura campaña electoral. España habría tenido un gobierno fuerte, a favor de la UE, capaz de reconciliar los instintos reformistas de Ciudadanos con la inclinación de los socialistas por una mayor redistribución.

En particular, Rivera fue el culpable. Al principio insistió en que no llegaría a acuerdos con Sánchez. Su postura se basaba parcialmente en la convicción, pero con una dosis de oportunismo: probablemente pensó que una nueva elección permitiría que su partido obtuviera más votos de la derecha, a expensas de un Partido Popular debilitado. Esta semana, hizo un último intento por llegar a un acuerdo con Sánchez, acordando dar paso a un gobierno si los socialistas aceptaban ciertas condiciones —entre ellas una promesa de no aumentar los impuestos a la clase media. No obstante, esta propuesta se percibía como una manera de transferir la culpa por las nuevas elecciones a Sánchez. Las últimas encuestas revelan que Rivera ahora corre el riesgo de ganar menos escaños en las próximas elecciones, lo que indica que su estrategia parece haber fracasado de manera espectacular.

Sin duda, Sánchez también hizo una apuesta de alto riesgo. Ha pasado meses negociando con la coalición de izquierda Unidas Podemos, pero dejó la impresión de que nunca estuvo muy interesado en finiquitar las negociaciones. Su esperanza radica en poder desviar votos de Podemos en la izquierda y Ciudadanos en la derecha para tener una oportunidad de mayoría absoluta. Si lo consigue, sería la primera vez desde 2011 que un solo partido logra tomar el control del Congreso de los Diputados español sin necesidad de una coalición.

Las próximas semanas reflejarán si la apuesta de Sánchez dará frutos. Sin embargo, el escenario más plausible es que los partidos de España tendrán nuevamente que construir puentes para brindar un gobierno al país. Esto requeriría menos animosidad entre las fuerzas centristas del país, lo que demostraría que los políticos realmente pueden ser útiles para su nación.

Nota Original:Spain Needs to Learn the Art of Compromise: Ferdinando Giugliano

Para contactar al editor responsable de la traducción de esta nota: Carlos Manuel Rodriguez, carlosmr@bloomberg.net

Reportero en la nota original: Ferdinando Giugliano en Rome, fgiugliano@bloomberg.net

Editor responsable de la nota original: Stephanie Baker, stebaker@bloomberg.net

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