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Petróleo: la explicación del colapso y su precio negativo

Redacción Finanzas
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El petróleo colapsa y se vende a precios negativos por primera vez en su historia. Foto: Getty Image.
El petróleo colapsa y se vende a precios negativos por primera vez en su historia. Foto: Getty Image.

Muchos se habrán frotado los ojos al ver que los futuros del petróleo tipo West Texas, el de referencia en Estados Unidos, cotizaba el lunes por debajo de cero dólares por barril, es decir, en negativo, con caídas por encima del 100%. Ver para creer. Es la primera vez en la historia que ocurre algo así.

No se trata ni de un fallo en la vista, ni de un error informático, ni de un hackeo. Sí, el mercado de futuros de petróleo ha colapsado.

El barril de crudo WTI que se intercambiaba a 60 dólares por unidad a inicios de año y a 18,27 dólares el viernes por la tarde, se hundió por completo este lunes para terminar la jornada en -37,63 dólares. El petróleo nunca había caído por debajo de 10 dólares desde la creación de estos contratos a futuro en 1983.

Los precios negativos significan que los productores estadounidenses pagarán a los clientes para que se lleven el petróleo.

El barril de Brent del mar del Norte, referencia europea y cotizado en Londres, se vio menos afectado, con una caída de 9% a 25,57 dólares al cierre de este lunes.

La explicación a toda esta situación

Los precios que se toman de referencia en el mercado en estos momentos son los del barril de mayo. Y como muy bien explica David Gaffen de Reuters, los operadores huían de los contratos de futuros de petróleo de Estados Unidos que vencen en mayo, llevando al contrato a un precio negativo, ya que nadie está dispuestos a recibir barriles físicos de crudo porque no hay lugar donde almacenarlos.

La diferencia entre el contrato de crudo West Texas Intermediate de mayo que vence y el próximo contrato de junio se amplió a un récord de casi 20 dólares por barril. La enorme brecha surgió porque poseer el contrato de mayo cuando expira el martes significa que el comprador está obligado a tomar esos barriles.

Como resultado, los operadores de futuros, que podrían ser capaces normalmente de pasar el contrato que expira al siguiente, están encontrando muy pocos compradores para el de mayo porque muy poca gente quiere comprometer ahora el envío de barriles de crudo.

Cuando un contrato de futuros expira, los operadores deben decidir si aceptan envíos o si pasan sus posiciones al contrato siguiente.

El proceso suele ser relativamente sencillo, pero el desplome del contrato de mayo refleja preocupaciones sobre un nivel desorbitante de suministro entrando a los mercados, ya que los cargamentos procedentes de miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) como Arabia Saudita contratados en marzo se encaminan a causar una sobreabundancia.

La reacción de los productores no calmó al mercado

Lo que se está viendo en el mercado petrolífero en estos momentos pone en evidencia que los recortes de producción que aprobaron hace unas semanas los miembros de la OPEP y los mayores productores de crudo del mundo no fueron suficientes para sostener los precios a la vista del desplome de la demanda mundial por la paralización de la economía provocada por el coronavirus.

"El problema real es que la caballería (los recortes de la OPEP y sus aliados) no llegará a tiempo para salvar su mercado petrolero. Esta podría ser una de las peores entregas de la historia. Nadie quiere o necesita crudo ahora mismo", comenta Phil Flynn, de Price Futures Group en Chicago.

La situación es sencilla de entender: el mercado está inundado de un producto que nadie necesita en estos momentos y nadie compra.

La lógica hace pensar que cuando las mayores economías del planeta vuelvan a ponerse en marcha, la demanda de petróleo se normalizará y, por lo tanto, los precios subirán. El gran problema en estos momentos es la incertidumbre: ¿cuándo realmente ocurrirá eso? Y, en caso de que ocurra, ¿a qué ritmo?

El Fondo Monetario Interncaional (FMI) pronostica una caída de la economía mundial del 3% este año, la peor año desde la Gran Depresión de la década de 1930. Y países como Estados Unidos, Francia y Reunido Unido siguen luchando todavía a brazo partido contra la pandemia y sin fechas claras para empezar la normalización de la actividad.