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El plan de infraestructuras demócrata de dos pasos enfurece a los republicanos de EEUU

·5  min de lectura
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, habla con el senador republicano Rob Portman en Washington D. C.

Por David Morgan, Richard Cowan y Andrea Shalal

WASHINGTON, 24 jun (Reuters) - Horas después de que el presidente estadounidense Joe Biden declarara que "tenemos un acuerdo" para renovar las infraestructuras de Estados Unidos, el líder de los republicanos del Senado arremetió contra los planes de seguir el proyecto de ley acordado por ambos partidos de 1,2 billones de dólares con otra medida que financie lo que los demócratas llaman la "infraestructura humana".

Biden y los principales demócratas del Congreso —la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y el líder de la mayoría del Senado, Chuck Schumer— habían señalado desde hace tiempo su plan de vincular el acuerdo entre ambos partidos con otro proyecto de ley que incluya gastos en atención sanitaria domiciliaria y atención infantil.

La segunda medida se aprobaría mediante una maniobra del Senado llamada "reconciliación", que permitiría que entrara en vigor sin los votos de los republicanos.

Biden dijo a los medios de comunicación en la Casa Blanca que espera una acción rápida para ambas medidas, o ninguna sobrevivirá.

"Espero que en los próximos meses de este verano, antes de que termine el año fiscal, hayamos votado este proyecto de ley (bipartidista) —el proyecto de ley de infraestructuras— así como votado la resolución presupuestaria", dijo. "Pero si sólo me llega una de las dos, no la firmaré. Son un tándem".

Esta afirmación provocó una dura respuesta del líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell.

"Menos de dos horas después de elogiar públicamente a nuestros colegas y obtener el respaldo al acuerdo bipartidista, el presidente dio el extraordinario paso de amenazar con vetarlo", dijo McConnell en el pleno del Senado. "Uno casi llega a sentirse confuso".

McConnell, Pelosi y Schumer no han participado directamente en las conversaciones bipartidistas sobre infraestructuras. McConnell no ha declarado públicamente si apoyará la iniciativa, aunque la calificó de "alentadora" en sus comentarios en el pleno de la asamblea.

Lindsey Graham, una de los 21 senadores que negociaron el acuerdo bipartidista, dijo en una publicación en la red social Twitter: "Si las informaciones de que el presidente Biden se niega a firmar un acuerdo bipartidista a menos que también se apruebe la reconciliación son exactas, eso rompería el acuerdo definitivamente para mí".

Los miembros progresistas del Congreso —algunos de los cuales querían un proyecto de ley de 6 billones de dólares— habían indicado que no apoyarían un proyecto de ley bipartidista más pequeño sin una medida complementaria.

El marco de 1,2 billones de dólares incluye nuevos gastos por 579.000 millones de dólares en importantes inversiones en la red eléctrica del país, servicios de Internet de banda ancha y ferrocarriles de pasajeros y mercancías.

La propuesta de ocho años contiene 109.000 millones de dólares para carreteras, puentes y grandes proyectos, 73.000 millones de dólares para infraestructuras eléctricas, 66.000 millones de dólares para ferrocarriles de pasajeros y de mercancías, 65.000 millones de dólares para el acceso a la banda ancha, 49.000 millones de dólares para el transporte público y 25.000 millones de dólares para aeropuertos, según un comunicado de la Casa Blanca.

Este volumen de gasto está muy por debajo de las ambiciones originales de Biden en materia de escuelas, mitigación del cambio climático y apoyo a padres y cuidadores, y no incluye su promesa fundamental de hacer más justa la economía estadounidense aumentando los impuestos a ricos y empresas.

Biden prometió avanzar "a toda máquina" en esas prioridades.

Las inversiones se pagarían a través de más de una docena de mecanismos de financiación, incluyendo 100.000 millones de dólares en ingresos fiscales estimados por una mayor fiscalización del Servicio de Impuestos Internos, el dinero no utilizado de la ayuda frente a la COVID-19, los fondos del seguro de desempleo devueltos por los estados y las ventas de petróleo de la Reserva Estratégica de Petróleo estadounidense. [L2N2O62SZ]

La frase "semana de la infraestructura" se convirtió en un chiste en Washington durante los cuatro años de presidencia de Donald Trump, después de que prometiera hacer de esa iniciativa una pieza central de su mandato, pero nunca desveló un plan para someterlo a la consideración del Congreso, incluyendo los mecanismos de financiación de los proyectos.

Schumer dijo que apoya el acuerdo pero que quiere ver los detalles. También dijo que el proyecto de ley de 1,2 billones de dólares centrado en las infraestructuras físicas no obtendría los votos demócratas necesarios para aprobarlo sin un paquete de acompañamiento que aborde cuestiones sociales, incluida la asistencia sanitaria a domicilio.

"Todos los partidos entienden que no conseguiremos los votos suficientes para aprobar ninguno de los dos proyectos, a menos que tengamos los votos suficientes para aprobar ambos", dijo Schumer en el pleno del Senado, añadiendo que la cámara tratará de votar el plan bipartidista el próximo mes.

NUEVA RECONCILIACIÓN

Pelosi dijo que la Cámara de Representantes sólo votaría el proyecto de ley bipartidista después de que el Senado apruebe también el proyecto de reconciliación adicional, lo que significa que la batalla sobre los proyectos de ley podría prolongarse hasta septiembre y más allá.

Biden, que busca impulsar el crecimiento económico y abordar la desigualdad de ingresos en el país tras la pandemia de coronavirus, propuso inicialmente un gasto de unos 2,3 billones de dólares. Los republicanos se mostraron contrariados por su definición de infraestructura, que incluía la lucha contra el cambio climático y la atención a niños y ancianos.

Posteriormente, la Casa Blanca redujo el paquete a unos 1,7 billones de dólares, en un intento infructuoso de conseguir el apoyo republicano necesario para que cualquier plan obtuviera los 60 votos necesarios para hacer avanzar la mayoría de las leyes en el Senado, que cuenta con 100 escaños.

Uno de los principales puntos de fricción es la cuestión de cómo financiar las inversiones. Biden se ha comprometido a no aumentar los impuestos a los estadounidenses que ganan menos de 400.000 dólares al año, mientras que los republicanos están decididos a proteger un recorte de 2017 en el impuesto de sociedades.

El senador republicano John Thune dijo que había dudas sobre si los organismos de control, incluida la Oficina Presupuestaria del Congreso, reconocerán que algunos de los mecanismos de financiación suponen un ahorro.

(Reporte de David Morgan y Richard Cowan; Información adicional de Andrea Shalal, Susan Cornwell, Jarrett Renshaw, David Shepardson, Makini Brice y Susan Heavey, Scott Malone; edición de Sonya Hepinstall, Dan Grebler y Grant McCool; traducido por Darío Fernández)

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