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Este es el plan de rescate económico que México necesita

Francisco Muciño

Mientras las grandes economías del mundo han aprobado paquetes de rescate económico y medidas sin precedentes para mitigar el shock de una recesión global inminente, provocada por el coronavirus COVID-19, en México aún no se tiene claridad de los apoyos y acciones con los que se contarán para salvar a la economía en general de un duro golpe.

El miércoles 1 de abril, la Secretaría de Hacienda actualizó su estimación de crecimiento para 2020. Ahora, en el mejor de los casos, el PIB crecería 0.1%; en el peor escenario, caería 3.9%.

Por si fuera poco, el gobierno contará con menos ingresos este año, debido a la caída de los precios internacionales del petróleo e ingresos tributarios ligeramente más bajos por el debilitamiento de la actividad económica. Debido a estos factores, el margen de maniobra para apoyar a las empresas y las familias se achica mucho más.

Reuters Andrés Manuel López Obrador

El presidente Andrés Manuel López Obrador anticipó que el domingo 5 de abril anunciará un plan de impulso a la economía, en el que la creación de empleos será uno de los aspectos clave.

A falta de saber qué contendrá el programa, ¿qué más puede hacer el gobierno, con las limitaciones que tiene, para dar rescate a las empresas y evitar una recesión más profunda? Preguntamos a especialistas qué debería tener el plan de rescate económico que México necesita.

1. Colaboración estrecha entre el sector público y privado

El primer elemento que debe tener el plan de rescate es una colaboración muy estrecha entre sector público y sector privado, y considerar una diferenciación de lo que necesitan las empresas dependiendo de su tamaño, de la industria y región en la que operen, dice José Luis de la Cruz, director del Instituto del Instituto para el Desarrollo Industrial y Crecimiento Económico (IDIC).

A partir de esta colaboración, se debe desarrollar un programa de construcción de infraestructura que beneficie, al menos, a 50 ramas de la economía, desde las que se dedican a insumos básicos hasta la construcción y, sobre todo, se use contenido nacional. “Si queremos generar empleos, se tiene que producir en el país”, considera el directivo.

Reuters

2. Recuperar confianza de inversionistas

Alejandro Saldaña, economista del Grupo Financiero Ve por Más (BX+) resalta que, aunque el gobierno disponga de pocos recursos para ayudar, el hecho de dar un discurso que ayude a recuperar la confianza de los inversionistas locales e internacionales, puede ser una herramienta para promover una sana recuperación, “y una oportunidad es incluir al sector privado en el plan de inversión al sector energético.”

Organizaciones empresariales como la Coparmex y el CCE lamentaron que haya poca certidumbre jurídica para las inversiones en el país, y se refirieron a una consulta ciudadana en Mexicali, organizada por la Secretaría de Gobernación, a finales de marzo, en la que se rechazó una planta cervecera, la cual ya llevaba más de un 70% de avance, de la estadounidense Constellation Brands.

3. Ayudar a sector informal está bien, apoyar al formal es mejor

La semana pasada, el presidente López Obrador anunció que se entregarán un millón de préstamos de 25 mil pesos cada uno para pequeños establecimientos, negocios familiares y autoempleados afectados por la emergencia sanitaria de COVID-19.

Aunque puede considerarse una medida positiva porque muchos de estos micronegocios están en la economía informal y no tienen acceso al crédito bancario, José Luis de la Cruz aclaró que la mayor parte de la economía informal se compone de comercio y servicios, y la mejor forma de apoyarla es mantener a la economía formal funcionando, y una forma de hacerlo es redefiniendo cuáles sectores son esenciales y pueden continuar operaciones durante la emergencia sanitaria, de modo que no se pare por completo la actividad económica y menos empresas cierren o hagan despidos y eso provoque un menor consumo y, por ende, llegue menos dinero a la economía informal.

Reuters Empleo informal

4. Banca de desarrollo

Alejandro Saldaña y José Luis de la Cruz coinciden en que la banca de desarrollo puede jugar un papel mucho más relevante en este plan de rescate, siendo un proveedor de financiamiento para las empresas y también como un prestamista del mismo gobierno.

“Si las empresas cierran o no venden, no tendrán ingresos, pero sí enfrentan gastos fijos. Pueden buscar una válvula de escape a través de un crédito y un financiamiento desde la banca de desarrollo. Valdría la pena ver esto sector por sector”, comenta el economista de Bx+.

Por su parte, el director del IDIC considera que los proveedores de productos y servicios del gobierno pueden recibir más rápido sus pagos si la banca de desarrollo garantiza los flujos de efectivo de las compañías.

A los proveedores del gobierno no se les paga en tiempo y forma. La banca de desarrollo podría ser un propio prestamista del gobierno para garantizar que se paguen a tiempo los bienes y servicios. Eso garantizaría el flujo de las operaciones”, explica.

Con el tiempo en contra

Independientemente de las medidas de apoyo que se anuncien el próximo domingo, lo más importante es que estas se apliquen rápidamente para dar claridad a las empresas y eviten más despidos. Lo peor que puede pasar es que el gobierno no haga nada o no actúe con la velocidad necesaria, advierte Alejandro Saldaña.

“El problema mayor sería que, en los próximos años, las expectativas de crecimiento y recaudación sean pobres porque no se actuó de forma tal que los efectos del coronavirus y la caída del petróleo no pasaran más allá de 2020.”

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