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Inventan un plástico de reciclaje infinito: ¿la solución que esperaba el planeta?

La contaminación por plástico es uno de los problemas más graves de nuestro siglo. Muchas de las características que lo hacen un material tan útil para el ser humano (su fácil y económica producción masiva, su falta de degradabilidad que lo hace ser un material resistente, etc.) lo hacen extremadamente dañino para el medio ambiente. Se publican fotos de animales muertos de hambre con el estómago lleno de plástico que no pueden digerir o aves ahorcadas por los anillos de cerveza. Últimamente, se ha sumado la preocupación específica respecto a los microplásticos, los cuales se encuentran cada vez más presentes en nuestros alimentos y otros productos. Cada año, descartamos entre 4,8 y 12,7 millones de toneladas de plástico, y eso sólo en los océanos.

La solución que viene primero a la mente es la más obvia: reciclar. Y, sin embargo, sólo el 9% de todo el plástico producido se termina reciclando. Un 79% culmina en vertederos y eventualmente en el medio ambiente, y un 12% se incinera, liberando gases tóxicos y contaminantes a la atmósfera. ¿Por qué no reciclamos más? En parte, es porque los plásticos se clasifican en 7 tipos, de los cuales sólo el #1 (PET, que se usa, por ejemplo, para fabricar botellas), #2 (HDPE: usado para jarras y bidones, entre otras cosas), y #5 (PP: usado, por ejemplo, para las tapas de las botellas, pañales o pajitas) se pueden reciclar actualmente.

Esto nos deja con la opción de abandonar el plástico por otros materiales, los cuales no son tan prácticos desde un punto de vista económico. Pero un desarrollo reciente por parte de investigadores del Laboratorio de Berkeley tiene mucho potencial para ofrecer una tercera alternativa: cambiar el proceso de ensamblaje molecular de los plásticos. Peter Christensen, investigador postdoctoral y autor principal del estudio, sostiene que han logrado crear una variedad capaz de descomponerse y reciclarse indefinidamente, debido a su estructura molecular.

No todos los plásticos se pueden reciclar, pero la mayoría de los casos ese no es el gran problema. El gran problema es la falta de voluntad humana para hacerlo. Foto: Fetty Images.

El material, llamado polidicetoenamina (PDK), tiene enlaces entre sus monómeros (unidades moleculares repetitivas que contienen carbono, base de cualquier tipo de plástico) que, a diferencia de los tipos de plástico convencional, pueden ser rotos al sumergirlo en una solución acídica, liberando los aditivos que normalmente se añaden al plástico. Estos aditivos son productos químicos que dan las cualidades útiles al plástico común y corriente, pero que, debido a su pésima adhesión, usualmente no se pueden separar de manera eficaz, imposibilitando el reciclaje. El PDK, sin embargo, es capaz de ser reciclado al 100% y, además, puede ser combinado con otros aditivos para obtener nuevas propiedades porque puede volver a su estado molecular original. Esto implica que el PDK podría reemplazar varios tipos de plástico, ya que podría ser alterado para cubrir las diferentes necesidades de los productos sin comprometer su capacidad de ser reciclado.

No obstante, el mayor obstáculo al reciclaje del plástico no es sólo el material en sí, sino la falta de voluntad humana. El plástico #1 es el más utilizado en el mundo y, como se menciona previamente, es reciclable. Lo que complica su reciclaje es la inversión en dinero y tiempo necesario para recolectarlo, separarlo de otros plásticos no-reciclables, y limpiarlo. Resulta a menudo más práctico simplemente usar más material.

El PDK afrontaría este mismo desafío; la gente no siempre está dispuesta a tomarse el tiempo de filtrar sus desechos. Se necesitaría una infraestructura bien diseñada que incentive y facilite el reciclaje en la mayoría de la población. Por otro lado, queda la cuestión de todo el plástico (en particular las variedades no-reciclables) que ya ha sido producido: ¿cómo nos deshacemos de todo eso sin seguir contaminando de alguna u otra manera?

De todos modos, el PDK todavía está en una etapa temprana de investigación y puede que pase bastante tiempo antes de que se comience a producir masivamente a nivel industrial. A pesar de todo, es un descubrimiento prometedor que, con el apoyo adecuado, podría ser clave para ir frenando el daño que vamos haciendo al planeta antes de que sea irreparable.

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