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Por qué en Estados Unidos se odia tanto a los sindicatos: cuando la unión no hace la fuerza

La tasa de afiliación a sindicatos en 2022 era del 10.1% en el sector privado en Estados Unidos. En la imagen, miembros de United Mine Workers of America (UMWA) y otros líderes laborales protestan por la huelga del sindicato en Warrior Met Coal Mine, en las afueras de la sede de BlackRock en la ciudad de Nueva York, EE. UU., 28 de julio de 2021. REUTERS/Brendan McDermid

El conjunto de la empresas de EEUU invierten aproximadamente un mínimo de $433 millones al año en torpedear campañas de organización sindical, es decir, en evitar que se formen sindicatos en su organización.

Es la cifra que maneja el grupo de estudios de corte progresista Economic Policy Institute (EPI) que admite que es un cálculo aproximado bajo porque la obligación de reportar este tipo de gasto está muy limitado por la definición de lo que es “asesoría legal”, entre otras cosas.

Trabajadores de Amazon, Starbucks, Google y otras empresas del sector de servicios han protagonizado importantes campañas para sindicalizar sus centros de trabajo en los últimos años y en muchas ocasiones se han topado con esta resistencia.

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Estos esfuerzos empresariales tienen resultados. A pesar de los intentos de los sindicatos por incluir más trabajadores en sus filas la tasa de afiliación en 2022 era del 10.1% en el sector privado.

Aunque hay unos 273,000 nuevos afiliados el aumento de la población activa hace que haya una caída porcentual de dos décimas con respecto al año anterior. El porcentaje es, además, menos de la mitad que hace 40 años, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales.

Este rechazo a los sindicatos no es nuevo y ha contribuido a lo largo de años y décadas a la reducción en las afiliaciones.

Enfermeras sindicales de la Asociación de Enfermeras del Estado de Nueva York (NYSNA) cantan eslóganes en la línea de piquete fuera del Hospital Montefiore en el distrito del Bronx de la ciudad de Nueva York, Nueva York, EE. UU., 9 de enero de 2023. REUTERS/Mike Segar
Enfermeras sindicales de la Asociación de Enfermeras del Estado de Nueva York (NYSNA) cantan eslóganes en la línea de piquete fuera del Hospital Montefiore en el distrito del Bronx de la ciudad de Nueva York, Nueva York, EE. UU., 9 de enero de 2023. REUTERS/Mike Segar (Mike Segar / reuters)

¿Por qué las empresas estadounidenses odian tanto a los sindicatos?

Cuesta más dinero, hay más gastos cuando hay un sindicato en la empresa."Incluso en EE UU donde la afiliación es baja, hay un premium salarial [en empresas con sindicatos] pero no creo que esto explique necesariamente la mayor parte de la animosidad de los empleadores”, dice el profesor de derecho Jeffrey Hirsch de la Universidad de Carolina del Norte.

Susan Schurman, profesora en el Central de Gestión y Relaciones Laborales de la Universidad de Rutgers explica que siempre ha habido hostilidad empresarial hacia los sindicatos. “Los empresarios prefieren tener el control completo sobre las compañías”, explica Schurman a la vez que hace notar el rechazo a la regulación “Francamente no creo que sea muy exagerado calificarlo como una ideología”.

Los profesores Schurman y Hirsch coinciden que esta tensión entre empleadores y empleados es una cuestión histórica y que el sistema legal siempre ha sido pro-empleador.

“Desde el principio del Siglo XX los empleadores han preferido tener el control completo de sus empresas”, razona Schurman para explicar no solo la hostilidad ante la posibilidad de la negociación de un contrato colectivo sobre salarios, seguros médicos y otras condiciones salariales, sino también la regulación por parte de las Administraciones Públicas.

“Particularmente en ciertas regiones, como el sur donde estoy, está francamente ligado a la oposición al Movimiento de Derechos Civiles, que estaba íntimamente unido a la sindicalización”, explica Hirsch.

Este profesor, recuerda que la marcha sobre Washington en la que Martin Luther King Jr. pronunció el histórico discurso “Tengo un sueño”, se llamaba Marcha sobre Washington por Trabajo y Libertad.

“Cuando Martin Luther King fue asesinado estaba en Memphis apoyando la huelga de los trabajadores de limpieza. En el sur en particular hay una historia de oposición a las unions y los derechos civiles y aunque el vínculo no sea tan directo ya creo que la historia queda como algo cultural”, dice este profesor.

Una persona pasa frente a una huelga del Sindicato de Trabajadores de Starbucks frente a una cafetería Starbucks en el vecindario de Chelsea en la ciudad de Nueva York el 17 de noviembre de 2022. (Foto de TIMOTHY A. CLARY/AFP vía Getty Images)
Una persona pasa frente a una huelga del Sindicato de Trabajadores de Starbucks frente a una cafetería Starbucks en el vecindario de Chelsea en la ciudad de Nueva York el 17 de noviembre de 2022. (Foto de TIMOTHY A. CLARY/AFP vía Getty Images) (TIMOTHY A. CLARY via Getty Images)

Protección a la propiedad privada

Los sindicatos fueron muy populares desde los años treinta hasta los cincuenta pero a partir de las décadas de los setenta y ochenta empezó a decaer la afiliación, coincidiendo con la pujanza de las ideas de Milton Friedman sobre la necesidad de que la gestión de la empresas debía tener en cuenta los intereses de los accionistas, que generalmente era ganar tanto dinero como fuera posible.

El interés de los accionistas y la protección de la propiedad privada “que está tan intrincada en el sistema legal”, según Schurman, han jugado un papel importante que afianzó a finales de siglo XX y principios del XXI la globalización.

El profesor Hirsch considera que la deslocalización y la competición global debilitó a los sindicatos. A esto se suma un incremento de la desigualdad. “Es difícil decir qué es la causa de pero está claro que muchas de las actuales situaciones empezaron cuando la globalización empezó”.

Desde la propia Universidad de Chicago, alma mater de Friedman, como recientemente en la organización empresarial Business Roundtable se habla desde 2019 de modificar el principio de valor del accionista, pero todos los avances parecen ser lentos. Aunque se habla de “invertir en los empleados” con buenos salarios y condiciones laborales, el manifiesto de la Business Roundtable no hace referencia a los sindicatos.

En este momento en el que la Admistración de Joe Biden está intentando conseguir el voto del Senado para nombrar a Julie Su Secretaria de Trabajo, muchos grupos pro-empleadores y organizaciones conservadoras están haciendo campaña para impedirlo. Su problema es que se la ve como pro unions.

Miembros de la facultad a tiempo parcial, acompañados por estudiantes, hacen un piquete durante una huelga en la New School después de que las negociaciones del contrato sindical no lograron aumentar el salario adjunto, 21 de noviembre de 2022 en la ciudad de Nueva York, Nueva York. La universidad cuenta con profesores adjuntos para impartir más del 85% de sus clases. (Foto de Andrew Lichtenstein/Corbis a través de Getty Images)

¿Tienen tanto poder los sindicatos en Estados Unidos?

La profesora Schurman alude a que la situación en EEUU no es como en países nórdicos de Europa o Alemania donde los sindicatos eligen representantes para el consejo de supervisión de las grandes empresas.

“Y en IBM tenemos un gran caso en el que están bien negociando con los sindicatos en Europa pero luchan con todas sus fuerzas para no tener Union en EE UU, por eso digo que es parte ideología y parte práctico”.

Las empresas no tienen la obligación de acordar siempre y cuando negocien de buena fe pero los sindicatos pueden convocar huelgas.

"No son tan poderosos como cuando todas las unions representaban al 35% de los trabajadores ahora que apenas representan al 10% en el sector privado. El poder está disminuido política y económicamente", explica la profesora de Rutgers.

Schurman, no obstante, explica que en ciertos sectores como el público donde la afiliación es mayor y en algunos sectores en estados como Nueva York y Nueva Jersey, tienen más influencia.

¿Son las huelgas frecuentes en empresas con unions?

Según datos oficiales que cuenta paros en al menos un turno de trabajo, en 2022 hubo 23 huelgas de más de 1,000 personas. En total fueron 120,600 trabajadores los huelguistas.

En 2009 solo hubo nueve paros cuando en uno de los momentos más álgidos del movimiento sindical, 1952 hubo 470.

Este año y por la finalización de su contrato colectivo los guionistas de cine y televisión, un sector muy sindicalizado, están amenazando con ir a la huelga a partir del 1 de mayo. Y la profesora Schurman explica que su universidad ha parado durante cinco días por primera vez en sus 257 años de historia.

Por supuesto hay excepciones a estas tensiones, pero son pocas.

Ben & Jerry´s ha dado recientemente la bienvenida a la unión de sus trabajadores en su principal tienda en Vermont y el editor de la revista The Atlantic hizo lo mismo y reconoció a su sindicato en 2021.

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