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Por qué la política de Banxico es insuficiente para hacer crecer la economía

José Manuel Martínez
Colaborador Yahoo Finanzas
Las bajadas de los tipos de interés de Banxico no se hacen notar en el bolsillo de los mexicanos y, por lo tanto, tampoco en el consumo. Foto: Getty Image.

Bajar las tasas de interés en México no tiene el mismo efecto de estimular la economía como en otros países en que baja el costo financiero a empresas y familias, pero ayuda a la estabilidad.

México, como una gran parte de las economías del mundo, sufre los estragos de la desaceleración y Banco de México, su banco central, ha bajado dos veces las tasas de interés, después de más de cinco años, para tratar de impulsar el crecimiento, tarea que se ve obstruida por tres factores principales.

El problema está en la incertidumbre

Si bien las tasas de interés de referencia bajan, todavía falta para que se reflejen en un financiamiento más barato para la compra de bienes como autos o electrodomésticos, pues la mayor razón de la desaceleración proviene de la incertidumbre.

“Es difícil pensar que un mayor relajamiento monetario (bajas tasas de interés) hacia delante podría por sí solo impulsar de forma significativa la economía global”, dicen analistas de Citibanamex, el segundo mayor banco en México, en un reporte.

Para estos expertos no es claro que los problemas que complican un mayor crecimiento económico se disiparían con menores tasas de interés, pues lo que domina entre consumidores, empresarios e inversionistas es la duda sobre si habrá o no recesión.

Así que la primera razón por lo que una baja en las tasas de interés no necesariamente impulsará la economía es que los consumidores están reacios a comprar ante un panorama incierto.

Y es que en México, pese a que el aumento de los precios, es decir, la inflación, es la menor en tres años, el consumo de bienes como casas de segmentos bajos, automóviles y electrodomésticos ha caído desde finales del año pasado.

Se piden menos créditos

Los consumidores esperarían que si las tasas de interés para los bancos han disminuido en medio punto porcentual, ellos entonces verían que los créditos para adquirir un automóvil o una pantalla de TV bajarían, pero no es así de rápido.

Tan solo en agosto pasado cuando la tasa de interés de referencia del Banco de México bajó en un cuarto de punto porcentual, las ventas de automóviles, que la mayor parte se realizan a crédito, cayeron casi 10%, sumando 27 meses de baja, y lo mismo sucedió en septiembre.

De hecho el crédito de la banca comercial al sector privado creció 9% nominal anual en agosto, un ritmo superior al de los dos meses previos, pero se sitúa por debajo del registrado durante los primeros cinco meses del año e incluso es similar al que se tenía a principios de 2015.

La economía mexicana puede ser un puzzle en el que se hace difícil que todas las piezas encajen. Foto: Getty Image.

“No consideramos que sea una reversión de la tendencia a la baja que vemos desde el 2017; sino que, probablemente, y ligado a la desaceleración de la economía nacional, nos encontremos ante una moderación en el ritmo de crecimiento del crédito”, dicen estrategas de Masari, una casa de bolsa local.

Este es el segundo factor que hace prever que bajas tasas de interés tengan un impacto limitado en la generación de préstamos para aumentar el consumo.

A esto hay que agregar que, en México, la mayor parte del financiamiento no lo otorgan los bancos, solo 24 millones de personas, de más de 56 millones de trabajadores, poseen un crédito de una institución financiera legal.

Economía informal

Y esto nos lleva a la tercera razón por lo que las menores tasas de interés del Banco de México tardarán en llegar a impulsar la economía, y es que más del 50% de las actividades económicas en el país se realizan en la informalidad.

De hecho, la desaceleración económica está provocando un aumento en los trabajadores que no reciben prestaciones como seguridad social o ahorro para el retiro.

Tan solo de abril a junio pasados, 156 mil personas perdieron su empleo en comparación al año pasado y muchos de ellos se sumaron al mercado informal.

"En este contexto de menor empleo formal, podemos anticipar un resurgimiento de la informalidad, ya que este sector tiende a ser una válvula de escape para el mercado laboral cuando la economía está estancada o creciendo por debajo de su tendencia de largo plazo", dijo HR Ratings, la mayor calificadora local de riesgo crediticio.

Así que los pronósticos para la economía mexicana en este año se han revisado constantemente a la baja en las últimas semanas a un consenso de 0.4%, y los más pesimistas ven que crezca un modesto 0.2%.

Incluso para 2020, los pronósticos son reservados, pues aun con bajas tasas de interés e inflación, México crecería 1.5%, una cifra todavía lejana a la meta gubernamental de 4% anual promedio en el sexenio que concluye en 2024.

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