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¿Por qué tener éxito no siempre significa dirigir a los demás?

Dirigir a otras personas no es la única definición de éxito. Foto: Getty

Para algunas personas, tener éxito implica seguir un solo camino: avanzar en una empresa asumiendo gradualmente cada vez más responsabilidades hasta poder dirigir a un equipo.

Tener la oportunidad de liderar a otras personas puede generar muchos beneficios. No solo desarrollarás diferentes habilidades comunicativas, de planificación y resolución de problemas, sino que también te permitirá ayudar a otras personas para que avancen en sus carreras.

Sin embargo, contrario a la creencia popular, dirigir a otras personas no es la única definición de éxito.

Si te desempeñas como consultor, diseñador gráfico o abogado, trabajar como colaborador individual también puede llegar a ser muy gratificante. Por un lado, te permitirá enfocarte en un trabajo en el que puedes aprovechar al máximo tus habilidades y talento, y por otro lado, te evitará el estrés y muchos de los problemas asociados al liderazgo.

No existe una única definición de éxito. Para algunas personas, dirigir a otros puede ser una parte atractiva y gratificante de su carrera. Para otros, es solo una distracción que los aleja de lo que realmente quieren hacer.

Lauren Chiren es fundadora de Women of a Certain Stage, un centro especializado en la educación y capacitación para empresas que se desempeñan en los sectores de la economía social y la salud mental, así como en las mujeres trabajadoras que atraviesan la menopausia. Aunque Chiren no lidera un equipo, su negocio es exitoso y ofrece charlas en Estados Unidos y el Reino Unido, además de tener clientes a los que brinda sesiones de coaching privadas.

“Soy una madre soltera, por lo que me encanta poder elegir mi horario y la cantidad de horas que trabajo, así puedo adaptar mi jornada a mis necesidades y las de mi hijo”, apuntó. “Sigo mi propio ritmo adaptando el trabajo a mis rutinas de cuidado personal, al tiempo que paso con mis amigos y a mi nivel de energía”.

El problema de concebir la dirección como un marcador de éxito es que todos los que desean tener éxito esperan liderar un equipo en algún momento. Sin embargo, para ser un buen líder es necesario desarrollar ciertas habilidades o tener algunos rasgos de personalidad que todos no poseen. De hecho, según una investigación de Gallup, solo una de cada 10 personas posee las características necesarias, como ser capaz de motivar e involucrar a los empleados, ser lo suficientemente asertivo como para superar los problemas, ser capaz de fomentar una cultura de la responsabilidad, construir relaciones cimentadas en la confianza y tomar decisiones basadas en la productividad más que en la política.

Promover a una persona que no está preparada a una posición gerencial puede ser muy perjudicial para un negocio. Según una investigación reciente, un mal jefe puede tener un impacto negativo significativo tanto en la productividad de los empleados como en su salud mental, de manera que también afectará la retención de los trabajadores.

“Ser puesto al mando de un equipo siempre se ha visto como una señal de que hemos ‘ascendido’”, dijo Angharad Salazar Llewellyn, fundadora de The Flex Network, una red que conecta a trabajadores independientes y propietarios de pequeñas empresas.

Sin embargo, esa responsabilidad no siempre ha sido transferida a personas con habilidades de liderazgo naturales o que desean desarrollar el talento de su equipo en vez de centrarse en su desarrollo profesional especializado”, agregó.

“Es un sistema injusto para todos los actores involucrados. El líder se encontrará desempeñando un rol que no coincide con sus fortalezas y el equipo estará en una posición en la que no se aprovecha todo su potencial. Dirigir a otras personas es una habilidad, por lo que este rol se debe asignar a aquellas personas que hayan alcanzado el desarrollo profesional adecuado y no únicamente en función de un desempeño sólido”.

Llewellyn explica que, si alguien no quiere dirigir a otras personas, podrá enfocarse únicamente en sus áreas de especialización. Esa persona podrá convertirse en un “gran especialista” sin tener que dedicar tiempo a la gestión del equipo “o tener que desarrollar la amplitud de conocimientos necesarios para nutrir a un equipo y alcanzar buenos resultados”, agregó.

“Analizando la fuerza laboral desde una perspectiva más amplia, es extraordinariamente beneficioso crear una experiencia laboral a medida, diseñada para aprovechar al máximo las fortalezas clave y el estilo de vida que ha elegido una persona, ya tenga que cuidar a otras personas, le encante entrenar en el gimnasio u odie los largos viajes de la casa al trabajo”, explicó Llewellyn.

Muchos autónomos y trabajadores independientes están particularmente capacitados para hacer eso. Pueden elegir proyectos adecuados a sus fortalezas y áreas de especialización, adaptándolos a los horarios en los que quieren trabajar, agregó.

“Ahora podemos constatar que eso influye en la fuerza laboral. Los directivos pueden usar los avances tecnológicos para impulsar un salto real hacia un modelo de trabajo flexible, aprovechando las fortalezas de cada empleado y diseñando una experiencia de trabajo a medida para cada uno de ellos”.

Lydia Smith