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El mayor problema financiero del mundo será la deuda externa

Antonio Sandoval

La deuda externa excesiva puede convertirse en un problema grave para las naciones en el mundo, especialmente para aquellas que siguen en vías de desarrollo y que son altamente vulnerables a los factores financieros que suelen provocar desórdenes cuando se ajustan en momentos en los que el adeudo es muy elevado, advierte en Banco Mundial en un reciente estudio publicado sobre las condiciones del débito global y sus características.

De acuerdo con el organismo financiero multilateral, en la era posterior al colapso de 2008, el débito externo se ha disparado en el mundo como producto de factores como las tasas de interés bajas cercanas al cero absoluto, así como las políticas de flexibilización cuantitativa de los bancos centrales (proclives a inyectar liquidez en las economías para mantener tasas bajas de interés e incentivar artificialmente el crecimiento económico).

188 billones de dólares

De acuerdo con las estadísticas del Banco Mundial, el endeudamiento global fue de 188 billones de dólares al cierre del año pasado, algo así como 230 por ciento del PIB mundial, una cifra que creció como nunca en los últimos 50 años por su magnitud y velocidad. El Banco Mundial alerta que este elevado endeudamiento es un factor de riesgo ya que, en caso de un colapso financiero, es de tal magnitud que no solamente golpearía a los gobiernos sino incluso a las empresas, generando una crisis de mucho mayor dimensión a lo observado en otras épocas.

La institución llama al mundo a tener más precaución, disminuir paulatinamente el endeudamiento y evitar mayores riesgos para que no se presenten consecuencias desastrosas para la economía del planeta en las próximas décadas.

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Si bien el problema es grave en todo el mundo, existen regiones en las que el riesgo es monumental, si sucede algo los efectos serían no solamente graves, sino generacionales, es decir, pasaría mucho tiempo para que esa zona del planeta se recuperara.

El Banco Mundial pone de ejemplo la situación crítica, desde su punto de vista, de los países africanos, que vieron crecer su endeudamiento más que ninguna otra región en el mundo; por ejemplo, en una década Etiopía creció su deuda externa 885 por ciento, Zambia 437 por ciento y Uganda 395 por ciento. El saldo aproximado de endeudamiento sólo en esos países fue de 387 mil millones de dólares al cierre de 2018, cifra que duplica a la registrada en 2008.

En términos generales, la deuda externa se ha vuelto un problema al que debe ponerse la atención necesaria en todos los países, aunque desde luego existen algunos que son mucho más vulnerables; por ejemplo, no es lo mismo señalar el elevado endeudamiento de China que, de cualquier nación de Sudamérica, son dos situaciones diferentes, dos magnitudes de economías y dos condiciones que no tienen comparación por los efectos en cada una de ellas.

México y Latinoamérica, también en riesgo

México y Latinoamérica no han logrado aislarse de esta ola mundial de endeudamiento, que en ocasiones parece ser un deja vu de lo que se registró en otras épocas, especialmente en los países latinoamericanos. Nuestra nación desafortunadamente registra un aumento considerable de su deuda en los últimos 10 años de medición, tal como sucedió en otras partes del mundo y con los riesgos que advierte el banco mundial para este tipo de tendencias.

México ha más que duplicado su endeudamiento externo al pasar de 197 mil 672 millones de dólares en 2008 a 452 mil 991 millones una década después; el crecimiento más acelerado se registró entre los años 2009 a 2013, y desde entonces ha crecido poco, pero la dinámica ya estaba marcada, México no ha podido desendeudarse, con todas las consecuencias económicas, financieras y sociales que eso genera incluso en la región.

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La situación para Latinoamérica es complicada, considerando que las tres economías más importantes de la zona tienen elevados endeudamientos externos y, además, formaron parte en la última década de este movimiento mundial de duplicación de la deuda, lo que habla de por lo menos una relajación de los controles y la pérdida de memoria de lo que sucedió hace muchos años en la región con el exagerado endeudamiento externo.

Brasil pasó su deuda externa de 262 mil 957 a 557 mil 823 millones de dólares en una década, mientras que Argentina debía en 2008 129 mil 752 millones de dólares y 10 años después esta deuda se eleva a 280 mil 516 millones. La deuda externa es un problema hoy, pero de no controlarse puede ser un dolor de cabeza mayúsculo en los años siguientes y ojalá no se convierta en la puerta para una nueva crisis global.