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Los problemas de Trump con Hacienda arruinan su reputación empresarial: acumula fracasos en distintos negocios

Javier Taeño
·6  min de lectura

Apenas falta un mes para las elecciones estadounidenses. Una ajustada carrera en la que Donald Trump marcha por detrás en las encuestas y deberá remontar para permanecer cuatro años más en la Casa Blanca. En mitad de la campaña, al candidato republicano le ha salido un nuevo quebradero de cabeza.

Una extensa investigación, realizada por el New York Times, ha desvelado que el mandatario no pagó impuestos sobre la renta en 10 de los últimos 15 años. Por ejemplo en 2016, año en el que fue elegido presidente, apenas abonó 750 dólares (640 euros). Una situación que se explica fundamentalmente porque las empresas del magnate reportaron pérdidas durante todos estos años.

Los negocios de Trump no han sido tan exitosos. (Photo by Joe Dombroski/Newsday RM via Getty Images)
Los negocios de Trump no han sido tan exitosos. (Photo by Joe Dombroski/Newsday RM via Getty Images)

Estas revelaciones ponen de relieve que el imperio empresarial del que siempre ha presumido Donald Trump no es tan exitoso como siempre hace creer. Ya desde antes de su llegada a la Casa Blanca, el republicano revelaba su supuesta historia de éxito: cómo su padre le había dado un pequeño préstamo de un millón de dólares y él había construido una fortuna de miles de millones, en el que los hoteles o los casinos eran la piedra angular de unos negocios que florecían.

El magnate se hacía pasar por un hombre hecho a sí mismo que tan bien representaba ese eslogan tan repetido en el país de ‘el sueño americano’, expresión utilizada para reflejar que cualquier persona con iniciativa y buenas ideas se puede hacer rica en Estados Unidos, el país de las oportunidades.

Pero la idea, que tanto ha calado en la sociedad, de que Trump es un modelo de éxito empresarial poco a poco se ha ido cayendo. Ya en 2018 el New York Times desmentía que la iniciativa del magnate sea la que esté detrás de su supuesto éxito.

“A la edad de 3 años, Trump ganaba 200.000 dólares al año en dólares de hoy del imperio de su padre. Era millonario a la edad de 8 años. Cuando tenía 17 años, su padre le había dado la propiedad parcial de un edificio de 52 apartamentos. Poco después de que Trump se graduara de la universidad, estaba recibiendo el equivalente de 1 millón de dólares al año de su padre. El dinero aumentó con los años, a más de 5 millones al año en sus 40 y 50 años”, revelaba el rotativo, desmintiendo las explicaciones que siempre ha dado el republicano sobre el origen de su fortuna.

Pero es que además, la mayor parte de los negocios en los que se ha embarcado en las últimas décadas han sido un absoluto fracaso: desde hoteles a casinos, pasando por yates, filetes e incluso una aerolínea.

La aerolínea de Trump fue un auténtico fracaso. (AP Photo/David A. Cantor)
La aerolínea de Trump fue un auténtico fracaso. (AP Photo/David A. Cantor)

Un documental de Netflix, llamado ‘Trump: An American Dream’ explora la capacidad de Trump de sacar beneficio propio aprovechándose de exenciones fiscales. Por ejemplo, en los años 70 cuando logró la licencia para rehabilitar el icónico hotel Commodore de Nueva York, que había cerrado por las deudas. El magnate logró un acuerdo muy beneficioso: no pagar impuestos hasta 40 años después de su reapertura (unos 160 millones de beneficio). Un negocio privado que en definitiva iba a ser financiado por unos ciudadanos de Nueva York que no se iban a beneficiar en nada.

El siguiente paso fue uno de sus grandes símbolos: la Torre Trump, el rascacielos residencial del que siempre ha presumido y que está rodeado de controversia. Y es que, la propia ingeniera de la construcción, Barbara Res, llegó a admitir que “los pisos no valían una mierda” y que “la tarima del suelo era la más barata que había”. En esta ocasión Trump también exigió una exención fiscal que no le fue concedida.

En los años 80 el magnate diversificó aún más sus negocios, aunque con escaso éxito: varios casinos, una compañía aérea, un equipo de fútbol, un yate… Inversiones estas que fueron ruinosas.

Casinos

En el caso de Trump Entertainment Resorts, la compañía que administra los casinos de Trump en Las Vegas y en Atlantic City, entró en quiebra cuatro veces en menos de 25 años por diversos factores. No es de extrañar teniendo en cuenta la estrategia de Trump. Por ejemplo, para abrir el Taj Mahal en Atlantic City, un proyecto faraónico valorado en 1.000 millones de dólares, tuvo que recurrir a préstamos al 14% de interés.

Una situación que hacía imposible el conseguir beneficios y que provocó que solo dos años después dejara a deber millones de dólares a los proveedores. Pese a que Trump habló de su venta como un éxito, lo cierto es que el hundimiento de este casino provocó la caída de los otros dos que poseía en Atlantic City, llevando a miles de personas (trabajadores, proveedores de material…) a la ruina.

Hoteles

En el ámbito hotelero, otra de sus señas de identidad, también ha tenido fracasos. Uno de los más sonados fue el del Hotel Plaza de Nueva York, adquirido en 1988 por 408 millones de dólares y que quebró en menos de cuatro años por no poder hacer frente a las deudas, que ascendían a 550 millones de dólares. En 1992 lo tuvo que declarar en bancarrota y dejar su gestión a otras entidades.

Aerolínea

La aventura aérea de Trump también fue corta. En 1988 adquirió una compañía de aerolíneas, Trump Shuttle, que tenía como objetivo ofrecer rutas cortas y de lujo para los pasajeros. Pero la recesión económica, la subida del petróleo o la mala estrategia del magnate (la gente prefería vuelos menos lujosos y más baratos) provocaron su desaparición en 1992, aunque ya desde 1990 la compañía estaba sin fondos.

Filetes

El actual presidente estadounidense se interesó también por la alimentación y en 2007 decidió lanzar su propia empresa de filetes. Un paquete de 12 hamburguesas Trump costaba 199 dólares, mientras que una selección de filetes de alta calidad valía 999 dólares.

El negocio no duró mucho por los altos precios y porque los inspectores sanitarios encontraron más de 50 violaciones del código de salud estadounidense.

Lanzamiento de Trump Steaks, la marca de filetes de Trump. (Photo by Stephen Lovekin/WireImage for Hill & Knowlton)
Lanzamiento de Trump Steaks, la marca de filetes de Trump. (Photo by Stephen Lovekin/WireImage for Hill & Knowlton)

Vodka y juego de mesa

Otros negocios con escaso éxito fueron el vodka o los juegos de mesa. Respecto al primero, el empresario desarrolló una marca exclusiva que terminó fracasando después de cuatro años, pese a que Trump siempre dijo que iba a ser la más vendida del país.

En lo que se refiere a los juegos, el magnate decidió sacar al mercado una especie de Monopoly protagonizado por él mismo. La aventura solo duró un año debido al fracaso en las ventas.

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