Propuesta "Euro 7" sobre emisiones, la secuela que los fabricantes europeos no quieren ver

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Línea de montaje de la planta de Volkswagen en Wolfsburg

Por Christina Amann y Marie Mannes

BERLÍN/ESTOCOLMO, 28 mar (Reuters) - Los fabricantes europeos de automóviles se oponen a una normativa sobre emisiones que califican de costosa, precipitada e innecesaria, pero que la Comisión Europea considera necesaria para reducir las emisiones nocivas y evitar que se repita el escándalo Dieselgate.

Los países de la Unión Europea y los parlamentarios negociarán este año las propuestas "Euro 7" sobre límites más estrictos de las emisiones de los automóviles —para los diésel, pero no para los de gasolina— y de los camiones y autobuses pesados, incluidos el óxido de nitrógeno y el monóxido de carbono.

La UE ha ido endureciendo progresivamente los límites desde la versión "Euro 1" en 1992.

La propuesta de la Comisión amplía las pruebas de emisiones en condiciones reales de conducción (RDE, por sus siglas en inglés) y añade pruebas continuas de emisiones mediante un sistema de control a bordo.

La normativa "Euro 7" entraría en vigor a mediados de 2025 para los turismos y a mediados de 2027 para camiones y autobuses.

Las normas también incluirán las emisiones de los neumáticos y los frenos.

Ejecutivos como Carlos Tavares, consejero delegado de Stellantis, afirman que las normas son "inútiles" mientras los fabricantes de automóviles invierten decenas de miles de millones de euros en vehículos eléctricos y empiezan a retirar progresivamente los que funcionan con combustibles fósiles.

El ritmo de las quejas ha aumentado recientemente.

La Asociación de Constructores Europeos de Automóviles (ACEA) afirmó que la normativa "Euro 7" elevaría el precio de los vehículos nuevos en 2.000 euros (2.145 dólares) y un directivo del fabricante checo Skoda afirmó que la filial de Volkswagen tendría que suprimir 3.000 puestos de trabajo. Gerrit Marx, consejero delegado de Iveco, calificó las propuestas de "sencillamente estúpidas".

La Comisión Europea calcula que la normativa "Euro 7" podría aumentar hasta en 150 euros el precio de los automóviles y 2.600 euros el de los camiones y autobuses.

La ACEA afirma que las reducciones de contaminantes de la normativa "Euro 7" serán mínimas. La Comisión sostiene que serán significativas.

Mattias Johansson, responsable de asuntos gubernamentales de Volvo Cars en, dijo a Reuters que la fecha límite de 2025 no deja "prácticamente ningún plazo razonable" para realizar cambios en los motores y carece de detalles sobre los procedimientos de ensayo. Volvo se ha comprometido a ser totalmente eléctrica en 2030.

El consejero delegado de Daimler Truck, Martin Daum, afirmó que los nuevos sensores de emisiones requerirán "enormes inversiones", y Alexander Vlaskamp, consejero delegado de la unidad MAN de Traton, calcula que la normativa "Euro 7" le costará 1.000 millones de euros.

Los fabricantes de camiones también se quejan de que "Euro 7" llega al tiempo que se enfrentan a límites de CO2 más estrictos para más allá de 2030.

"Es un comportamiento aceptado por los políticos de Bruselas machacar a la industria del automóvil porque nos lo merecemos" tras el dieselgate, dijo Marx, de Iveco.

Un portavoz de la Comisión declinó hacer comentarios sobre los comentarios de los ejecutivos, pero dijo que las pruebas de emisiones de conducción real de "Euro 7" eran importantes debido a los "escándalos en el pasado sobre dispositivos engañosos".

En el escándalo Dieselgate, Volkswagen admitió en 2015 haber equipado unos 11 millones de automóviles en todo el mundo con software para hacer trampa en las pruebas de emisiones diésel, lo que costó al fabricante alemán más de 32.000 millones de euros en revisiones de vehículos, multas y costas judiciales.

La semana pasada, el Consejo Internacional de Transporte Limpio (ICCT, por sus siglas en inglés), una organización independiente sin ánimo de lucro, afirmó que el 77% de las pruebas realizadas a vehículos diésel anteriores a la norma RDE "Euro 6" superaban un umbral de emisiones "sospechoso", lo que indicaba el "probable uso" de dispositivos engañosos.

Stefan Bratzel, director del centro de reflexión Center of Automotive Management, afirmó que el Dieselgate ha creado un problema de imagen para los fabricantes de automóviles: "No se podía confiar en lo que decían".

No toda la industria automovilística está descontenta con la propuesta "Euro 7".

Andreas Wolf, consejero delegado del proveedor de sistemas de propulsión Vitesco, dijo que el grupo la ve como una oportunidad.

"El calendario supone estrés para muchas empresas", dijo. "Pero estamos preparados para todo".

Cummins considera que la normativa "Euro 7" "logra un buen equilibrio entre ser estricta, clara y aplicable", dijo Pete Williams, responsable europeo de cumplimiento técnico del fabricante de motores estadounidense.

No obstante, Williams añadió que existen algunas imprecisiones, como el funcionamiento del sistema de monitorización a bordo (OBM, por sus siglas en inglés), que detecta si el vehículo supera los límites de emisiones.

"Sabemos cómo se escribe OBM, pero no sabemos qué es", dijo Williams. "Así que, obviamente, animamos a la Comisión a que actúe con rapidez para definirlo".

(1 dólar = 0,9323 euros)

(Nick Carey en Londres, Giulio Piovaccari en Milán y Gilles Guillaume en París. edición de Susan Fenton; editado en español por Flora Gómez)