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Qué es lo próximo que pasará en la guerra energética de Putin

Gazprom es una de las principales empresas gasistas de la Rusia de Putin. Foto: REUTERS/Anton Vaganov
Gazprom es una de las principales empresas gasistas de la Rusia de Putin. Foto: REUTERS/Anton Vaganov
  • Antes de la guerra, Rusia suministraba el 40 % del gas que llegaba a Europa

  • Ese porcentaje se ha reducido en estos momentos a casi el 9%

  • Se teme que Europa no tenga gas para pasar el invierno y ceda ante Putin

La guerra en Ucrania se ha vuelto contra Rusia y su autoritario presidente, Vladimir Putin. Las fuerzas ucranianas han derrotado a las golpeadas unidades rusas, recuperando una cantidad sorprendente de territorios en el noroeste de Ucrania, pero Putin sigue contando con potentes armas que puede desplegar. Y la guerra energética con Occidente estalla en paralelo a la guerra militar en Ucrania.

A pesar de las fuertes sanciones, Rusia sigue siendo el tercer mayor exportador de petróleo y gas natural del mundo, y, en los próximos meses, parece muy probable que Putin ponga a prueba la influencia que pueda ejercer contra los aliados estadounidenses y europeos de Ucrania. Las naciones desarrolladas, encabezadas por Estados Unidos, están elaborando una contraofensiva para frustrar el intento de Putin de extorsionar a los compradores de energía. Cientos de millones de consumidores podrían sufrir los daños colaterales si la guerra energética de Putin inflige el daño que pretende, o si la acción de bloqueo liderada por Estados Unidos resulta contraproducente.

La amenaza más urgente es el cierre del grifo de gas natural de Rusia hacia Europa. Rusia ha parado el envío de gas natural a través del gasoducto Nord Stream, la fuente de suministro de gas más grande de Europa. Puede detener otros envíos de gas, y Europa necesita combustible para calentarse en invierno. Antes de la guerra, Rusia suministraba en torno al 40 % del gas que llegaba a Europa. Ese porcentaje ahora se ha reducido a alrededor del 9 %. A pesar de este destete agresivo, es posible que Europa no tenga suficiente gas para pasar el invierno. El precio del gas europeo es seis veces más alto que hace justo un año y 14 veces más caro que hace justo dos años.

Los gobiernos europeos están considerando poner topes a los precios y aplicar otras medidas para limitar el daño a los consumidores, pero tales medidas traen aparejados sus propios problemas. Por ejemplo, un nuevo tope aplicado en Reino Unido a los precios de la energía que llega a los hogares va en contra del incentivo de ahorrar energía en medio de una situación de escasez de suministro. Eso podría hacer que el gas sencillamente se termine.

“Los controles de precios alentarán el consumo en lugar de desalentarlo, lo que significa que habrá apagones”, dijo Ed Morse, jefe de investigación de materias primas en Citigroup, durante un seminario web del 9 de septiembre patrocinado por la Brookings Institution. “Las incertidumbres en torno a este invierno son enormes. El invierno en Europa va a ser el peor imaginable, en lo que a generación de energía se refiere”.

Muchos participantes en el mercado creen que Europa cederá’

Europa ha movido cielo y tierra para encontrar nuevas fuentes de gas natural, incluidos los envíos desde Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos y otros exportadores. Goldman Sachs piensa que Europa evitará un invierno catastrófico, con unos precios que disminuirán si se estabiliza el suministro de gas a Europa. Goldman pronostica caídas de precios de alrededor del 50 % en el gas natural durante el invierno, lo que sería un gran alivio y una señal de que el plan de Putin de congelar Europa ha fracasado.

Pero eso es solo el gas. En junio, la Unión Europea anunció la prohibición de comprar la mayoría de productos derivados del petróleo y el gas de Rusia, a partir del 5 de diciembre. El retraso de seis meses tenía como objetivo dar tiempo a los compradores de energía para que encuentren nuevas fuentes y evitar así el caos en los mercados. Sin embargo, si hay una crisis con el gas natural, el veto al petróleo entraría en vigor justo cuando los europeos estén teniendo dificultades para calentar sus hogares y las empresas estén compitiendo por conseguir una energía escasa. Eso podría aplastar los apoyos al boicot petrolero y obligar a retrasar o revocar la prohibición de Europa sobre la compra de petróleo ruso.

Qué es lo que sigue en la guerra energética de Putin
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, en una pantalla de fondo mientras el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, habla sobre “los precios del gas y el aumento de precios de Putin" durante su intervención en el Auditorio del Tribunal Sur del edificio de la Oficina Ejecutiva de Eisenhower en la Casa Blanca, Washington, el 22 de junio de 2022 (REUTERS / Kevin Lamarque).

Los mercados parecen estar apostando a que la prohibición no ocurrirá según lo programado. “Muchos participantes en el mercado creen que Europa cederá”, dijo Helima Croft, jefa global de estrategia de materias primas en RBC Capital, durante el evento de Brookings del 9 de septiembre. “La opinión es que no hay forma posible de que Europa pueda seguir adelante con este paquete de sanciones”.

Los precios enfatizan esa opinión. Rusia exporta cerca de 8 millones de barriles de petróleo al día, de los cuales unos 5 millones van a Europa. Si la prohibición europea entra en vigor a tiempo, Europa compraría petróleo de otras fuentes y Rusia intentaría encontrar otros compradores para compensar las ventas perdidas a Europa. Pero eso no estará exento de problemas, al menos al principio. Por ejemplo, Rusia, seguramente no logré reemplazar por completo todas las ventas perdidas a Europa. La Agencia Internacional de Energía piensa que las exportaciones totales de Rusia caerán en torno a un 20 %. Dado que Rusia es un importante proveedor de petróleo a nivel mundial, esas pérdidas de suministro deberían hacer subir los precios; y eso puede pasar mucho antes de que la prohibición entre en vigor, ya que los tratantes fijan los precios futuros con meses de antelación.

Eso no está ocurriendo. El crudo Brent, el estándar europeo, alcanzó su máximo anual de 122 dólares por barril en junio, y desde entonces ha vuelto a bajar a unos 92 dólares. Si los mercados anticiparan una caída del suministro asociada a la prohibición europea, los precios deberían subir, no bajar. Si los mercados están en lo cierto y la prohibición europea no se aplica o se desvanece, entonces los precios tendrán sentido, pero si se mantiene la prohibición europea, el petróleo podría infravalorarse, lo que daría pie a un aumento de precios a medida que nos acerquemos al 5 de diciembre. Si ocurre esto, los precios en Estados Unidos también subirán, dado que el petróleo es una materia prima global y los precios cambian en proporciones similares en todas partes.

Es poco probable que Putin esté de acuerdo sin más con lo que decida Europa. Es posible que empiece a retener el petróleo en los mercados globales para aumentar los precios y causar más problemas. Eso podría bloquear a los productores de petróleo rusos, que no pueden abrir y cerrar fácilmente los pozos y no tienen mucha capacidad de almacenamiento adicional. Además, Putin necesita los ingresos provenientes de la energía para financiar su ataque a Ucrania. Aun así, Putin puede volverse cada vez más imprudente a medida que mermen sus opciones.

“Su mejor oportunidad en este momento es quebrar la determinación de la alianza occidental precipitando una crisis energética”, dijo Craig Kennedy, del Centro Davis de Estudios Euroasiáticos y Rusos de Harvard, durante el evento de Brookings. “Está comenzando con el gas, pero no me sorprendería verlo reducir también la producción de petróleo”.

El plan de tope a los precios

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos tiene un plan aparte para reducir los ingresos de Rusia por la venta de su energía, los cuales han sido boyantes durante la guerra debido al aumento de los precios del petróleo y el gas causado por la misma guerra. Según este plan, Estados Unidos y muchos otros países desarrollados formarían un cártel de compradores que no pagaría más de un precio fijo por el petróleo ruso, quizás entre 20 y 40 dólares por barril menos que el precio de mercado. En teoría Rusia seguiría vendiendo el petróleo a un precio más bajo, porque seguiría generándole ganancias, además de evitar problemas por los parones de la producción. Si suficientes compradores grandes hicieran cumplir el tope de precios, las naciones que no se unieran al cártel ‒como China e India‒ seguirían negociando precios bajos de petróleo con Rusia, porque estarían ahorrándose muchísimo dinero. Rusia tendría problemas para encontrar una nación dispuesta a pagar el precio de mercado por su petróleo, si todos los demás disfrutan de un descuento enorme.

El plan de tope de precios no está terminado y es posible que no funcione según lo planeado si los Estados Unidos y los países aliados logran implementarlo. Sin duda, Rusia buscaría todas las formas posibles de eludir el tope de precios, por ejemplo, con petroleros piratas y transacciones en el mercado negro para disfrazar el origen del petróleo ruso. A medida que aumente la desesperación de Putin por castigar a los aliados de Ucrania y salvar lo que pueda de la invasión a Ucrania, puede encontrar formas novedosas de convertir la energía en un arma. El invierno suele ser frío, pero los mercados energéticos pueden cocerse a fuego lento hasta que Putin sea acorralado o derrotado.

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Rick Newman