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¡Por fin revelado! Cómo encontrar tu propósito en la vida y hacer que te paguen por él

Rafael Blanco López
Mark Twain dijo alguna vez: "Hay dos momentos importantes en la vida de una persona, el momento en el que nace y el momento en el que descubre para qué". Fuente de la imagen: Entrepreneur.

Uno de los mayores secretos que tiene la vida para nosotros es la misma oportunidad que nos ofrece a diario para permitirnos descubrir cuál es nuestro propósito. Cada decisión que tomamos, cada situación a la que nos enfrentamos, cada pensamiento que tenemos y cada momento que compartimos influyen en nuestras vidas y en las de las demás personas con las que convivimos. Todos estamos conectados y todo está relacionado a un nivel muy íntimo, tan cercano que es inseparable.

Esto mismo hace que se creen diferentes posibilidades y futuros que podemos vivir. Pero, ¿cómo llegar a la mejor elección? ¿Cuál de todos ellos escoger?

Pero antes de responder estas preguntas, cuestionémonos: ¿Se puede escoger el propósito de vida?

Lo importante son las preguntas, no las respuestas

En el libro “Guía del autoestopista galáctico”, se menciona que lo importante no son las respuestas si no las preguntas. Estas cuestiones cobran una gran importancia cuando en el mundo actual, sin quererlo y otras muchas veces sin saberlo, experimentamos un aturdimiento por parte de los medios de información masivos, lo que genera bastante confusión. Para evitar esta contaminación mental y poder responder las preguntas antes planteadas, es necesario saber el motivo de tu existencia, la razón por la cual tú estás aquí en este momento.

Uno de los métodos preferidos para lograr identificar tu propósito de vida y con ello la posibilidad de obtener la felicidad en tu vida es el japonés IKAGI, el cual también nos muestra el camino para poder hacerlo rentable y poder vivir de él (y como emprendedores no podemos pedir más).

De acuerdo con la BBC, el coautor Akihiro Hasegawa, psicólogo clínico y profesor asociado de la universidad de Toyo Eiwa, colocó la palabra ikagi como parte del día a día del lenguaje japonés. Está compuesta de dos palabras: iki, la cual significa vida, y gai, la cual describe el poseer valor o ser digno. Por lo tanto, este vocablo podría traducirse como "aquello por lo que vale la pena vivir", es decir, tu pasión en la vida, lo que hace latir tu corazón.

Con esto en mente podríamos decir que si ya tienes tu pasión identificada, vas un paso delante de otros, pero todos volvemos al punto inicial cuando nos damos cuenta de que no podemos vivir de ella porque no sabemos cómo convertir esa pasión en ingresos constantes y sonantes.

Identificar tu verdadera pasión en la vida es un paso vital, después, tendrás que descubrir cómo vivir de ella. Foto: Getty Images.

Por ello no es difícil imaginar que nuestra pasión de vida deba estar alineada con lo que el mercado necesita y no solo con lo que puedas aportarle.  Por esta razón, el ikagi contempla cuatro componentes importantes para hacer de tu pasión, una pasión rentable:

1. ¿Qué es lo que hace latir mi corazón? Aquello que amas hacer podrás hacerlo hasta en las peores circunstancias, porque eso le da sentido a tu vida y forma parte de ti.

2. No sólo nuestras necesidades cuentan, también las de los demás y son tan importantes como las propias. Así que voltea a ver a tu alrededor y trata de identificar cuáles son los problemas que enfrenta el mundo, la sociedad, tu comunidad. Aquellas situaciones que perjudican a otros son minas de oro sin explotar para aquellos que saben vender soluciones.

3. El beneficio de la adversidad viene dado de las situaciones conflictivas, incómodas o vulnerables, es decir, necesidades insatisfechas, pueden ser aprovechadas a tu favor si detectas que hay un mercado potencial dispuesto a pagar por resolverlas.

4. Tan cerca pero tan lejos, si por mucho que amemos hacer algo, incluso aunque sea la razón por la cual palpite nuestro corazón y que con ello contribuyamos a la solución de un problema por la cual el mundo esté dispuesto a pagarnos, si no somos buenos en ello, no sabemos cómo realizar dicho trabajo o conseguir alguien que lo haga por nosotros, nunca lograremos monetizar nuestra pasión.

Existen muchos casos y quizás tu sepas de alguna persona que le encantaba hacer algo, pero nunca pudo monetizarlo y vivir de eso porque no había un mercado para lo que ella hacía, no era el momento apropiado para hacerlo, no sabía cómo venderlo, distribuirlo, etc., lo que terminó por hacerla abandonar su pasión ya que nunca pudo ver resultados de ello, a pesar de ser muy buenas ideas o aportaciones.

Por ello el ikagi nos invita a ver más allá de nuestra nariz, para poder tomar en cuenta la influencia del capitalismo y cómo poder integrarla convenientemente con nuestros gustos, de tal manera que logremos encontrar una actividad rentable y satisfactoria que nos permita en una doble partida, ser felices y vivir de nuestra felicidad.

Si eres capaz de dar respuesta a los siguientes puntos, debes estar seguro que tienes un proyecto con buenas posibilidades de que el mercado lo acepte:

  • Lo que amo

  • Lo que el mundo necesita

  • Aquello por lo que pueden pagarme

  • Aquello en lo que soy bueno

Además tendrás la confianza suficiente para presentarlo porque es algo que a ti también te anima a emprender, porque consideras que más allá de los beneficios que tu idea te pueda a ti mismo, el beneficio más grande será el de aportarle a los demás algo realmente valioso, que mejorará de una u otra forma sus vidas.

Porque en última instancia, si no estás haciendo la vida de otra persona mejor, entonces estás perdiendo tu tiempo.

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