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Sables láser y “efecto ketchup”: algunas pistas del festival de futuros más grande del mundo

Al festival de Austin SXSW 2023 asistieron 300.000 visitantes
Al festival de Austin SXSW 2023 asistieron 300.000 visitantes - Créditos: @Errich Petersen

Podría llamarse “efecto mayonesa” o “mostaza”, pero, por algún motivo, en inglés se bautizó “efecto Heinz”, por la reconocida marca de ketchup en Estados Unidos. Se refiere a lo que suele suceder cuando queda poca salsa en un pote: uno golpea de atrás el envase, pensando que tal vez no queda nada, y, de golpe, sale un montón. Más de lo que se pensaba y puede provocar un enchastre.

John Maeda, diseñador y experto en tecnología del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, según sus siglas en inglés), usó esta analogía para describir lo que está pasando en 2023 con la inteligencia artificial (IA): todo parece estar ocurriendo lentamente hasta que, de golpe, se precipita en grandes cantidades. Maeda acudió a esta metáfora durante su presentación en el festival de Austin SXSW 2023, que terminó la semana pasada con cerca de 300.000 visitantes de todo el mundo que se acercaron para ver lo último en cine, música y tendencias culturales y tecnológicas.

El evento se había suspendido en 2020 por la pandemia, fue virtual en 2021 y, con la vuelta a la presencialidad, vivió su propio “efecto ketchup” en convocatoria, con cientos de charlas que ocurren en varios hoteles y centros de convenciones, celebridades que se pueden encontrar en la cola del café y dos grandes noticias como telón de fondo: el anuncio de OpenAI de la versión de su sistema de lenguaje natural GPT4 (el actual ChatGPT utiliza la versión 3) y la quiebra del Silicon Valley Bank (SVB), que pegó fuerte en los mercados y, en particular, en el sector de tecnología.

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“Si el año pasado la agenda estrella fue la de Web3, este año definitivamente el 80% de la conversación y de los paneles se concentró en lo que está pasando con la inteligencia artificial”, resume la especialista en tendencia Ximena Díaz Alarcón, de Youniversal, que asiste desde hace varios años a una “Casa Argentina” con una pequeña delegación local que se instala por unos días en Austin. La pregunta donde colisiona todo, dice Díaz Alarcón, tiene que ver con el aporte y la identidad humana en un contexto donde se habla cada vez más de otros tipos de seres, inteligencias y conciencias, desde IA hasta la vida en el espacio y las plantas (hubo sesiones de música cocreada con vegetales, por caso).

“No es que no se hablaba de Web3 y de metaverso, pero la sensación es que se trataba de un tema viejo, que sigue convocando paneles por una suerte de inercia y de inversiones que se hicieron hace unos meses, y ahora hay que desplegar por compromiso”, suma el creativo Nicolás Pimentel, de la agencia Becoming, que también participó de la “Casa Argentina”. A Pimentel le gustó una charla de la futuróloga Amy Webb, directora del Future Today Institute, quien sostuvo desde el escenario principal del SXSW: “No perderemos nuestros trabajo, sino la descripción de nuestro trabajo. El futuro que trae la IA parece distópico, pero vamos ahí de cabeza”.

Hubo mucha discusión sobre el impacto en lo social y en lo educativo, coinciden los visitantes argentinos Ramiro Fernández (Youniversal) y Sebastián Edreira (Pro-Mujer). “No se trata de que la inteligencia artificial nos va a reemplazar, sino de que nunca fue tan indispensable aprender a hacer las preguntas correctas y, por eso, las instituciones educativas tienen que integrarse cuanto antes a este fenómeno, para no ampliar la brecha a futuro”, dice Fernández.

Corto y largo plazo

Tim Ferris, uno de los divulgadores estrella de la agenda de “lo nuevo”, hizo una de las mejores presentaciones, cuenta ahora Diego Luque, de Picnic, quien también es un habitué del festival. Ferris remarcó que las dueñas de las audiencias son las plataformas y no lo creadores de contenidos, así que todos deberían volver de alguna manera al blog y a mandar mails. Como estratega de marcas, Luque se quedó con el concepto de que no es necesario (para una marca) subirse a cuanta tendencia se dispare en las redes sociales, porque eso trae una ganancia efímera y de corto plazo. “En lugar de movimientos tácticos y ganancias rápidas, las marcas deberían concentrarse en una construcción confiable y duradera, no necesitan ir corriendo atrás de todo”, dice Luque.

¿Qué otros temas tuvieron espacios de discusión en el SXSW 2023? Sigue creciendo la atracción por los psicodélicos, hubo mucho de biotecnología (Colossal, con su promesa de clonación de simil-mamuts, pájaros dodos y manatíes llenó la sala) y de tecnologías inmersivas cada vez más sofisticadas, para comercio o para gaming (que incluyó proyectos argentinos, como el juego Eggscape). La estrella de las coberturas fue la presentación de un sable láser, como los que se usan en La Guerra de las Galaxias.

Las experiencias sensoriales inmersivas permiten sentir, ver, escuchar y oler como si estuviéramos en otros ser vivo. Forager, por ejemplo, invita a atravesar el ciclo de vida de un hongo: “Creemos que somos la especie dominante, pero el organismo más grande del planeta es el hongo de la miel en Oregon, una especie más prevalente que la humana y ha sobrevivido a cinco extinciones masivas”, remarcaron desde la empresa.

“Todo pasa tan rápido: es un momento único en la historia de la humanidad, donde por primera vez alguien en vida, alguien que nació en los años 60 o 70 puede tener un pie en un mundo y el otro en un mundo completamente distinto desde lo cultural, lo moral, lo tecnológico o lo geopolítico”, dice Sebastián Yumatle, fundador de la agencia Super e integrante de la delegación argentina que viajó a Austin. “Esto antes llevaba generaciones, cientos o miles de años. Ahora lo podemos ver en una vida”, agrega.

La cantidad de charlas y contenidos que se despliegan en el evento es tan grande que es inevitable que entre los asistentes se genere ansiedad por el famoso “FOMO”: miedo a perderse algo importante. “A la noche comentábamos qué era lo que más nos había llamado la atención y todos teníamos la sensación de que el otro había ido a una charla mejor”, cuenta Pimentel.

Para el creativo, este juego de “distintos futuros”, de corto, mediano y largo plazo, plantea una trampa difícil de resolver. “Lo que a una persona o a una empresa le sirve a nivel estratégico es un futuro de mediano plazo, de tres a cinco años, que permita tomar decisiones ahora y anticiparse. Pero lo que abundan en estas discusiones son escenarios de muy largo plazo (simbiotización entre humanos y otras especies o el metaverso, por nombrar algunos) y cosas de corto, que ya están pasando y que nos explotaron en las manos, como la inteligencia artificial”, sostiene Pimentel.

La sensación es que llegamos tarde, que a lo sumo podemos ser “innovadores del catch-up” y ver el enchastre provocado por el “efecto ketchup”.