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Por qué las empresas tecnológicas ya no contratan a universitarios

Jaime Quirós – Durante años, Silicon Valley se ha alimentado principalmente de las mismas universidades de élite. Esto ha creado un circuito de retroalimentación de talento y un lugar de trabajo en gran medida homogéneo, con la misma tipología de profesionales que han mamado similar cultura y han aprendido los mismos procesos de trabajo. Lo que provoca que la tecnología tropiece cuando se trata de la diversidad.

La industria de la tecnología está tratando de descubrir talento nuevo para incluir junto a sus plantillas y acabar con su homogeneidad cultural y demográfica. Sus esfuerzos de reclutamiento se centran en buscar personas sin tener en cuenta en absoluto su formación académica.

El nuevo concepto se llama “collar jobs” y ha sido acuñado por el CEO de IBM, Ginni Rometti. Se trata de personal sin estudios universitarios, pero con grandes capacidades, habilidades y competencias profesionales hasta ahora ocultas o infrautilizadas. La nueva tendencia se está implementando principalmente en las empresas de nuevas tecnologías, en la industria manufacturera y en el sector de la sanidad.

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Una mujer camina sobre un cartel de bienvenida de IBM la feria CeBIT de Hanover. Foto de Quartz. 

Por ejemplo, el 15% de las nuevas contrataciones de IBM ya no son universitarios. Las grandes compañías están invirtiendo en reclutamiento de personas que quizá rompen con el perfil clásico más “freaky” de informáticos o ingenieros. Esto puede aportar frescura e incluir puntos de vista distintos para resolver los mismos problemas. Se pueden obtener nuevas soluciones más acordes con el mundo real.

La clave también está en la pasión que se ponga a el puesto de trabajo y a aplicar las habilidades innatas que se tienen al servicio de la tecnología. Alguien que de origen es electricista, administrativo o incluso filósofo puede tener capacidades y formas de entender la vida que no se enseñan en las aulas de ingenieros, y ello suponer verdaderas revoluciones al ponerlos al servicio de las gigantes de Palo Alto.

¿Y los empleados que ya trabajan o estudiantes de ingeniería que ya se están formando para trabajar que opinan de todo esto? De primeras puede sonarles muy bien, parecer muy integrador y moderno. Busca sorprender y transmitir que las empresas tecnológicas siempre están a la vanguardia en originalidad y nuevas formas de composición en las relaciones sociales y laborales.

Pero también es muy cierto que desde hace muchos años existe intrusismo laboral en muchos sectores. Y esta nueva forma de reclutamiento podría ser considerada como tal. También como una ofensa a las personas que han realizado un esfuerzo universitario gigante en obtener y desarrollar las capacidades y formación necesarias para trabajar en esas compañías. Después de todo ese esfuerzo, puede escocer ver que sientan al lado a alguien que no ha tenido que hacerlo. Sin menospreciar otros esfuerzos que hayan hecho, puede generar incluso mal clima laboral.

Las empresas buscan el máximo desarrollo de sus bienes y servicios donde sea. Y para ello ya miran hasta debajo de las piedras… no universitarias.

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