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¿Se convertirá China en el principal socio de Latinoamérica relegando a EEUU?

Por Sebastián Aguirre Eastman

El interés del gobierno y el empresariado chino por reforzar sus lazos políticos, diplomáticos y comerciales con Latinoamérica ha tomado impulso en el último año, alentados por los constantes desplantes que ha hecho a la región el presidente estadounidense Donald J. Trump, quien con sus políticas proteccionistas ha generado oportunidades en este territorio que el gigante asiático no piensa desaprovechar.

fLo demuestran hechos recientes como el anuncio del comienzo de las negociaciones de un tratado de libre comercio con Panamá, el aterrizaje del Bank of China en Chile o la inversión de 16 millones de dólares para la adquisición por parte del gobierno chino de una propiedad que perteneció a un capo del narcotráfico en Colombia y construir en ese terreno una sede nueva de su embajada, la más moderna en Latinoamérica.

La bandera estadounidense junto al emblema nacional de China en una ceremonia durante una visita del presidente de EEUU, Donal Trump, a Pekín. (AP Photo/Andy Wong, File)

El comercio bilateral entre China y Latinoamérica se multiplicó por 26 veces entre los años 2000 y 2016 (último año del que se tienen reportes totales). Las inversiones de ese país en la región superaron los 110.000 millones de dólares desde 2003, la mayoría en el último lustro de ese periodo, registra un informe del Foro Económico Mundial -FEM- elaborado por Javier Arreola-Rosales, David Yao y Arturo Palacios.

Brasil, con 54.000 millones de dólares, ha sido el principal destino de dichos recursos, pese a los hechos políticos que han opacado el crecimiento económico de ese país desde 2014. Le siguen Perú, Argentina, Cuba, Jamaica y Chile, señala el mismo informe del FEM citando cifras de la Red Académica de América Latina y el Caribe sobre China y Monitor de la OFDI en la región.

El exembajador de Colombia en China (entre 1998 y 1999), Pablo Echavarría Toro, actual director del Instituto Confucio en Medellín, así como del Centro de Estudios Asia Pacífico de la Universidad Eafit en la misma ciudad, explicó a Yahoo Finanzas que para el gobierno de ese país, el aspecto comercial con Latinoamérica es importante, pero también lo son el político y el diplomático.

El hecho que de los 20 países que en el mundo aún reconocen a Taiwán como país independiente, once estén en este lado del mundo (Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala, BelizeHaití, República Dominicana, Federación de San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas y Paraguay -el único en Suramérica-), motivan al gobierno chino a estrechar sus relaciones con los demás estados a cambio de que mantengan su posición frente a Taiwán.

Así ocurrió con Panamá, con cuyo estado iniciará las negociaciones de un tratado de libre comercio, pero al que le impuso como condición que le quitara el reconocimiento como país independiente a Taiwán (lo cual ocurrió en 2017), al cual consideran como una “provincia renegada”, ya que esta se niega a pertenecer a China y posee un gobierno que se autodenomina como “autónomo”.

Una mujer se toma una fotografía durante la celebración del Año Nuevo Lunar chino en un centro comercial el 16 de febrero de 2018, en Ciudad de Panamá. La comunidad china residente en Panamá celebró por todo lo alto el fin del Año del Gallo y el comienzo del Año del Perro y dijo que las nuevas relaciones diplomáticas entre ambos países en el nuevo periodo vana ser muy fructíferas. EFE/Bienvenido Velasco

Por supuesto que el aspecto comercial también les resulta clave en Latinoamérica, siendo atraídos por un mercado de 650 millones de personas en el que sus productos de manufactura tienen mucha acogida, pero además por los recursos que alli se producen como energía, petróleo y alimentos, sectores en los que han hecho cuantiosas inversiones para garantizar su abastecimiento en estos sectores.

Echavarría Toro sugiere también que a China le interesa vincular a Latinoamérica en su iniciativa de la Franja y la Ruta del Siglo XXI, con la que pretende emular la Ruta de la Seda, una red comercial que data del siglo I A. de C. que conectaba a ese país con el resto de Asia, Europa y el norte de África.

En mayo de 2017 China organizó el primer foro para esta iniciativa, y allí estuvieron presentes los presidentes de Argentina, Mauricio Macri; Chile, Michelle Bachelet, y el secretario de Asuntos Estratégicos de Brasil,  Hussein Ali Kalout.

Chile estableció con el gigante asiático un tratado de libre comercio que entró en vigencia en 2016, y fue uno de los tres únicos países latinoamericanos que tuvieron un superávit en sus relaciones comerciales con China en 2015 (junto a Brasil y Venezuela), con 1.872 millones de dólares. Mientras tanto, en Argentina y Brasil gran parte de la inversión china se ha concentrado en el sector agrícola, y en particular en los cultivos de soya.

La expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, y el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, se reunieron en el encuentro entre ese país y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe en Santiago, el 22 de enero del presente año. Ximena Navarro/Cortesía de la Presidencia de Chile/Reuters

Según el documento La presencia de China en América Latina: comercio, inversión y cooperación económica, del Centro de Estudios Asia Pacífico de Eafit, en 2014 el 21% de las exportaciones de Latinoamérica a China fue soya; le siguió el petróleo en crudo (18%), minerales de hierro (14%) y minerales de cobre (10%).

El informe del FEM describe otras inversiones chinas en la región:

  • En Brasil, China se ha enfocado en proyectos como la fábrica del autobús eléctrico y paneles solares “Build Your Dreams”, o BYD, y en diferentes proyectos con Petrobras.
  • En Argentina, China tiene una participación relevante en la red ferroviaria en el área suburbana de Buenos Aires. Además, Congqing Grain Group, Sany, el Banco Industrial y Comercial de China y Chery han hecho inversiones relevantes.
  • En Perú, empresas como China Minmetals (MMG), CNPC y Chinalco han comprado minas, compañías energéticas y fábricas de aluminio, respectivamente.
  • En México, ganó dos bloques para extracción petrolera en la frontera marítima con EE.UU. y firmó un convenio para ensamblaje de automóviles JAC Motors. Con México ha firmado más de 40 acuerdos de $4 mdd o más, según el reporte “IDE china en Latinoamérica: tendencias nuevas e implicaciones mundiales” de la OCDE.
  • En Venezuela, estableció la fábricas de celulares ZTE.
  • En Bolivia, tiene inversiones importantes de Shengli International Drilling Co y un proyecto conjunto de la china Sinosteel con la paraestatal YPFB.

Lo anterior se alinea con las ejecuciones que ese país realiza en la región mediante el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura, que fundó en 2015 y con el que ha hecho préstamos en todo el mundo por cerca de 4.200 millones de dólares, y del que siete países de la región son miembros prospectivos no regionales: Argentina, Bolivia, Brasil (miembro prospectivo fundador), Chile, Ecuador, Perú y Venezuela.

Vista general de la II Reunión Ministerial del Foro CELAC-China, inaugurada el lunes 22 de febrero de 2018, en Santiago (Chile). La reunión puso a prueba la capacidad de la comunidad latinoamericana como interlocutor regional con la segunda potencia mundial, en medio de un escenario multilateral cambiante. EFE/Mario Ruiz

¿Es peligrosa su presencia?

El arribo de capital chino y la apertura de más canales comerciales entre ese país y Latinoamérica no deja de ser visto con recelo por algunos analistas.

En el análisis que hicieron avier Arreola-Rosales, David Yao y Arturo Palacios para el FEM se lee: “Los latinoamericanos no deben esperar grandes concesiones en las mesas de negociación, al menos no sin antes preparar una estrategia integral, que entienda los diversos intereses de sus contrapartes y los ponga sobre la mesa. Esto se debe a dos razones principales. En primera instancia, EE.UU. prevalece como socio principal de la región y, de manera más relevante, ha desarrollado desde el siglo XIX un entramado de instituciones formales e informales que le permiten proyectarse como potencia regional hegemónica en Latinoamérica”.

Y agregan: “las prioridades chinas se mantienen focalizadas en su propia región, donde se encuentran sus principales inversiones y donde se ubican las principales amenazas a su soberanía”.

El exembajador colombiano en ese país, Pablo Echavarría Toro, comparte con los autores en que China es consciente de que Latinoamérica seguirá siendo el “patio trasero” de EE.UU., y no tendrá ningún interés en disputarle su hegemonía comercial en este territorio.

Los autores José Durán Lima y Andrea Pellarda, en su informe La irrupción de China y su impacto sobre la estructura productiva y comercial en América Latina y el Caribe, publicado en la serie Comercio Internacional de la Cepal en febrero de 2017, concluyen: “Aunque la región en su conjunto ha aumentado fuertemente su peso como proveedor agrícola de China, el crecimiento de las exportaciones regionales ha sido representado en su casi totalidad por un único producto básico (soja) y país (Brasil). Los productos procesados tienen todavía una minima participación en la actual canasta exportadora de la región hacia China, lo que apunta a grandes oportunidades de expansión de las exportaciones agrícolas de productos de mayor valor agregado, que podrían ser especialmente aprovechadas por los países que han suscrito tratados de libre comercio con China (Chile, Costa Rica y Peru). Finalmente, la única posibilidad de salida es la diversificación productiva y la transformación estructural hacia un upgrading industria”.