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¿Se está equivocando Netflix de estrategia? Sus últimos números encienden las alarmas

Netflix es la compañía tecnológica y de entretenimiento de moda. Su modelo no solo ha derrotado a la piratería hasta prácticamente extinguirla, sino que además está amenazando de manera real a las cadenas de televisión y a los grandes estudios cinematográficos. Pero a pesar de su camino triunfal, algo está amenazando su futuro, a menos a corto plazo.

Contra todo pronóstico, las acciones de Netflix se han desplomado tras conocerse su último informe económico, en el que se puede ver como la compañía no alcanzado algunos de los objetivos que se ha marcado, entre ellos el del número de nuevos usuarios: 5,15 millones de suscriptores, frente a los 6 millones previstos.  Así, su valor bursátil ha caído un 14%.   

Están pasando cosas raras en Netflix.

Este dato ha hecho que Netflix dejara de ser la compañía de entretenimiento más valiosa del mundo, un título honorífico que había conseguido hace tan solo unos días al superar a Disney. 

Pero, ¿por que Netflix no está creciendo al ritmo esperado? Los analistas atribuyen este hecho a la falta de nuevos mega éxitos (el último fue ‘Stranger Things’, que data de 2016) y al retraso de la nueva temporada de la serie ‘House of Cards’, que vio como su rodaje tardaba en empezar por le despido de su protagonista, Kevin Spacey, acusado de abuso sexual.

Además, medios de comunicación como Bloomberg destacan que este problema es grave, ya que Netflix está fiando su programación principal a producciones propias y ha dejado de firmar acuerdos para tener películas de estreno o series de otras productoras. Si no es capaz de producir su próximo megahit, sus cuentas se tambalearán.

Actualmente, Netflix gasta más en producciones propias que cualquier otro estudio de Hollywood. En 2018 invertirá un total de 12.000 millones de dólares en ampliar su catálogo. Un 85% de esa cifra irá destinado a películas y series propias, y el 15% restante, a comprar derechos externos. Ni Sony, ni 20th Century Fox ni si quiera Disney gastarán tanto en producciones propias.

Netflix confía ciegamente en el contenido original, y así se lo ha hecho saber a sus accionistas, aunque estos parece que quieren que la compañía diversifique un poco más, para no tener que depender de algo tan voluble como el genio de sus creadores.

Además, Netflix no para de crear series nuevas (su número ha aumentado un 300%) pero pocas de ellas terminan teniendo éxito. La compañía que dirige Reed Hastings es famosa por no tener mucha paciencia con los títulos que saca: si no tienen éxito, los cancelan sin miramientos, aunque estén a medias o inconclusos.  

Este aumento en las producciones parece que también está suponiendo una merma en la calidad: según este análisis, las nuevas series de la plataforma acumulan muchos más pulgares hacia abajo -la forma que tiene los suscriptores de decir que un episodio no les gusta- que las antiguas.

Decíamos al principio de este artículo que esta empresa se está enfrentando a un problema a corto plazo, pero dentro de poco tendrá otro más serio. En 2019, Disney lanzará su propio servicio de streaming de series y películas, y se convertirá aún más en su gran rival. ¿Podrá Netflix sobrevivir a Mickey Mouse?