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¿Se repite la peor pesadilla de Samsung? Denuncian la explosión de un Galaxy Note9

Samsung tiene un borrón en su inmaculado historial. Se llama Samsung Galaxy Note 7 y se hizo famoso en 2016 por varios desagradables incidentes relacionados con la batería. Varios usuarios descubrieron con pavor que sus teléfonos explosionaban. Tras una investigación interna, la compañía coreana se comprometió a no cometer el mismo error con sus futuros lanzamientos. Pero ahora, parece que la pesadilla se puede estar repitiendo con el Samsung Galaxy Note9.

Según informa The New York Post, una ciudadana estadounidense asegura que su flamante nuevo terminal, valorado en más de 1.000 euros, se recalentó rápidamente dentro de su bolso para después “incendiarse y explotar entre una gran cantidad de humo”. El incidente tuvo lugar en un ascensor, lo que hizo que el incidente fuera tremendamente peligroso.

Samsung Galaxy Note9 (Samsung)

“Estaba realmente caliente, y cuando lo saqué del bolso hizo como un pitido antes de explotar” asegura la mujer, residente en Long Island y de nombre Diane Chung. En el mismo medio también se informa que la usuaria emprenderá acciones legales contra la fabricante del aparato. Koh Dong-jin, el CEO de Samsung aseguró en la presentación del dispositivo, que tuvo lugar en Nueva York el pasado mes de agosto, que la batería del Galaxy Note9 “es más segura que nunca, nadie se va a tener que preocupar de ella”.

El incidente de Chung parece un caso aislado. El teléfono lleva en el mercado desde hace casi un mes y no se han públicos incidentes de ese estilo. Todo lo contrario de lo que pasó en 2016 con el Samsung Galaxy Note7, que tuvo lo que se puede denominar una epidemia de explosiones que terminó con la retirada de la venta de todos los aparatos de dicha gama.

La investigación interna de Samsung llegó a la conclusión de que el problema residía en un error de cálculo a la hora de diseñar la batería. Al parecer, la pieza se hizo de un tamaño demasiado grande para las dimensiones de la carcasa en la que iba montada, por lo que al calentarse con la carga aumentaba aún más de tamaño y chocaba con una esquina. Este hecho producía una alteración química que terminaba por aumentar la temperatura interna del teléfono y finalmente, su explosión.

En un primer momento, Samsung repuso las baterías que consideraba defectuosas por otras de otro fabricante, pero la sobrecarga de trabajo que este intercambio supuso hizo que se multiplicaran los errores de fabricación y de montaje y supuso aún más incidentes.

Todo el incidente del Samsung Galaxy Note7 generó un enorme daño a la marca que más smartphones vende de todo el mundo. Por eso parece extraño (o muy extraño) que haya repetido errores del pasado. Sobre todo porque el modelo del año pasado, el Samsung Galaxy Note8 no tuvo ningún tipo de incidente y el diseño de Note9 es prácticamente idéntico.

Todos los aparatos electrónicos pueden terminar explotando si se dan las circunstancias. Por ejemplo, si un móvil está conectado a una batería externa de dudosa procedencia mientras reproduce una película con el brillo de pantalla al máximo y encima está guardado en un lugar sin refrigeración junto a un frasco de colonia o de alcohol cerca, es muy probable que termine explotando. Puede que esas fueran las circunstancias en las que se encontraba el terminal de Diane Chung. Aunque si se produjera otra deflagración, puede que se esté repitiendo la peor pesadilla de Samsung