U.S. markets close in 5 hours 16 minutes
  • S&P 500

    4,362.27
    -70.72 (-1.60%)
     
  • Dow Jones

    34,087.65
    -497.23 (-1.44%)
     
  • Nasdaq

    14,723.19
    -320.77 (-2.13%)
     
  • Russell 2000

    2,181.63
    -55.24 (-2.47%)
     
  • Petróleo

    70.54
    -1.43 (-1.99%)
     
  • Oro

    1,764.40
    +13.00 (+0.74%)
     
  • Plata

    22.38
    +0.04 (+0.19%)
     
  • dólar/euro

    1.1729
    -0.0003 (-0.02%)
     
  • Bono a 10 años

    1.3260
    -0.0440 (-3.21%)
     
  • dólar/libra

    1.3657
    -0.0080 (-0.59%)
     
  • yen/dólar

    109.5660
    -0.3290 (-0.30%)
     
  • BTC-USD

    43,946.49
    -3,617.44 (-7.61%)
     
  • CMC Crypto 200

    1,095.40
    -38.98 (-3.44%)
     
  • FTSE 100

    6,894.61
    -69.03 (-0.99%)
     
  • Nikkei 225

    30,500.05
    +176.75 (+0.58%)
     

El secreto de Fashion Nova: trabajadores mal pagados en las fábricas de Los Ángeles

Mercedes Cortes cosiendo las prendas de Fashion Nova en una fábrica de ropa en el centro de Los Ángeles el 1 de abril de 2019. El Departamento Federal del Trabajo ha descubierto que muchas prendas de Fashion Nova son elaboradas por una fuerza laboral de Estados Unidos a la que se le pagan salarios más bajos de lo que dicta la ley. (Jessica Pons/The New York Times)
Mercedes Cortes cosiendo las prendas de Fashion Nova en una fábrica de ropa en el centro de Los Ángeles el 1 de abril de 2019. El Departamento Federal del Trabajo ha descubierto que muchas prendas de Fashion Nova son elaboradas por una fuerza laboral de Estados Unidos a la que se le pagan salarios más bajos de lo que dicta la ley. (Jessica Pons/The New York Times)

LOS ÁNGELES — Fashion Nova ha perfeccionado la moda rápida para la era de Instagram.

Esta empresa minorista que vende sus productos principalmente por internet tiene como aliada a una amplia red de celebridades, influentes y fotógrafos de selfis fortuitos que publican sin cesar sobre la marca en las redes sociales. Está creada para satisfacer a la clientela que compra mucho por internet, y tiene una producción en masa de ropa barata que parece cara.

“Tienen que comprar muchos estilos diferentes y usarlos probablemente solo unas cuantas veces, de tal modo que sus publicaciones en Instagram siempre puedan estar renovándose”, dijo el año pasado en una entrevista Richard Saghian, el fundador de Fashion Nova.

Con el fin de que prevalezca esa costumbre, Saghian les ofrece un flujo continuo de opciones a buen precio.

Según él, ya pasó la época en que los jeans costaban 200 dólares. Los pantalones ajustados de Fashion Nova cuestan 24,99 dólares. Además, comentó, a menudo los fabricantes de Los Ángeles que se encuentran a poca distancia en auto de las oficinas centrales de la empresa pueden fabricarle la ropa “en menos de dos semanas”.

Ese modelo deja entrever el horrible secreto que hay detrás del éxito galopante de la empresa: el Departamento Federal del Trabajo ha descubierto que muchas prendas de Fashion Nova son confeccionadas en Estados Unidos por una fuerza laboral a la que se le pagan salarios más bajos de lo que dicta la ley.

Los Ángeles está lleno de fábricas que no tienen a los trabajadores en su nómina y les pagan lo menos que pueden, por lo que rivalizan con los competidores extranjeros que pueden pagar incluso menos. Muchas de las personas que trabajan detrás de las máquinas de coser están de manera ilegal en el país y no es probable que discutan con sus jefes.

“Tiene todas las ventajas de un sistema de maquiladora”, señaló David Weil, quien dirigió la división de salario por hora en el Departamento del Trabajo de Estados Unidos de 2014 a 2017.

Cada año, este departamento investiga las denuncias relacionadas con violaciones a las condiciones salariales por parte de los proveedores de costura en Los Ángeles, y se presentan sin previo aviso para revisar la información de la nómina, entrevistar a los empleados y hacerles preguntas a los propietarios.

Según documentos federales internos que resumen los hallazgos y que fueron analizados por The New York Times, en investigaciones realizadas desde 2016 hasta este año, el departamento encontró ropa de Fashion Nova que se elaboraba en decenas de fábricas que debían 3,8 millones de dólares en salarios a cientos de trabajadores

Según una persona que está al tanto de la investigación, esas fábricas, contratadas por intermediarios a fin de que elaboren prendas para empresas de modas, les pagaban a las costureras tan solo 2,77 dólares por hora.

El Departamento del Trabajo no quiso hacer comentarios sobre los detalles de las investigaciones. En un comunicado, una vocera dijo que el departamento “sigue garantizando que los empleadores reciban asistencia para el cumplimiento de los requisitos de tiempo extra y salario mínimo, y la División de Salario por Hora tiene el compromiso de hacer cumplir la ley”.

Después de que se descubrieron varias infracciones en las fábricas de Fashion Nova, algunos funcionarios federales se reunieron con los representantes de la empresa.

“Ya hemos tenido una reunión muy productiva y positiva con el Departamento del Trabajo en la que hablamos de nuestro compromiso actual de garantizar que todos los empleados relacionados con la marca Fashion Nova tengan una compensación adecuada por el trabajo que realizan”, dijo Erica Meierhans, abogada general de Fashion Nova, en un comunicado dirigido al Times. “Cualquier insinuación de que Fashion Nova es responsable de pagar menos de lo debido a alguien que trabaje en nuestra marca es categóricamente falsa”.

En 2018, Saghian afirmó que cerca del 80 por ciento de la ropa de esa marca se elaboraba en Estados Unidos. Desde entonces, ha cambiado la cadena de suministros de Fashion Nova y la empresa dice que fabrica menos de la mitad de su ropa en Los Ángeles. No especificaron el porcentaje general que se hace en Estados Unidos.

La empresa no trata directamente con las fábricas. Más bien, hace pedidos al por mayor a compañías que diseñan la ropa y luego envía la tela a diferentes proveedores de costura, donde los trabajadores cosen la ropa y les ponen la etiqueta de Fashion Nova.

Los vestidos ceñidos y los trajes con estampados de animales de esta marca a menudo son hechos por personas como Mercedes Cortes en edificios destartalados que huelen a escusado.

Cortes, de 56 años, cosió ropa de Fashion Nova durante varios meses en Coco Love, una sucia fábrica ubicada cerca de las oficinas de Fashion Nova en Vernon, California. “Había cucarachas, había ratas”, señaló. “Las condiciones eran deficientes”.

Trabajaba todos los días de la semana, pero su sueldo variaba dependiendo de cuán rápido moviera los dedos. A Cortes le pagaban por cada pieza de las camisas que cosía, aproximadamente cuatro centavos por coser cada manga, cinco centavos por cada costura lateral, ocho centavos por la costura del cuello. En promedio, ganaba 270 dólares a la semana, el equivalente a 4,66 dólares por hora, comentó.

En 2016, Cortes salió de Coco Love y luego llegó a un acuerdo con la empresa por 5000 dólares en salarios atrasados. Siguió trabajando en fábricas que cosían para Fashion Nova y observó que las blusas que había cosido por centavos tenían etiquetas por un precio de doce dólares.

“La ropa es muy cara por lo que nos pagan”, comentó Cortes.

“Los consumidores pueden decir ‘Bueno, claro que es como sucede en Bangladés o Vietnam, pero son países en desarrollo’”, señaló Weil. “La gente se niega a creer que eso ocurre en su propio patio trasero”.

A pesar de toda su sordidez, estas fábricas todavía están produciendo ropa para los principales comerciantes estadounidenses. De acuerdo con las leyes federales, no se puede sancionar a las marcas por robar salarios en las fábricas si estas pueden alegar de manera fehaciente que no sabían que la ropa era elaborada por trabajadores que recibían salarios más bajos de lo que dicta la ley. En los últimos años, el Departamento del Trabajo ha recabado millones en salarios atrasados y en sanciones de las empresas que producen prendas en Los Ángeles, pero no ha sancionado a ningún comerciante.

De acuerdo con una persona al tanto de las investigaciones, este año, las etiquetas de Fashion Nova fueron las que con mayor frecuencia encontraron los funcionarios federales que investigaban a fábricas de ropa que pagaban salarios más ofensivos.

En septiembre, tres funcionarios del departamento se reunieron con los abogados de Fashion Nova para decirles que, durante cuatro años, se había encontrado la ropa de esa marca en 50 investigaciones a fábricas que pagaban menos del salario mínimo federal o que no pagaban horas extra.

Los abogados de la empresa les dijeron a los funcionarios que habían tomado medidas inmediatas y que ya habían actualizado el acuerdo de la empresa con los proveedores. Ahora, si Fashion Nova se entera de que se ha acusado a alguna fábrica de violar las leyes “por regular los salarios por hora de sus empleados, emplear a menores de edad, obligarlos a trabajos forzados o tener condiciones laborales inseguras”, la compañía pondrá al intermediario que contrató a esa fábrica en un “periodo de prueba” de seis meses, dijo en un comunicado.

La relación de trabajo continuaría, a menos que los trabajadores presenten otra queja contra la misma fábrica o alguna otra que contrate el proveedor durante esos seis meses. En ese momento, la empresa retirará al proveedor hasta que apruebe una auditoría independiente por parte de un tercero.

Pese a que Fashion Nova ha tomado medidas para atender los hallazgos del Departamento del Trabajo, la abogada general de la marca señaló que la empresa trabaja con cientos de fabricantes y “no es responsable de la forma en que estos proveedores manejan sus nóminas”.

‘El mejor precio posible’

Muchas de las personas que compiten con la empresa de Saghian ocupan escaparates con paredes de cristal apiñados en seis cuadras vertiginosas en el distrito de la ropa del centro de Los Ángeles.

Estas son las empresas que diseñan muestras de ropa y las venden en grandes cantidades a Fashion Nova y a otros comerciantes. Esas marcas encargan el trabajo de la elaboración de ropa a fábricas cercanas que operan como subcontratistas.

En noviembre, el Times visitó siete empresas que mandaban a hacer la ropa de Fashion Nova en fábricas que, de acuerdo con el Departamento del Trabajo, pagaban mal a sus trabajadores. Algunas personas hablaron sin reservas sobre su trabajo y la empresa. Otras se negaron a comentar o hablaron con la condición de que se mantuviera su anonimato por temor a perder a la empresa como cliente si se hacía público.

Los cinco propietarios y empleados que aceptaron ser entrevistados dijeron que Fashion Nova siempre presionaba para pagar el menor precio posible por cada prenda y exigía un plazo corto.

“Me dan el mejor precio posible que pueden darme y aun así tener ganancias”, comentó Saghian.

Las empresas pueden negociar con Fashion Nova, pero su poder es limitado. Una cantidad cada vez menor de comerciantes todavía hace negocios en Los Ángeles, y unos cuantos pedidos grandes de Fashion Nova pueden mantener a flote a una tienda pequeña de ropa por otro año. Así que buscan subcontratistas que puedan coser la ropa tan rápido y tan barato como sea posible.

Los mismos propietarios, diferentes nombres

Cuando Teresa Garcia comenzó a trabajar en Sugar Sky, la empresa se llamaba Xela Fashion. Eso fue en 2014, y Xela Fashion, según los registros estatales, era propiedad de Demetria Sajche, a quien Garcia debía llamar Angelina.

Varios meses después (Garcia no recuerda cuántos), el nombre que aparecía en sus cheques era otro, a pesar de que trabajaba en la misma fábrica asquerosa ubicada en el corazón del centro, a unas cuadras de una sucursal de SoulCycle.

Ahora, la compañía que la empleaba se llamaba Nena Fashion, una empresa fundada por Leslie Sajche, familiar de la jefa de Garcia, según los registros de la empresa presentados al secretario de Estado de California. Aproximadamente un año después de eso, el nombre volvió a cambiar, a GYA Fashion.

En 2017, la fábrica se mudó al corredor industrial de Olympic Boulevard en el este de Los Ángeles y empezó a usar un nombre nuevo: Sugar Sky. Más o menos un año después, Sajche dejó de administrar las operaciones cotidianas y le asignó el puesto a Eric Alfredo Ajitaz Puac, a quien los empleados conocían como el novio de ella.

No tuvimos éxito durante las semanas que intentamos comunicarnos con Puac y Sajche. En una visita a la última ubicación conocida de Sugar Sky, poco antes del Día de Acción de Gracias, encontramos una tienda de muebles. Los vecinos dijeron que la fábrica de ropa había guardado sus cosas y se había mudado hacía dos meses.

Fernando Axjup, quien estaba registrado como un propietario de otra versión de la fábrica, aceptó una entrevista. En fechas recientes, lo habían liquidado de la empresa y había presentado su propia demanda por salarios atrasados.

“Cambian su nombre de manera continua para no tener que pagarle a la gente”, señaló Axjup. “Había mucha explotación”. Como gerente, tenía acceso a la información de la nómina y dijo que Garcia pocas veces llegó a ganar el salario mínimo.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2019 The New York Times Company

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios se conecten en relación con sus intereses. Para mejorar la experiencia de nuestra comunidad, suspenderemos temporalmente los comentarios en los artículos.