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Por la tasa negativa, dejan de crecer los plazos fijos tradicionales

·5  min de lectura
Un banco de la city porteña fue una de las entidades inspeccionadas más grandes
Prensa AFIP

Los depósitos privados bancarios a plazo fijo en pesos tradicionales, aquellos que representan el 96% de las colocaciones de los ahorristas, cayeron el último mes por primera vez en el año.

El stock total de este tipo de imposiciones bajó de $2,725 billones a $2,708 billones en el comparativo entre el último día hábil de abril e igual fecha de mayo, es decir, se contrajo en unos $17.200 millones, básicamente por cancelaciones de los plazos fijos mayoristas, es decir, los mayores a $1 millón y que pagan una tasa del 34% nominal anual (TNA), tres puntos menor a la que se le reconoce a las colocaciones catalogadas como “minoristas” (menos a $ 1 millón), pero también por desarme de pequeños y medianos ahorristas.

Si bien la caída fue compensada por el dinamismo que conservaron los plazos fijos UVA (se expandieron más del 18% al pasar de $128.300 millones a $151.600 millones y ya explican el 4% del total de depósitos privados a plazo -eran el 2% en diciembre-) en medio de una inflación alta y sostenida, no pasa desapercibido la contracción real del 0,7% que mostraron en el consolidado total, en especial, porque acontece “en la antesala de meses que se sabe serán más complicados”, advierte la economista Lorena Giorgio, de la consultora Equilibra, quien cree que el Banco Central (BCRA) debería estar atento a esta señal y presto para reaccionar si se llegara a profundizar en las próximas semanas.

Los analistas no se muestran sorprendidos por este freno. Venían anticipando que la persistencia de una tasa pasiva que se mantienen desde hace más de seis meses en el 3,08% mensual y no alcanza a compensar la inflación ya registrada (varió del 3,6 al 4,8% en ese lapso) ni las expectativas de inflación, es decir, la esperada (del 48,3 al 49,5% para este año según el último REM), tarde o temprano iba a agotar la tolerancia de muchos ahorristas.

Ni esos arbitrajes, en busca procura de defender el poder de compra de los pesos invertidos, hacia los plazos fijos UVA taparon las señales de disconformidad que ya venían dando los ahorristas, como su creciente apuesta por cortoplacismo que hizo que el plazo promedio de los depósitos privados reporta mínimos desde 2003, tal vez esperando que la renta ofrecida en algún momento mejore.

Los altos registros inflacionarios combinados con tasas poco atractivas empezaron a pasar factura y no permiten pensar en un impulso de las colocaciones a plazo, por lo que esperamos que la dinámica actual se mantenga. Es una mala señal de cara a un incremento del gasto en los meses cercanos a las elecciones que podría ejercer presión sobre la brecha cambiaria y dar nuevo impulso a las expectativas de devaluación, algo que desincentivaría en mayor medida este tipo de colocaciones que se sostienen principalmente por la magnitud del cepo”, coincidieron en señalar desde la consultora LCG en un informe.

Giorgio teme lo mismo, de allí que no le preocupa el desarme de plazos fijos que se registró en mayo sino el sentido de oportunidad en que se produjo. “Esta caída se produce en la antesala de meses que se saben se vienen complicados para la demanda de pesos dado que empezaremos a ver más tensiones en el plano fiscal porque el Tesoro gastará más (erogaciones sociales vinculadas a la pandemia pero también otras con tinte electoral) y eso va a requerir más financiamiento que, aunque una parte se logre por emisiones de deuda, otras seguramente será vía emisión monetaria. Significa ni más ni menos que el BCRA deberá emitir más en un contexto en que la demanda de pesos viene debilitada y en el que irá perdiendo capacidad para seguir comprando reservas” explica.

“Esto -prosigue- puede generar el punto de inflexión entre la calma cambiaria de los últimos meses y la irrupción de las tensiones que se desatan siempre en cercanía de elecciones y, una vez activadas, se hace difícil desactivar hasta después de los comicios”, concluye.

El analista financiero Salvador Distéfano suele plantear ese riesgo. “El total de los depósitos en pesos suman $ 7.356.221.000.000 y el 92% esta colocado a menos de 30 días. Si el 25% de esto sale a comprar US$, demandarían U$S 10574 millones a valor MEP o Blue. Si el 10% sale a comprar US$, demandarían US$ 4230 millones”, plantea con ejemplos algo extremo (ya restricciones para operar dólares financieros, por caso) pero que dejan a la vista cuán importante sería que la masa de pesos “estacionados” en colocaciones bancarias se mantengan allí.

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En el mercado se espera que la señal de tasa para tratar de frenar un desarme de plazos fijos llegue de parte de la banca pública. Se descuenta que, aprovechando el cambio normativo dispuestos por el BCRA, cancelarán Leliqs para suscribir Bonos del Tesoro (pasado mañana comienza el nuevo esquema) en procura de captar una renta superior que les permita desmarcarse de la tasa máxima estipulada y salir a ofrecer a los ahorrista un interés mayor al 37% anual que hoy es tope.

“Resta ver si eso arrastra a los bancos privados que posiblemente sean más cautos en momentos en su propia rentabilidad es la menor en más de una década y los beneficios reportados en la primera parte del año muestran una disminución del 80% en comparación con el promedio del 2020 y de casi 90% medido contra la ganancia mensual promedio que tuvieron en 2019, medida en dinero constante”, explica Giorgio.

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