U.S. markets open in 3 hours 40 minutes
  • F S&P 500

    3,845.75
    +11.50 (+0.30%)
     
  • F Dow Jones

    30,917.00
    +8.00 (+0.03%)
     
  • F Nasdaq

    13,486.00
    +124.50 (+0.93%)
     
  • RTY=F

    2,159.50
    -4.50 (-0.21%)
     
  • Petróleo

    52.68
    +0.41 (+0.78%)
     
  • Oro

    1,858.20
    +2.00 (+0.11%)
     
  • Plata

    25.71
    +0.15 (+0.60%)
     
  • dólar/euro

    1.2158
    -0.0016 (-0.13%)
     
  • Bono a 10 años

    1.0910
    0.0000 (0.00%)
     
  • Volatilidad

    22.52
    +1.20 (+5.63%)
     
  • dólar/libra

    1.3688
    +0.0004 (+0.03%)
     
  • yen/dólar

    103.8220
    +0.0610 (+0.06%)
     
  • BTC-USD

    33,111.88
    -335.37 (-1.00%)
     
  • CMC Crypto 200

    670.87
    -6.03 (-0.89%)
     
  • FTSE 100

    6,679.91
    -15.16 (-0.23%)
     
  • Nikkei 225

    28,822.29
    +190.84 (+0.67%)
     

Ahora que está delgado, Jorge Javier Vázquez bromea con la subida de peso de otros

Teresa Aranguez
·7  min de lectura

Lo sentimos por los concursantes de La casa fuerte pero su paso por el reality está siendo opacado -y de qué manera- por otra persona. Aquí el verdadero protagonista de este show con tan poca gracia no es otro que Jorge Javier Vázquez, cuya vena artística saca de paseo en cada gala. Sus bromas calenturientas y salidas de tono son ya un clásico, aunque la de este jueves fue, para muchos, un verdadero despropósito. Al presentador se le ocurrió llamar “gordo” a Tom Brusse al verle desfilar en bañador y ha ardido Troya en las redes.

(Luis Miguel González; © Angular Photo; cortesía de Mediaset)
(Luis Miguel González; © Angular Photo; cortesía de Mediaset)

Lo de meterse con el peso del francés le ha salido caro. El pasado siempre vuelve y sus detractores no han tardado en recordarle esa época en la que convivió con los kilos de más. ¿Acaso lo ha olvidado? El público no y así se lo ha hecho saber con memes, fotos y críticas que le recuerdan una época no tan lejana.

De sobra es conocida la ‘batalla’ de JJV por lucir tipín, nos ha hecho partícipes de sus dietas, de sus marcados oblicuos e incluso de sus posados de pelo en pecho para la revista Lecturas. No vamos a negar la mayor, el tío se lo ha currado y a los 50 se ve espectacular, mucho mejor que cuando lo descubrimos televisivamente hace casi dos décadas en Aquí hay tomate. Allí también era delgaducho pero con poco músculo, estaba más ocupado en labrarse una carrera en televisión que en ir al gimnasio y seguir la dieta de Pronokal.

Pero antes de usar la talla de Zara Kids que tanto presume, Jorge Javier tuvo que batallar, y mucho, con la báscula. Durante aquellos años en los que se daba a conocer en la pantalla chica sus prioridades eran más profesionales que otra cosa. La fama se le acumuló de la misma forma que las ofertas televisivas sobre su mesa. Se había convertido en el presentador estrella de Telecinco y la apuesta más firme de la cadena.

Además del éxito, los kilitos también empezaron a llamar a su puerta provocando una considerable subida de peso. Hoy recuerda esa época con sentido del humor, pero no fue fácil y le supuso un malestar personal que afectó su autoestima. Tanto que, como él mismo llegó a confesar, le producía rechazo ver imágenes de aquel entonces. “Cada vez que en plató ponen imágenes mías con kilos de más, tengo que apartar la vista porque me avergüenzan", narró en uno de sus blogs en Lecturas.

Lo pasó tan mal que no piensa volver a descuidarse, mucho menos ahora que ha conseguido no solo verse sino también sentirse bien. “Llevo tantos años luchando contra los kilos que ya ni me acuerdo cuándo se inició la batalla. Me siento obligado a no bajar la guardia, a no relajarme, a no permitirme un exceso porque entiendo que me pasará factura. Y, si lo cometo, no quiero ni contar el tiempo que desperdicio luchando contra el complejo de culpa", escribió.

Dicho lo dicho, ¿a qué viene entonces meterse con los kilos extra de los demás? El haber pasado por un trance así debería hacerle más empático con el tema y no soltar bromas de ese calibre que podrían dañar al destinatario. Por muy buena intención que haya en ellas, que no lo discutimos, uno nunca sabe cómo las puede recibir el otro, ¿no? Nadie se hubiese imaginado que detrás de aquel JJV rellenito que tan buenos momentos nos daba en televisión y tan seguro se veía, había un ser humano con inseguridades y luchando contra ese fantasma.

Quizás la cosa no sea para tanto pero a la audiencia, que es la que lleva los pantalones, esta salida de tono del de Badalona en la última gala del reality no le ha gustado un pelo. Ha pasado de querer darle literalmente un “pollazo” a Tom a hacerle ascos al verle en traje de baño. Ese ‘rechazo’ por apenas un par de kilos acumulados le ha valido a JJV un aluvión de críticas en Twitter, donde no pasan ni una. Le han dicho de todo menos bonito y le han recordado que cualquier tiempo pasado no fue precisamente mejor. Todos tenemos por qué callar.

Unas críticas que suponemos le han entrado por un oído y le han salido por otro. Ya conocemos a Jorge Javier, lo de que le lleven la contraria es gasolina para él. Así que seguro que hace caso omiso, o si lo menciona será con la ironía que le caracteriza. Está claro que su comentario a Tom y posteriormente a su novia Sandra sobre el exceso de carbohidratos en la barriguita del concursante era tan solo una broma, de mal gusto, pero una broma al fin y al cabo. Él es así, dice lo que piensa y no piensa lo que dice, no tiene mucho filtro y luego pasa lo que pasa, que Twitter se vuelve loco y le hace tendencia.

El compromiso serio de JJV con la salud física y mental es un hecho que él mismo ha confesado en sus programas y columnas. No esconde haber sufrido depresión y medicarse (Lecturas), como tampoco su intención de no volver a estar gordito. Uno ya no tiene 20 años y no puede andar de restaurante en restaurante comiéndose el postre. Jorge Javier ha pasado sus últimos años mimando su cuerpo, y por tanto su alma, con hábitos saludables. Perfecto, pero eso no le da derecho a meterse con Tom ni con nadie que, como él en su día, no tienen tan claro qué quieren.

Han tenido que pasar muchas cosas y muchos años para que él mismo llegara hasta donde está. Y olé por él. El ictus que sufrió en marzo del 2019 y que pudo costarle la vida, fue un susto muy grande que reforzó aún más ese compromiso de cuidarse y llevar una vida sana, que no aburrida como puedan pensar muchos. Los últimos tres años años han sido un despliegue de portadas sin camiseta y posts en traje de baño en Instagram. Una forma de mostrar que le ha ganado la batalla a todos esos miedos que uno esconde. Así que toca mostrarlo y gritarlo orgulloso. Para eso está el cuerpo, para lucirlo y él lo hace encantado y con una seguridad que durante muchos años no tuvo.

Ya estamos muy mayores como para andar con vergüenzas, eso es cierto, quizás por eso debería pensarse dos veces lo de llamar gordito a otros. No le vamos a crucificar por ello, solo es una invitación para que no se le olvide que aunque ahora tiene un cuerpo de escándalo, no puede ponerse exquisito con los demás. Hay que dar ejemplo y más cuando uno está de cara al público. La fama cuesta, qué le vamos a hacer.

Más historias que te pueden interesar: