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Esta temporada de premios silenciosa inquieta a Hollywood

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Los invitados llegan a la alfombra roja de la entrega 79 de los Premios Oscar en Los Ángeles, el 25 de febrero de 2007. (J. Emilio Flores/The New York Times)
Los invitados llegan a la alfombra roja de la entrega 79 de los Premios Oscar en Los Ángeles, el 25 de febrero de 2007. (J. Emilio Flores/The New York Times)

LOS ÁNGELES — Steven Spielberg dirigió un musical lleno de gente bailando por las calles de Nueva York. Lady Gaga canalizó sus raíces italianas. Will Smith regresó a la pantalla grande. La temporada de premios de este año debía celebrar el regreso de Hollywood al glamur y al esplendor. Sin más cubrebocas, sin más entregas de premios con distanciamiento social ni discursos de aceptación ofrecidos por Zoom, sin más películas buenas que pocas personas han visto.

Ahora, entre el aumento de la variante ómicron y la decisión de la NBC de no televisar los Globos de Oro el domingo debido a temas éticos en torno al grupo que entrega los premios, la primera semana tradicionalmente frenética —y tan anticipada— del calendario de Hollywood se redujo a tan solo un murmullo. Los premios AFI se pospusieron. Los Critics’ Choice Awards —programados para transmitirse el domingo por la noche con la esperanza de llenar el vacío que dejará la ausencia de los Globos de Oro— también fueron pospuestos. El Festival de Cine de Palm Springs, una parada anual en la campaña de premios, fue cancelado. Y la mayoría de los filmes llenos de celebridades y favorecidos en estas entregas de premios fueron un fracaso en taquilla.

Los Premios Oscar siguen programados para el 27 de marzo, con nominaciones que se revelarán el 8 de febrero, pero no ha habido indicio de cómo será el evento. (La organización ya pospuso su evento anual Governors Awards, que durante los últimos once años han otorgado Premios Oscar honorarios durante una ceremonia no televisada). ¿Habrá conductor? ¿Habrá audiencia? Y quizá lo más importante: ¿la gente la sintonizará? La academia contrató a un productor de la película “Girls Trip” en octubre para que se encargara del espectáculo, pero no ha revelado ningún otro detalle y rechazó hacer comentarios para este artículo.

De pronto, 2022 se está pareciendo perturbadoramente a 2021. Hollywood de nuevo está perdiendo en gran medida su temporada anual de autocomplacencia superficial y también ve mermada la mejor vía de publicidad para el negocio del cine en un año en el que las películas la necesitan con desesperación. Y eso podría tener efectos de gran alcance en el tipo de películas que se realizan.

“Para la taquilla —cuando había una taquilla en total funcionamiento— esas entregas de premios lo eran todo”, comentó Nancy Utley, expresidenta de Fox Searchlight que ayudó a convertir películas pequeñas y prestigiosas como “12 años de esclavitud” y “La forma del agua” en ganadores en la categoría del Oscar de mejor película durante su mandato de 21 años. “El reconocimiento en esos premios se volvió la razón para ir a ver esas películas más pequeñas. ¿Cómo se hace eso en el entorno actual? Es difícil”.

Muchas películas de prestigio se lanzan cada año con la expectativa de que la mayoría de sus boletos en taquilla serán obtenidos en las semanas cruciales entre los Globos de Oro y los Premios Oscar. La desaparición de los Globos —que colapsaron tras revelaciones sobre posibles malos manejos financieros, ética periodística cuestionable y una falta importante de diversidad en la Hollywood Foreign Press Association, que administra los premios— ya había hecho tambalear esa ecuación. Si la maquinaria de Hollywood pierde la promoción que le da la temporada de premios, podría ser devastador para la taquilla de por sí lastimada. El gran cambio de las audiencias impulsado por la transmisión en continuo quizá haya llegado para quedarse y los únicos que atraerán a las audiencias con números importantes serán espectáculos taquilleros como “Spider-Man: Sin camino a casa”.

“El negocio del cine es una roca gigante y estamos a punto de ver cómo se desmorona”, comentó Stephen Galloway, decano del Colegio Dodge de Cine y Artes Mediáticos de la Universidad de Chapman y ex editor ejecutivo de The Hollywood Reporter. “La gente ya no está acostumbrada a ver películas en una pantalla grande. La temporada de premios es el más grande fenómeno de apoyo para cualquier cosa en el mundo. ¿Cuántos años podríamos pasar sin esa ayuda?”.

Las películas de autor con buenas reseñas que tradicionalmente tienen una gran presencia en el circuito de premios, como “El misterio de Soho” (10,1 millones de dólares), “El callejón de las almas perdidas” (8 millones de dólares) y “Belfast” (6,9 millones de dólares), apenas hicieron ruido en las taquillas.

Y aunque la adaptación de Spielberg de “Amor sin barreras” tiene una calificación aprobatoria del 93 por ciento en Rotten Tomatoes, tan solo ha obtenido 30 millones de dólares en las taquillas nacionales. (La original alcanzó 44 millones de dólares en 1961, el equivalente a 409 millones de la actualidad).

No compran boletos

Según un estudio reciente, el 49 por ciento de las personas que iban a ver películas antes de la pandemia ya no están comprando boletos. El 8 por ciento dice que jamás regresará. Esos números son agonizantes para las películas de presupuesto medio que dependen de las recomendaciones positivas y los premios que les dan buena publicidad para hacer que la gente vaya a verlas.

Algunos creen que la parte media del negocio del cine —la categoría vapuleada de películas que cuestan de 20 a 60 millones de dólares (como “Licorice Pizza” y “El callejón de las almas perdidas”) y que no están basadas en cómics ni otras propiedades intelectuales reconocidas— quizá sufra cambios para siempre. Si las costumbres de los espectadores se han alterado de manera permanente y las nominaciones y las victorias en los premios ya no son garantía para atraer a la gente de forma significativa, será mucho más difícil que esas películas recuperen su inversión. Si las audiencias están dispuestas a ir al cine solo para ver la entrega más reciente de “Spider-Man”, se vuelve difícil convencerlas de que también necesitan ver un filme como “Belfast”, la meditación de Kenneth Branagh sobre su infancia, en un cine abarrotado en vez de hacerlo en sus salas.

Aun así, los estudios se están adaptando. MGM está ralentizando el despliegue en cines de “Licorice Pizza” después de ver cómo otras películas de prestigio tropezaron cuando entraron a más de mil cines. También está retrasando a febrero su lanzamiento en el Reino Unido de “Cyrano”, protagonizada por Peter Dinklage, para coincidir con su lanzamiento en Estados Unidos con la esperanza de que las mujeres de más edad que van al cine regresen a las salas para entonces. Sony Pictures Classics está volviendo a usar su estrategia de 2021: más lanzamientos virtuales y sesiones virtuales de preguntas y respuestas para animar a los electores de la Academia mientras también hace que la distribución a las plataformas sea más rápida. Su documental “Julia”, sobre Julia Child, llegó a las plataformas de transmisión prémium durante la época de festividades.

Muchos estudios pudieron organizar estrenos vistosos y fiestas antes de la pandemia más reciente a principios de diciembre, pues se requerían certificados de vacunación y hacerse ahí mismo pruebas del virus. Sin embargo, hasta ahora en enero, muchos de los eventos usuales de las campañas de premios, como proyecciones y fiestas de coctel, están siendo cancelados o trasladados al mundo virtual. Los carteles que llevan la frase “Para su consideración” aún se ven en todo Los Ángeles, pero los eventos presenciales en su mayoría se han cancelado.

Es probable que Netflix, que solo lanza películas en cines de manera limitada y no reporta sus resultados de taquilla, tenga una gran presencia en el circuito de premios este año con películas como “Tick, Tick ... Boom”, “El poder del perro” y “La hija oscura” compitiendo por premios. Como la mayoría de los otros estudios, también ha trasladado todos sus eventos presenciales de enero al mundo virtual.

“El año pasado requirió una adaptación difícil y resulta que este año también se tratará de adaptarse a lo que está ocurriendo en el momento”, dijo Michael Barker, copresidente de Sony Pictures Classics, mediante una entrevista telefónica la semana pasada. Habló mientras recorría las gélidas calles de Manhattan en vez de disfrutar la luz del sol de Palm Springs, California, donde debía honrar a Penélope Cruz, su contendiente principal para los Premios Oscar con “Madres paralelas”.

“Se compensa haciendo lo que puedes y, en cuanto todo esto pase, entonces se tiene que analizar cómo será el nuevo orden mundial”, señaló.

© 2022 The New York Times Company

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