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Trump despide a secretario de Estado Tillerson

Por JOSH LEDERMAN y ZEKE MILLER
El presidente Donald Trump hace declaraciones a la prensa antes de subir a un helicóptero de la armada en el Jardín Sur de la Casa Blanca en Washington, para dirigirse a la Base Andrews de la Fuerza Aérea en Maryland, el martes 13 de marzo de 2018. Trump despidió el martes al secretario de Estado, Rex Tillerson, y nombró al cargo al director de la CIA, Mike Pompeo. (AP Foto/Andrew Harnik)

WASHINGTON (AP) — El presidente Donald Trump despidió el martes al secretario de Estado, Rex Tillerson, sin muchas contemplaciones _vía Twitter_ y designó al director de la CIA, Mike Pompeo, como nuevo jefe de la diplomacia de Estados Unidos.

El abrupto anuncio puso fin a la turbulenta gestión del hombre que según trascendidos llamó “idiota” a Trump pero que deseaba continuar en el cargo, y profundizó el desorden que se aprecia en el gobierno federal.

El cese de Tillerson estaba en la agenda desde hace meses, pero el momento en que fue oficializado sorprendió incluso a los funcionarios de más alto rango de la Casa Blanca. El despido fue el más reciente dentro del éxodo de funcionarios de la presidencia, incluidos algunos del círculo más cercano a Trump, quien ha impuesto marca en rotación de personal.

Sin embargo, Trump rechazó enfáticamente que exista caos en su gobierno, justo cuando se aproxima a un momento crucial en la escena internacional debido a su reunión prevista con el gobernante norcoreano Kim Jong Un. “La verdad estoy en un punto en el que estamos más cerca de tener el gabinete y otras cosas como las quiero”, declaró el mandatario.

Dijo que nombró a la subdirectora de la CIA, Gina Haspel, para que sustituya a Pompeo en la agencia de inteligencia. Si es ratificada en el cargo, Haspel se convertirá en la primera mujer que encabece la CIA.

Sobre Tillerson, el ex director general de Exxon Mobil a quien Trump escogió como el principal funcionario de su gabinete, el mandatario dijo simplemente: “Discrepábamos en varias cosas”.

Sin duda eso era cierto, y un excelente ejemplo es el acuerdo que restringe las actividades nucleares de Irán. Con el cambio, Trump pone a Pompeo, un ferviente enemigo del acuerdo nuclear con Irán, a cargo de la diplomacia estadounidense. Tillerson había presionado a Trump para que lo mantuviera en el cargo y tenía en marcha una delicada estrategia con aliados europeos y otros para tratar de modificar el acuerdo con Irán concretado durante el gobierno de Barack Obama para que fuera más del gusto de Trump.

“No estábamos pensando lo mismo”, declaró Trump.

Dejando de lado la política pública, a los ojos de funcionarios y exfuncionarios de la Casa Blanca, el hecho de que Tillerson calificara a Trump de “idiota” ante altos funcionarios de la presidencia durante el verano _hecho que la prensa reveló después_ erosionó en forma permanente la confianza entre ambos, y solo era cuestión de tiempo para que el secretario de Estado fuera destituido.

Con voz a veces trémula, Tillerson hizo breves declaraciones de despedida en el Departamento de Estado, en las que expresó su agradecimiento al personal diplomático estadounidense, aunque sin mencionar a Trump, salvo cuando señaló que había conversado con el mandatario por teléfono cuando éste viajaba en avión, horas después del tuit sobre su salida.

El abismo que separaba a Trump y Tillerson quedó ilustrado por última ocasión con las versiones contradictorias sobre las circunstancias del despido.

Trump mantuvo en secreto la fecha de despido de Tillerson excepto para un pequeño círculo de allegados que incluía al jefe de despacho, John Kelly, y al vicepresidente Mike Pence, dijeron funcionarios. Pompeo fue llevado el viernes a la Casa Blanca después que regresó de un viaje al exterior y el sábado le ofrecieron el cargo formalmente.

Se encomendó a Kelly telefonear a Tillerson, que estaba en África. Kelly indicó a Tillerson que Trump quería un cambio y que debía renunciar, según funcionarios de la Casa Blanca. Tillerson, dijo la Casa Blanca, pidió que Trump esperara a que él volviera a Estados Unidos y recortó su visita a África, donde gran parte de su misión tenía como propósito suavizar las secuelas de las recientes críticas de Trump a países del continente.

Sin embargo, el subsecretario de Estado, Steve Goldstein, y otros funcionarios del Departamento de Estado, dijeron que Tillerson no estaba enterado de su despido hasta que vio el tuit de Trump del martes en la mañana, y que no había tratado el asunto directamente con el mandatario. Goldstein dijo que Tillerson “desconocía la razón” de su despido y “tenía toda intención de permanecer” en el cargo, pues sentía que estaba logrando progresos en seguridad nacional.

Ese fue el fin de Goldstein. Horas después, también fue destituido.

En su último mensaje ante las cámaras, Tillerson dijo que delegaría sus responsabilidades al subsecretario John Sullivan al final de la jornada, y que su renuncia sería efectiva al final del mes.

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Los periodistas de The Associated Press, Matthew Lee, Jill Colvin, Jonathan Lemire, Lisa Moscaro y Ken Thomas, contribuyó a este despacho.