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Una ONG denuncia la cantidad de azúcar que esconden los potitos infantiles

Justicia Alimentaria, una ONG con sede en Barcelona, lleva tiempo denunciado lo poco sanos que son algunos alimentos infantiles. Que sean más caros, que cuenten con el aval de algunas asociaciones pediátricas y que se vendan en farmacias no cambia el hecho de que esconden un contenido alto en azúcar que no se refleja en su tabla de ingredientes. Una denuncia dirigida a las instituciones, para que actúen, pero también a los padres, para que sean conscientes de lo que dan de comer a sus hijos.

La ONG Justicia Alimentaria le ha declarado la guerra a las papillas y los potitos y denuncian su alto contenido en azúcar con la campaña ‘Mi primer veneno’. (Foto: Captura de Youtube)

Un vídeo lanzado esta semana por Justicia Alimentaria en el marco de su campaña Mi primer veneno, denuncia cómo profesionales de la pediatría y la farmacia incitan al consumo de los clásicos potitos en lugar de fomentar una dieta casera y mucho más sana. “Di no a la comida rápida infantil”, piden a los padres en una campaña cuyo nombre hace referencia a esos productos diseñados para los bebés que les atiborran de azúcar sin alertar de ello.

Según el informe realizado hace unos meses por esta ONG recuperado ahora con el lanzamiento del vídeo, lo que se está comprando no son alimentos saludables, sino “altamente procesados” y que “tienen un escaso valor nutricional, algunos de ellos son claramente insanos y todos están muy alejados de las bondades incuestionables de la alimentación casera”. Además, insisten, como recoge La Vanguardia, en que las papillas de cereales incluyen de 21 a 23 gramos de azúcares por cada 100 gramos.

“Eso significa que, si un bebé toma estas papillas durante unos cuatro meses de vida, va a ingerir solamente por este producto casi 1,5 kg de azúcar”, recoge el diario catalán. La recomendación es que los bebés no tomen alimentos ni con azúcar ni con sal. Desde Justicia Alimentaria señalan también que “aunque sus productos estén hasta los topes de azúcar, no suele aparecer como ingrediente y, además, se etiquetan como ‘0% azúcares añadidos’”. Lo cual es un claro engaño al consumidor, que piensa que está dando algo sano a sus hijos.

Lo que piden con su campaña Mi primer veneno es que se prohíba la publicidad de estos alimentos para no promover su uso y que no puedan venderse en farmacias, ya que esto, como ocurre con los refrescos y como ha denunciado la Facua, les rodea de cierto halo de alimento saludable. También solicitan que se regulen los conflictos de intereses que pueden existir “de empresas relacionadas con la salud”.

La recomendación que suelen dar los pediatras a los padres es que los purés que se dan a los bebés sean caseros, aunque también hay una corriente que aboga por no triturar la comida y ofrecérsela en su estado sólido. En cualquiera de los casos, la comida más sana es la casera y no la procesada.