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“Una pelea a cada paso”: el muro de Trump tendrá que enfrentarse a las personas que viven en la frontera

El presidente Trump declaró un estado de emergencia nacional en febrero como parte de su intento más directo de asegurar los fondos para su promesa de campaña: un muro “grande y hermoso” a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México.

Sin embargo, aunque recibiera los miles de millones de dólares que necesita para construir el muro fronterizo, que en realidad es una combinación de barreras para vehículos y vallas para peatones, según los expertos legales, el enorme proyecto de construcción se enfrentaría a otro gran obstáculo: es probable que las personas que viven a lo largo de la frontera no quieran cederle sus tierras al gobierno.

Las circunstancias exigirían una expropiación forzosa, es decir, recurrir al poder del gobierno para apropiarse de las tierras de propiedad privada y convertirlas en tierras de uso público, dándoles una compensación a los propietarios.

La expropiación es un “gran impedimento para el muro y la valla”, le reveló a Yahoo Finanzas Elaine Kamarck, investigadora principal de la Brookings Institution. “A la gente no le gusta que le quiten la tierra y, por lo general, no creen que la compensación que reciben sea equivalente al valor de su propiedad. Será una gran lucha, con peleas a cada paso y muchos problemas que terminarán resolviéndose en la corte”.

Según Reveal del Center for Investigative Reporting, que examinó los registros de propiedad de todos menos uno de los 22 condados a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, “en la actualidad menos de una cuarta parte de los principales 200 propietarios de tierras tienen una barrera fronteriza en su propiedad o en tierra federal adyacente”.

Los datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos​ (CBP, por sus siglas en inglés) indican que se construirán más barreras. (Gráfico: David Foster/Yahoo Finanzas)

Recientemente, CNN informó que la administración Trump ha enviado cartas a los propietarios de tierras en California, Nuevo México y Texas para notificarles que el gobierno inspeccionará sus terrenos para construir parte del muro fronterizo.

“Los funcionarios del gobierno subestiman lo difícil y lento que será implementar esa expropiación para obtener las propiedades”, le reveló a Yahoo Finanzas, Robert McNamara, abogado principal del Instituto de Justicia. “También es cierto que los tribunales han sostenido repetidamente que el poder de la expropiación forzosa pertenece al Congreso y solo lo puede utilizar el poder ejecutivo en la medida en que el Congreso lo haya delegado a esa autoridad”.

Tradicionalmente, la expropiación se enfrenta a “muchísimos desafíos legales”

Uno de los casos más notables sobre la aplicación de la expropiación fue Kelo contra New London, en el que la Corte Suprema de los Estados Unidos dictaminó que la New London Development Corporation podía usar tierras en Fort Trumbull, Connecticut, porque tenía la intención de potenciar el desarrollo económico. Como resultado, se cedieron 15 propiedades al estado.

“Ese es un gran problema cada vez que un gobierno intenta realizar una expropiación”, dijo Kamarck. “Se ven atrapados en muchísimos desafíos legales durante años y años”.

Luke Ellis, un abogado con sede en Texas que se especializa en casos de expropiación, recordó a uno de sus clientes al que contactó el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos para inspeccionar su propiedad con el fin de levantar el muro fronterizo.

El presidente Donald Trump recorre una sección del muro fronterizo sur, el miércoles 18 de septiembre de 2019, en Otay Mesa, California (Foto: AP/Evan Vucci)

“¿Existe alguna barrera para apropiarse de esas tierras? Creo que sí”, le dijo Ellis a Yahoo Finanzas. “En los altos niveles, una denuncia se divide en dos componentes. Todo se rige por la 5ta Enmienda y la Constitución de los Estados Unidos, así como por los casos que han interpretado las disposiciones que básicamente dicen que “la propiedad privada no se tomará para uso público sin una compensación justa”.

McNamara enfatizó que el Congreso sería clave para realizar cualquier denuncia de expropiación.

“Obviamente, existe un debate sobre si el Congreso autorizó el uso de ‘emergencia’ de los fondos para construir el muro, pero en el contexto de la expropiación, los tribunales han dejado claro que la duda sobre si el Congreso ha autorizado la expropiación debe resolverse a favor del dueño de la propiedad, no a favor del gobierno”, dijo.

“Cuánto dinero te debe el gobierno”

En todos los casos de expropiación se plantean dos preguntas básicas, según McNamara.

“La primera está relacionada con el derecho a quedarse con esas tierras, ¿puede el gobierno aplicar una expropiación?”, dijo. “Y la segunda versa sobre la compensación justa: ¿cuánto dinero debe pagar el gobierno por una expropiación forzosa?”.

Este segundo problema, la idea de una compensación justa, puede ser particularmente complicado.

“En teoría se supone que una justa compensación sería lo que un comprador estaría dispuesto a pagarle a un vendedor dispuesto a vender en el mercado privado”, dijo McNamara. “Pero se trata de una historia de ficción, lo sabemos desde el inicio por el hecho de que el gobierno está recurriendo a una expropiación forzosa, por lo que ningún vendedor sale ganando”.

Un muro fronterizo cubierto de alambre de púas separa Nogales, en México, a la derecha, con Nogales, en Arizona, al atardecer del sábado 2 de marzo de 2019. (AP Photo/Charlie Riedel)

Agregó que, si una persona quisiera que sus propiedades se vendieran por un valor justo de mercado, tendría un cartel de venta en la parte delantera de su casa.

“Por definición, todas las propiedades de las víctimas de una expropiación pierden valor”, continuó McNamara. “Aunque se les otorgara un valor justo de mercado, sentirán que no les han pagado lo suficiente simplemente porque sencillamente no querían vender sus propiedades por un valor justo de mercado”.

Ellis lo expresó en palabras más sencillas: “Digamos que una persona posee una propiedad de 100 acres en el Río Bravo. Y justo en el medio de esos 100 acres levantan la valla, el muro fronterizo. Supongamos que necesitan 10 acres para el área real, es decir, el espacio en el que van a levantar el muro fronterizo y los complementos para protegerlo.

“Pagarían por los 10 acres que toman, pero según esta hipótesis, también tendrían que pagar por la reducción del valor de los 90 acres restantes, si puedes probarlo”.

La marcha hacia las 1 000 millas

Hasta ahora, las barreras fronterizas se extienden por 654 millas, lo cual incluye 308 millas de vallas para peatones y aproximadamente 273 millas de barreras para vehículos construidas antes de enero de 2017, junto con aproximadamente 73 millas del nuevo sistema primario de muro fronterizo levantado para reemplazar los carteles obsoletos desde enero de 2017, según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza. Según esos datos, “actualmente la construcción está en marcha en lugares donde no existen barreras, por lo que a medida que avance la construcción aumentará el total de millas de barreras primarias en la frontera suroeste”.

En marzo de 2018, el Congreso aprobó un proyecto de ley de gastos de 1,3 billones de dólares que incluyó 1,57 mil millones para vallas fronterizas y otros costos relacionados. Eso extendería la longitud de las barreras a 688 millas. Después del cierre parcial del gobierno, el Congreso aprobó 1,4 mil millones de dólares más para cubrir 55 millas de vallas nuevas, lo que elevaría el total a 743 millas. El 25 de marzo, el Pentágono aprobó 1 mil millones de dólares para construir 57 millas más del muro fronterizo, de manera que su longitud sería exactamente de 800 millas.

Un trabajador de la construcción caminando junto a un prototipo del muro propuesto por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que fue demolido para dar paso a una nueva sección de vallas fronterizas cerca de San Diego, California, el 27 de febrero de 2019. REUTERS/Jorge Duenes

“Cuando esté financiado completamente”, declaró la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza en marzo de 2018, “aproximadamente 1 000 de las casi 2 000 millas de la frontera de los Estados Unidos con México tendrán un muro fronterizo y otras infraestructuras esenciales”.

Sin embargo, es inevitable que la construcción requiera el uso de terrenos que en la actualidad son privados.

“Hay que entender que cuando construyen el muro fronterizo no colocan el muro justo en el borde del río Grande”, explicó Ellis. “Debido a los problemas que suponen las llanuras aluviales, el río puede subir y bajar, por lo que siempre hay que colocar el muro en la tierra, al menos unos cientos de metros más allá o incluso más en algunos casos”.

¿Qué significa eso?

“Significa que si tienes esos 100 acres hipotéticos de los que estoy hablando, y ellos cogen 10 acres para construir el muro a través de tu propiedad, es posible que tengas 10, 20 o 30 acres de tierra que ahora se encuentran intercalados al sur del muro y al norte del río Grande”, dijo Ellis. “Desde el punto de vista técnico, sigue siendo suelo estadounidense, sigue siendo de tu propiedad”.

Los condados fronterizos de Estados Unidos a lo largo de la frontera mexicana. (Foto: Wikipedia)

Prosiguió: “A veces, el gobierno asume lo que considero una posición increíble ya que afirma que la tierra que ahora está ubicada entre el muro y el río vale tanto como antes de que construyeran el muro. Creo que es una postura muy inconsistente con la reacción del mercado inmobiliario. Esa es una de las razones por la que peleamos cuando hablamos de una compensación justa. Eso afecta todo lo demás”.

Un informe reciente de NBC afirmó que los abogados del gobierno pueden tratar de usar la Declaration of Taking Act, “la cual podría acelerar el proceso para la compra gubernamental de tierras privadas a lo largo de la frontera”. En cualquier caso, los propietarios privados todavía tienen la última palabra.

“Es muy importante enfatizar que los propietarios de tierras tienen derechos en este proceso, aunque el gobierno no lo crea”, le dijo a Yahoo Finanzas, Ricky Garza, un abogado del Proyecto de Derechos Civiles de Texas. “En este país todos tienen derecho a un proceso justo y a defender su tierra y su patrimonio. Aunque en estos casos los jueces pueden ser extremadamente favorables para el gobierno, todos tienen derecho a librar la batalle en la corte”.

“El precio de esta cosa aumenta aún más”

El costo del muro ha ido aumentando y “cuando sumas la lucha por la expropiación forzosa y tal vez la necesidad de aplacar a algunos de estos propietarios, el precio de esta cosa aumenta aún más”, afirmó Kamarck. “Gran parte de la tierra no es muy valiosa... pero muchas familias tienen sus ranchos allí desde hace varias generaciones y no van a renunciar a ellos fácilmente”.

Garza recordó a un cliente que ha estado luchando contra un caso de expropiación forzosa durante más de una década.

“No se ha construido nada en su tierra porque ha estado luchando en los tribunales”, dijo. “Ese caso se presentó por primera vez en 2008 y hasta octubre de 2019 aún no se había resuelto. No cabe duda de que no se trata de un caso típico, pero es posible que se produzcan casos así debido a algunas fallas en la ley y las decisiones que tomó el gobierno en los litigios, esos casos tardarán años y años sin resolverse”.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, visitando una sección del muro fronterizo entre México y Estados Unidos en Otay Mesa, California, Estados Unidos, 18 de septiembre de 2019. REUTERS/Tom Brenner

Otro factor a tener en cuenta, subrayó McNamara, “es que en el extremo receptor de cada acción de expropiación forzosa es un ser humano real que va a perder la propiedad por la que han trabajado muy duro. En medio de todos los debates políticos, no debemos perder de vista a las personas de carne y hueso a las que están privando de las propiedades que han ganado con tanto esfuerzo”.

Aunque no está claro si la administración Trump tendrá éxito en los tribunales con estos casos de expropiación forzosa, Garza cree que aun así vale la pena luchar en nombre de los propietarios.

“Si un número suficiente de personas no se dan por vencidas y se resisten a entregar su tierra al gobierno para que construya el muro fronterizo, realmente hará que el gobierno se dé cuenta de lo complicado y costoso que es este proyecto”, dijo. “Cuando todo comenzó, bajo la administración de Trump, creo que el gobierno estaba imaginando que podrían usar la intimidación y las tácticas de confusión para lograr que muchas personas firmaran y entregaran sus tierras sin obtener una compensación justa. El gobierno prefiere hacer las cosas así”.

Adriana Belmonte