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El paso de Veronica Forqué por Masterchef ha ensombrecido su imagen

·6  min de lectura

Por Mike Medianoche.- Nadie duda que Verónica Forqué es una de las actrices más queridas de este país. Su trayectoria está llena de personajes llenos de dulzura y un toque de locura. Cualquier diálogo insólito se llena de verdad si es ella quien lo defiende. Sin embargo, ese histrionismo que siempre hemos adorado puede quedar ensombrecido con su paso por MasterChef Celebrity, donde está sacando un genio muy grande.

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En el programa del lunes, sin ir más lejos, se pasó tres pueblos al ejercer de capitana, mandando a todos con palabras poco gratas, quejándose de lo mal que reciben las órdenes sus compañeros. En su primer día en las cocinas dijo que estaba cansada de que cada vez que la presenten hablen de sus tres premios Goya y sus éxitos. De ser Verónica Forqué, el personaje estrella, en definitiva. Quería que viésemos a Vero, la persona que hay detrás de sus múltiples personajes. Y no sabemos si queremos seguir descubriendo a esa Vero, o si le favorece más que nos quedemos con la imagen que teníamos hasta ahora de ella.

La hija del director José María Forqué nunca ha intentado ser una actriz políticamente correcta, que encaje en la norma. Ha sido muy libre, ha tomado las decisiones que ha considerado oportunas aunque algunos no la entiendan. En 1981 se casó con Manuel Iborra, y se divorció en 2014 porque, tras 35 años juntos, comprendió que no estaba enamorada, como confesó en el Deluxe. Que era una mujer sometida que tenía que volar allá donde quisiera, sin dar explicaciones a nadie de qué hace o qué deja de hacer (La voz de Galicia).

Y la verdad es que en la era de las redes sociales, Verónica nos ha dado momentos muy divertidos que se han convertido en virales. En 2015 fue al programa ¡Qué tiempo tan feliz! y María Teresa Campos le preguntó por cómo llevaba la muerte de su hermano, el director Álvaro Forqué. Ella con total naturalidad dijo que no estaba enfermo, pero que un día “se acostó en el sofá, se hizo un porro y se murió”.

Un tiempo después alguien rescató aquel surrealista testimonio, y de forma cíclica regresa a nuestro time line de Twitter. Da igual cuántas veces lo veas, siempre resulta hipnótico ver a Verónica narrar los últimos momentos de su hermano.

Por otra parte, hablar de drogas nunca ha sido un problema para ella. Siempre ha dejado claro que no hace apología del consumo, pero explica que le va muy bien dar caladas a la marihuana. El pasado 2020 en Sábado Deluxe dijo que lleva una vida sana, se cuida, no bebe alcohol, “pero me gusta fumar hierba”. Para ella la experiencia con este tipo de alucinógenos no tiene como fin buscarse un colocón, sino algo más espiritual. “Para mí fumar es como estar con esos seres que quiero que ya no están, mis padres, mi hermano, los amigos de mi generación… hablo con ellos”, dijo con total naturalidad a un alucinado Jorge Javier Vázquez. “Tengo 65 años y puedo hacer lo que quiera, no molesto a nadie”, insistió, para evitar cualquier clase de juicio.

Quizá de aquella entrevista en el Deluxe, emitida en Navidad, el momento más recordado sea cuando, con plena naturalidad, la Forqué dejó al descubierto que todo era un falso directo, que el encuentro estaba grabado. Jorge Javier Vázquez le hizo una pregunta sobre su futuro sentimental, y ella respondió: “Ahora mismo así, a las ocho de la mañana, que no sé...”. Para jugar con la ilusión de que de verdad eso ocurría en el momento, de noche, Vázquez ironizaba sobre que fuese por la mañana. “Sí, de esto…” respondía ella, para pasar página por su pequeño desliz.

Aunque Verónica Forqué fume hierba, no asociamos con ella la de alguien relajado. A menudo parece estar estresada, luchando con sus propios pensamientos, algo que en MasterChef está quedando más y más patente. Porque cuando te despistas está Vero hablando en inglés, aunque haya quien no la entienda, y si está de buenas resulta delicioso y encantador, pero si está de morros, como en la prueba de exteriores, te preguntas que qué le pasa y cómo hay que actuar con ella.

Una de sus virtudes es dar una de cal y una de arena. En marzo de este año también se hizo viral un encontronazo que tuvo con las cámaras de Viva la vida mientras intentaba volar a Canarias para representar una obra. Ella olvidó un documento relacionado con el coronavirus, y se puso nerviosa mientras el reportero le hacía preguntas. “No, no es el momento. Go away”, decía la actriz, que más tarde le preguntaba al reportero si sabía el castellano para a continuación darle puerta en inglés: “go, go, go, go”.

Al rato, Forqué se acercó más calmada al reportero y dijo que ya se le había pasado el mal humor, pero que no podía volar. Sobre los agentes con los que había tratado, la actriz dijo que había “unos muy monos, pero son muy tiesos”, aunque hacían bien su trabajo. Ya con total confianza se agarró incluso al reportero, para luego darse cuenta de que se estaba saltando la distancia social y soltarse.

En cuanto a Masterchef Celebrity, la protagonista de Pepa y Pepe o La vida alegre está teniendo mucha suerte en el talent culinario. Y no lo digo por sus platos, sino porque sus compañeros están recibiendo bien sus salidas de tono, sus constantes toques de atención (“no os durmáis, no os durmáis”) y casi cualquier cosa que venga de sus labios. 

Sin embargo, tiene que tener en cuenta que está haciendo televisión, y que el público puede agotarse y dar un giro de percepción radical si no le gusta ver a alguien sacando los pies del tiesto. 

Sobre todo, porque la Vero que siempre nos ha enamorado, la que queremos ver en MasterChef Celebrity, es la positiva, la que transmite buenas vibraciones, no la que manda a callar en inglés y le da a un compañero el mandil negro sin considerar ni un momento el llevarlo ella como capitana.

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