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Virginia Fernández: “Todos los anuncios de medidas económicas se quedan a mitad de camino”

Virginia Fernández: "El contexto internacional pareciera que no va a ser tan benévolo en 2023 como lo fue en los últimos dos o tres años"
Virginia Fernández: "El contexto internacional pareciera que no va a ser tan benévolo en 2023 como lo fue en los últimos dos o tres años" - Créditos: @Alejandro Guyot

Estudió Economía y realizó un posgrado en Especialización en Mercado de Capitales en la Universidad de Buenos Aires (UBA); trabajó en la Secretaría de Finanzas entre 2001 y 2005; actualmente se desempeña en Quantum Finanzas, la consultora que fundó Daniel Marx, y es directora y socia fundadora de Quantum Asset Management

Virginia Fernández sigue de cerca el mercado de capitales desde hace más de 20 años. La mitad de su vida profesional trabajó en la consultora en la que se desempeña actualmente: Quantum, fundada por el exsecretario de Finanzas Daniel Marx, actual asesor externo del Gobierno en temas de deuda.

–Los dólares paralelos parecen haber despertado en los últimos días. ¿El Gobierno tiene herramientas para mantenerlo de nuevo controlados?

–En realidad, se despertaron entre comillas. Hubo un susto, pero si uno lo compara con el susto de julio, cuando la cotización había llegado a $338, y se actualiza ese número por inflación, hoy tendría que estar arriba de $400. Sin embargo, la brecha volvió a estar por arriba de 100%. En el contexto de las tensiones que hay, no parece extraño. Se empieza a tener de nuevo incertidumbre con respecto a la deuda en pesos que comienza a acumularse en 2023, y pareciera que el Tesoro no está pudiendo extender la vida promedio más allá de las elecciones. Eso le pone presión al mercado local y, de alguna forma, se traslada al resto de las cotizaciones del mercado. El Banco Central pareciera que no está haciendo nada ahora con el contado con liquidación para que ceda un poco. También es verdad que se comprometieron con el Fondo a que no intervengan en el mercado de cambio libre.

–El Gobierno se comprometió también a que no iba a haber más emisión monetaria para financiar el déficit del Tesoro y, si bien ya no hay financiamiento con Adelantos Transitorios, sí lo hay con la compra de títulos en el mercado secundario.

–Massa había dicho al comienzo de su gestión que no iban a emitir más para financiar al Tesoro y que, incluso, iban a tratar de bajar ese financiamiento, que el Tesoro le iba a devolver pesos al Banco Central. La letra estricta se cumple, pero si uno hace una interpretación correcta, no lo está cumpliendo. De todas formas, le queda margen al Banco Central para seguir financiando al Tesoro, según la meta acordada. Por otro lado, el Banco Central también está esterilizando. De hecho, la base monetaria no está subiendo con respecto al PBI, no hay un aumento de monetización de la economía. Eso genera otros problemas, para más adelante.

–¿La deuda cuasi fiscal?

–Es la bola de Leliq que se junta con el financiamiento de pesos del Tesoro y que pone tensión en la economía.

–¿Cómo se termina con eso?

–Es algo que discutimos mucho, porque los economistas estamos todos preocupados por ese tema. Hoy hay tensión, pero es algo que se podría llegar a resolver de alguna forma. Hay que coordinar al mercado. Tiene que haber coordinación entre el emisor y los inversores. Hay un porcentaje importante de los inversores que son instituciones, que por el cepo y por las restricciones regulatorias que tienen –me refiero a compañías de seguros, fondos comunes de inversión y bancos–, no pueden invertir en otra cosa que no sea en instrumentos del Tesoro y en títulos del mercado local corporativo. La oferta de títulos corporativos es baja con respecto a la demanda de esos fondos. Entonces, tienen que invertir necesariamente en títulos del Tesoro. A nadie le conviene que pase algo malo, ni a los inversores, ni al emisor, y menos al resto de los argentinos. Tendría que haber alguna coordinación que permita hacer un manejo eficiente de esa deuda, que no le haga perder a nadie y que permita extender los vencimientos. Claramente, hay un tema de credibilidad. Hay inversores que creen que esa deuda no se va a pagar o que se va a reperfilar. Siempre está el fantasma del reperfilamiento. No necesariamente tendría que suceder eso, si es que se coordinan esas expectativas y si se construye algo en lo que todos estén de acuerdo.

–¿Cómo se coordina eso?

–De la deuda en pesos, de los vencimientos de 2023, entre 40% y 50% está en manos del sector público, según las estadísticas que se conocen. El resto, un 20% de los inversores pueden pasar de pesos a dólar libremente e irse de la Argentina por el CCL, y hay entre un 30 y 40% que tiene que invertir en pesos, porque regulatoriamente no puede hacer otra cosa. Entre ellos y el sector público [que tiene títulos], se debería poder organizar un canje market friendly, que les permita una salida ordenada a todo, extender vencimientos y no generar pérdidas de valor presente. Obviamente que eso va a ser costoso en términos de tasa para el Tesoro, pero es mucho menos costoso que perder el financiamiento del Tesoro, sobre todo si se quiere cumplir con el acuerdo con el Fondo y se quiere bajar la inflación. Creo que hay una salida, no digo que sea fácil, ni que no implique riesgos.

–¿Cómo se hace para llegar a un acuerdo, cuando una parte del oficialismo critica las acciones del Gobierno y a la oposición?

–Entiendo que es difícil, es un tema político también. Hay varias razones por las cuales no pueden extender la vida promedio de la deuda. Una es interna, la coalición gobernante no coordina entre ellos cuál va a ser el plan. Después de que Sergio Massa anunció las primeras medidas, que parecían que iban en la dirección correcta, todos estábamos esperando algún programa un poco más coordinado de medidas, con algún objetivo, y la verdad que nos quedamos esperando. Después, hubo algunos anuncios muy aislados, como el del dólar soja, pero no hubo nada que vaya en dirección a un programa donde se puedan plantear escenarios. Pareciera que las medidas se van tomando a medida que suceden las cosas. Es más un prueba y error, que un programa pensado. A partir de ahí también es difícil armar un programa financiero. 2023 va a ser un año difícil, además, por las elecciones. También es importante ver qué dice la oposición respecto de lo que quiere hacer con la deuda. El que se vaya a hacer cargo del Tesoro a partir 2024, ya sea la oposición o el oficialismo, va a tener que seguir buscando deuda en el mercado local, no va a tener los mercados internacionales abiertos. Entonces, tampoco se puede hacer cualquier cosa. De alguna forma hay que respetarlo y tratar de que crezca; tendría que ser un objetivo de política, si se quiere, que se profundice el mercado local, que existe un mercado local de capital en la Argentina, como existe en otros países de América Latina.

–¿Y las reservas?

–Más allá del dólar soja, que permitió armar un colchón que se está gastando ahora, las reservas también son un tema de credibilidad. Si son US$2000 millones o US$6000 millones las netas, es medio anecdótico, son bajas. Me parece que se tendrá que generar algún otro incentivo para que vuelvan a entrar.

–También se sumó el problema de la sequía.

–Sin duda que los rindes van a ser más bajos. Hay que ver qué pasa con los precios en el momento de la liquidación, porque los productores pueden decidir no liquidar, justamente esperando un tipo de cambio más alto. Probablemente tenga que venir un dólar soja dos, para poder incentivar esa liquidación. Por otro lado, el Fondo había dicho que no podía haber más tipos de cambios diferenciales y, sin embargo, a los dos días empezaron a dar el tipo de cambio para los turistas.

–¿Cuál es la estrategia del Fondo?

–Parecía que la estrategia del Fondo era decir: “Bueno, acá ya estamos”. No tienen muchas herramientas. Se viene un cambio de gestión tras las elecciones y hay que esperar que haya algún cambio en la Argentina. Si ellos ponen presión para que se hagan los ajustes que se tienen que hacer y generan alguna convulsión social, se los va a señalar a ellos también. Y no sé si hoy están en condiciones de aceptar eso. Por otro lado, si no hacen nada y en la Argentina igual pasa eso, también de alguna forma se los va a señalar como cómplices de no haber forzado algún ajuste. En la medida en que el ministro de Economía mantenga cierta calma, a pesar de que ahora el tipo de cambio subió un poquito, no sé si el Fondo va a presionar.

–El Gobierno anunció que China autorizó que del swap haya US$5000 millones de libre disponibilidad. ¿Eso quiere decir el Banco Central ya puede intervenir en el mercado cambiario con esas reservas? ¿O qué falta?

–No creo que sea tan sencillo de que un día para el otro haya US$5000 millones de libre disponibilidad. En todo caso, si los hay, se convierten en deuda registrada en el Banco Central, pero no sé en qué términos se convierten en deuda y a qué tasa, porque no se anunció. Si es un acuerdo confidencial, la tasa debe ser muy alta, porque, si no, no tendría que ser confidencial. Si un soberano le presta a otro soberano, se espera que la tasa sea mucho más baja que la del mercado. Pareciera que todos los anuncios de medidas se quedan a mitad de camino, no son anuncios que uno puede analizar a fondo.

–¿Por qué cree que el Ministerio de Economía hace estos anuncios que después no se terminan de concretar?

–En alguna medida no tienen otra cosa que decir, no tienen claro qué quieren hacer. Toman medidas de forma más reactiva a los acontecimientos. Sí tienen en claro que no quieren devaluar al tipo de cambio oficial, por las consecuencias que pueda tener en la inflación, sobre todo en la de alimentos, y por lo que puede generar en la gente y en la cantidad de protestas sociales. Ese sería el objetivo que tienen. Con respecto al resto de los desequilibrios que veíamos en el tema fiscal y con los tipos de cambios, se hacen anuncios que, de alguna forma, van en el sentido correcto, que intentan contestar a ciertas demandas del Fondo, de las economías regionales, generar dólares para las reservas, pero no hay ninguna medida que atienda los desequilibrios que tiene la Argentina. De alguna forma hasta parece razonable, porque no queda mucho tiempo para resolver esos desequilibrios si no hay un acuerdo político en la coalición gobernante. No sé qué otra cosa podría hacer Massa en este contexto. No digo que esté bien lo que esté haciendo, pero no sé qué podría hacer cuando uno lee las noticias y ve que la vicepresidenta dice una cosa y el Presidente dice otra. No están coordinados.

–Así lograron transitar tres años de Gobierno, ¿pueden seguir igual en el último tramo?

–En el primer año de gestión sucedió la pandemia, que fue especial. No sé si ese año se puede evaluar como cualquier otro de gobierno. Las demandas de la sociedad venían por el lado de la salud y por mantener alguna fuente de ingresos para poder subsistir. En los otros dos años, los economistas estábamos esperando alguna devaluación o algún ajuste de los subsidios, y un programa económico que no se dio. Es verdad que hubo precios de las commodities altos y tasas bajas en el mundo. A partir del año próximo va a ser más complicado, porque las tasas internacionales son más altas y hay que ver qué pasa con el precio de las commodities y con la apreciación del dólar frente el resto de las monedas. El contexto internacional pareciera que no va a ser tan benévolo como lo fue en los últimos dos o tres años.