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(FOTOS) La receta de los argentinos para paliar la crisis del país

Ferias barriales y trueque en Buenos Aires. (Catalina Oquendo)

(FOTOS) La receta de los argentinos para paliar la crisis del país

Por Catalina Oquendo B. – Buenos Aires, Argentina

Es martes y en la plaza del barrio Villa del Parque, en Buenos Aires, hay una larga fila de personas que esperan para entrar en una feria barrial. La línea es más grande que de costumbre.

El dólar roza los 40 y desde el gobierno anuncian tiempos difíciles, de recesión y crisis para lo que queda del año y 2019. El pronóstico del Fondo Monetario Internacional es mucho peor, incluso. En una esquina, Carola Viviana Silva, dueña del puesto de verdulería, delantal blanco y fajo de billetes en mano, anuncia: “Lleven acelga, lechuga, aprovechen, son los únicos ‘verdes’ que bajan”.

Los compradores, en su mayoría jubilados, sueltan una risotada. El dólar, en efecto, no baja o lo hace muy poco, apenas 3 pesos, como ocurrió la última semana; pero no mucho más, nunca desde que pasó de 27 a treparse a 42.

Sin embargo, acostumbrados a la inestabilidad de la economía y, con el recuerdo de la de 2001, los argentinos no se quedan en la risa y se las ingenian para sobrellevarla.

¿Cuáles son las alternativas que se han vuelto populares para contrarrestar el precio de los alimentos? La primera y una de las más conocidas es precisamente la feria itinerante de abastecimiento barrial, como esta de Villa del Parque; pero también han regresado los clubes de trueque, comunes durante el 2001, o el bolsón, así como otras medidas.

“Hay mucho cliente nuevo que viene y le gusta la experiencia de feria, porque con respecto a grandes cadenas la diferencia a veces es del doble.”, explica Silva, que tiene este puesto desde hace dos años.

Las ferias son autorizadas por el Gobierno de la ciudad que acuerda los precios con los feriantes cada semana y, aunque existen desde 1990 han venido creciendo en los últimos dos años. De 12 se pasó a 27 ferias repartidas en los barrios.

Mónica Duarte, docente jubilada, dice que va buscando mejores precios. No le importa el tiempo que invierte en la cola, que puede llegar a una hora. “De mi pensión me toca repartir mucho para comida. Con esta crisis hay cosas que las cortas de lleno, ir a comer un helado, ¡no!, eso se acabó. Es muy triste. Creo que hay que empezar a hacer huertas”, dice la mujer mientras hace la compra.

Otros apelan a los Precios Cuidados, un programa del gobierno que ofrece 550 productos con precios bajos en algunos supermercados del país. Pero muchos prefieren las verdulerías de barrio, donde compran por separado. La fruta en una, el zapallo en otra, recorriendo diferentes verdulerías cada día.

Así lo hace Rolando Dellamagiora y su esposa, aunque lo combinan con otra estrategia: el bolsón de verduras orgánicas. “Antes comprábamos en supermercados, pero ahora las verduras las encargamos por Facebook y las pasamos a recoger”, explica. No son baratas- advierte- pero al menos son orgánicas.

El bolsón, de hecho, es una estrategia más popular de lo que se cree.  Iniciativas como Bolsón Soberano o Mercados Territoriales trabajan con asociaciones que producen verduras agroecológicas y las venden de manera directa al consumidor.

“Los dos factores que atraen al bolsón son la situación económica y la salud, porque es verdura agroecólogica. Además, promueve el pago justo a los productores”, afirma Lautaro Otal, miembro de Bolsón Soberano, una iniciativa de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires. Cada bolsón tiene 5 kilos de verduras de estación y cuesta 170 ARS, unos 5  dólares.

Sin embargo, a pesar de estas alternativas, la situación es crítica no solo para los sectores más vulnerables, sino también para la clase media, considerada ‘frágil’, por la Dirección de Estadística de Buenos Aires.

De acuerdo con su último informe, la Canasta Básica Alimentaria subió 3,6%. Así, una familia con dos hijos que no pague alquiler necesita ganar 10.252 pesos (274 dólares) para superar la indigencia y 20.397 (545 dólares) para superar la línea de pobreza.

Esas cifras hacen comprensible el regreso de una práctica común en 2001: los clubes de trueque.

Asomarse por Facebook, que es donde se da hoy esta estrategia, es entender la dimensión del problema alimentario. Uno de estos clubes en la villa Fiorito, en Lomas de Zamora, publica propuestas de intercambio de productos por alimentos cada media hora.

“Cambio remerita de nena talle 8-10 con detalle: una manchita pequeña atrás por fideos sol pampeano y jugo Tang”, escribió una mujer el primero de octubre en otro grupo llamado ‘Cambio x Mercadería’.

Pero es solo una de las muchas solicitudes de alimentos a cambio de ropa u objetos, al punto que la mayoría de grupos estableció reglas y equivalencias de productos. Fideos, arroz, harina, yerba mate son algunos de los más populares.

Pero de acuerdo con Verónica Mendoza, una de las creadoras de un trueque en el distrito Presidente Perón, la leche y los pañales son los más apetecidos. “Se acercan muchas chicas por la necesidad que estamos viendo en los últimos tiempos”, dice.

Daniel Menéndez, coordinador nacional de la organización Barrios de Pie señala que han relevado 245 lugares donde hoy se realizan trueques. “Esta realidad también es parte de la emergencia alimentaria cuya declaración reclamamos”.

Sin embargo, mientras no afloje la inflación, que ya se anunció llegará al 44 por ciento, ésta y otras medidas se volverán aún más constantes en la vida de los argentinos.