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Fairy impulsó un récord Guinness solo para demostrar al mundo su eslogan

Todo adulto que haya vivido en la España de los años 90 sabe que “el milagro antigrasa” no es ninguna pastilla para adelgazar, sino el eslogan del lavavajillas Fairy.

Y es que la marca triunfó gracias a una serie de anuncios en los que no solo acuñó la famosa frase, sino que creó toda una imaginería en torno a la rivalidad entre dos pueblos ficticios.

Villarriba y Villabajo se enfrentaron en numerosas ocasiones en una serie de anuncios en los que ambos celebraban sus fiestas. Tras una gran comilona popular, tocaba fregar. Mientras que los infelices habitantes de Villabajo se perdían toda la diversión porque les tocaba “frotar y frotar”, los de Villarriba terminaban en un santiamén gracias al poder desengrasante de Fairy.

Estos anuncios tuvieron tanto éxito que incluso llegaron a inspirar una serie televisiva dirigida por Luis García Berlanga que se tituló “Villarriba y Villabajo”. Pero Procter & Gamble apuntaba más alto: quería pasar a la historia conquistando las páginas del libro Guinness de los Récords.

En 2001, ni cortos ni perezosos, se pusieron a ello: el objetivo era elaborar la paella más grande del mundo y para ello contaron con el cocinero valenciano Antonio Galbis, que unos años atrás ya había conseguido un récord mundial con una paella para 100.000 personas en Valencia.

La nueva hazaña se llevó a cabo en el madrileño barrio de Moratalaz, donde se trasladó por piezas un recipiente de 21,5 metros de diámetro. Para cocinar la monstruosa paella hicieron falta 80 cocineros, 6.000 kg de arroz, 5.500 kg de verduras, 12.500 kg de carne, 195 kg de sal, 28 kg de especias, 1 kg de azafrán en flor, 15.000 litros de agua, 1.100 de aceite y 30 toneladas de leña y de ella comieron nada menos que 110.000 personas.

La gigantesca paellera que limpiarían con solo una botella de Fairy. Imagen vía Paellas Galbis.
La gigantesca paellera que limpiarían con solo una botella de Fairy. Imagen vía Paellas Galbis.

¿Y qué pasó a la hora de fregar? P&G quiso demostrar que las promesas de los de Villarriba eran reales y consiguió lavar 16.621 platos con una sola botella de Fairy. En términos publicitarios, la gesta fue un movimiento redondo: recreó sus anuncios en la vida real involucrando a miles de personas y, sobre todo, logró llevar a cabo una acción de marketing que perdura en el tiempo. Pocas campañas pueden presumir de tanto.

Voluntarios en acción. Imagen vía Paellas Galbis.
Voluntarios en acción. Imagen vía Paellas Galbis.