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"La autopista Lincoln", otro ejemplo de "artesanía" de Amor Towles

Madrid, 25 sep (EFE).- Amor Towles no recuerda cuál fue el punto de partida de su última novela, "La autopista Lincoln", pero lo que sí reconoce este metódico autor estadounidense es todas las "capas" que ha impreso en la piel de sus cuatro jóvenes protagonistas que cruzan Estados Unidos en busca de un sueño, el americano.

Que su novela sea calificada de "deliciosa" es algo ante lo que contesta con un "gracias" porque, según cuenta a Efe Towles (Boston, 1964), le gusta pensar que su trabajo "tiene algo de falso entretenimiento". Falso porque, según matiza, aunque lo que persigue es que sus libros "satisfagan", en ellos hay también "artesanía".

Y artesanía hay porque en esta historia de lenguaje sin pretensiones Towles juega con los diálogos, la estructura y la poética como ya lo había hecho con sus anteriores novelas "Un caballero en Moscú" y "Normas de cortesía".

"Como autor planifico, y cuando encuentro algo que me interesa, un punto de partida, empiezo a imaginar la historia durante varios años, sus antecedentes, sus escenarios, cómo sonará el interior de los personajes, cómo usarán el lenguaje", explica.

"LA AUTOPISTA LINCOLN", UNA HISTORIA EN DIEZ DÍAS

Una metodología que, en esta novela, vuelve a ser efectiva, aunque no recuerde cuál fue el punto de partida de la historia protagonizada por Emmett, un joven que tras salir de un reformatorio regresa a su casa para ocuparse de su hermano Billy, un pequeño de 8 años que, tras la muerte del padre, lo único que sueña es con encontrar a su madre, quien les abandonó.

Así arranca este relato que sucede a lo largo de diez días en 1954, una trama a la que Towles suma a Duchess y Woolly, compañeros de Emmett en el correccional.

Un cuarteto que, a bordo de un mítico Studebaker Land Cruiser de 1948, (el mismo que odia y ama Willy Loman, el protagonista de "Muerte de un viajante", de Arthur Miller), conducirán por la autopista Lincoln desde Nebraska hasta California en busca de distintos sueños.

En concreto lo harán siguiendo el rastro de unas postales enviadas por la madre de Emmet y Billy que les marcan la ruta que deberán seguir a través de la autopista Lincoln, la más antigua del país, trazada en 1912 y que recorre 5.455 kilómetros desde Times Square en Nueva York hasta el Lincoln Park de San Francisco.

LOS AÑOS 50 Y LA "GENERACIÓN BEAT"

"Enamorado" de sus personajes, confiesa, Towles afirma que el hecho de haber desarrollado la trama en 1954 tiene un claro motivo: "los años 50 son un punto de inflexión para Estados Unidos, en estos años se vivieron las luchas por los derechos civiles, por la igualdad, se celebró Woodstock....".

Eso, y también surgió la llamada "Generación Beat" (Generación golpeada), ésa que encabeza "En el camino", de Jack Kerouac, pero que no podemos comparar con "La autopista Lincoln" porque en ésta sí que se trata de un viaje de los llamados iniciáticos, pero desde el punto de vista de unos jóvenes que empiezan a darse cuenta de que el sueño americano no es como se imaginaban.

"Son varios los personajes que tienen 18 años y cada uno de ellos ha heredado un sentido y una visión distinta del sueño americano", aclara acerca de esas visiones diferentes de cómo perseguir el futuro que cada uno imagina en su mente mientras el Studebaker rueda por esta autopista que es un símbolo de libertad.

Una carretera que hace que la historia de estos jóvenes fluya como una suerte de río en el que las turbulencias siempre se salvan a base de grandes dosis de buenos diálogos donde la ternura y la supervivencia se dan la mano.

Con más de un millón de libros vendidos esta novela se ha convertido en una de las lecturas recomendadas por The New York Times, The Washington Post, Amazon y Barack Obama.

Pilar Martín

(c) Agencia EFE