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Caen el dólar futuro y el blue y vuelve el plazo fijo: ¿cuánto va a durar la "extraña" paz cambiaria de Massa?

Sergio Massa sigue haciendo equilibrio: a pesar de que las reservas del Banco Central cayeron a su mínimo en 17 años -u$s21.800 millones tras el pago de u$s2.600 al Fondo Monetario Internacional-, el mercado respondió con calma, tanto en las cotizaciones del mercado paralelo como en los contratos del dólar futuro.

Los analistas del mercado habían advertido que esta disminución en las reservas afectaría la liquidez en las castigadas arcas del Central. Lo cual jugaría negativamente en el ya complicado panorama de las importaciones y, sobre todo, disminuiría la capacidad de respuesta del Central ante la eventual repetición de un pánico pre-electoral que genere una corrida contra el peso.

Sobran las señales respecto de los peligros que acechan en el corto plazo. Uno de ellos fue puesto de manifiesto ante el propio ministro/candidato por los directivos de la Unión Industrial Argentina: la deuda por las importaciones impagas asciende ya al monto récord de u$s54.000 millones, justo en un momento en el que explotan crisis por falta de divisas para importar, como ocurrió con los combustibles y los insumos médicos.

Por otra parte, el dinero que se acaba de pagar al FMI no es lo último que marca el calendario de este año: hay por delante un pago de más de u$s800 millones en noviembre por concepto de intereses y otro de u$s600 millones en diciembre por amortizaciones.

Y, para colmo, nadie se anima a confirmar si el FMI hará efectivo el segundo desembolso que había prometido en julio. Se trata de una cuota de u$s2.500 millones, que resulta vital para ayudar a surfear sin excesivos traumas un verano complicado desde el punto de vista cambiario.

Las dudas respecto de la actitud del FMI surgen por el enojo del organismo, que el staff técnico no se molestó en ocultar, respecto de la actitud de Massa en la campaña, que abandonó la austeridad para pasar a la estrategia de incentivar el consumo con una política fiscal expansiva -lo que en la jerga se conoce como "Plan Platita". El FMI cree que ahí reside el verdadero motivo por el cual la devaluación post PASO tuvo un contagio a precios tan rápido, mientras que Massa acusa al Fondo por desconocimiento de la dinámica económica argentina.

Lo cierto es que los expertos, incluyendo algunos que han sido funcionarios del FMI, ponen en duda que, en este punto de la relación, el organismo dirigido por Kristalina Georgieva haga efectivo el desembolso pendiente hasta tener una charla a fondo con el próximo presidente, una vez que haya sido electo.

Kristalina Georgieva con Massa: en el mercado dudan que el FMI cumpla el segundo desembolso prometido para noviembre
Kristalina Georgieva con Massa: en el mercado dudan que el FMI cumpla el segundo desembolso prometido para noviembre

Kristalina Georgieva con Massa: en el mercado dudan que el FMI cumpla el segundo desembolso prometido para noviembre

Futuros: mejoran las expectativas

Sin embargo, en un contexto que parecería tener todos los ingredientes para una nueva inestabilidad cambiaria, el panorama se encuentra llamativamente tranquilo. Y el tema de discusión entre los analistases hasta dónde podrá el ministro/candidato sostener esta calma del dólar en la medida en que se recaliente el debate político.

En la primera ronda del mes, el mercado Rofex mostró que las expectativas siguen relativamente moderadas: la posición a noviembre es de un dólar en $403, lo que implica una suba de 15% tras las elecciones, y de $611 para diciembre -ya ocurrido el recambio gubernamental-, que significa un salto devaluatorio de 51% respecto del mes anterior.

No sería un sacudón menor, pero es mucho menos traumático de la cotización de $950 que se reflejaba en el mercado de futuros en la semana previa a la primera vuelta electoral.

De hecho, para que el dólar oficial alcance el valor de $1.000 al que cotizaba el blue antes de la elección, habría que esperar hasta junio, según las posturas que hoy están realizando los inversores en el Rofex. Claro que estos números son volátiles y pueden cambiar ante cualquier señal política, pero lo cierto es que en este momento están indicando que el momento de pánico por una corrida contra el peso ya pasó.

Lo que más llamó la atención de los analistas es que, al finalizar octubre, expiraron 2,7 millones de contratos sin ser renovados, lo cual podría interpretarse como una expresión de confianza por parte de los inversores en el sentido de que Massa conseguirá evitar las turbulencias en el corto plazo.

Por otra parte, el Banco Central cuenta todavía con un alto poder de intervención en ese mercado de futuros -se estima que puede hacer contratos por unos u$s3.000 millones- con lo cual podría incidir sobre las expectativas ante una eventual complicación política.

Las cotizaciones del mercado paralelo también refrendan esta relativa paz, con un dólar blue que sigue en caída y ya se ubica en la zona de $915, mientras que el "contado con liqui" se ubica en $883. Esto supone un castigo de 17% para quienes habían comprado al precio de pánico pre-electoral.

El mercado de futuros muestra un desplome en las cotizaciones, una prueba de que el peor momento de pánico a una maxi devaluación quedó atrás
El mercado de futuros muestra un desplome en las cotizaciones, una prueba de que el peor momento de pánico a una maxi devaluación quedó atrás

El mercado de futuros muestra un desplome en las cotizaciones, una prueba de que el peor momento de pánico a una maxi devaluación quedó atrás

El regreso del plazo fijo

Pero, sobre todo, si hay un indicador contundente sobre la calma recuperada en el frente del dólar, es el regreso de los ahorros a los depósitos de plazo fijo.

El panorama del mes previo a la elección de primera vuelta había sido caótico, con una fuga de $1,4 billón, en medio de rumores de una licuación de depósitos al estilo del Plan Bonex de 1990. Tras la elección, y al disiparse la percepción de que el polémico proyecto dolarizador de Milei pudiera concretarse en el corto plazo, se revirtió el flujo del dinero.

Según fuentes del sistema financiero, en apenas 10 días se registró ya una vuelta de unos $700.000 en renovaciones de plazos fijos, es decir la mitad del monto que se había fugado durante la corrida pre-electoral.

En esas colocaciones, la abrumadora mayoría, superior al 80%, corresponde a colocaciones de grandes inversores, que consideraron creíble la promesa de Massa en el sentido de que el tipo de cambio oficial se mantendría congelado en su cotización de $350 hasta el 15 de noviembre, y que a partir de ahí retomaría el deslizamiento con un lento "crawling peg" de 3% mensual.

Desde el punto de vista inversor, el plazo fijo supone una buena oportunidad de "carry trade" en el corto plazo, porque rinde una tasa de 11%, que con un dólar congelado supone una renta de 11% dolarizada.

Aun si se considera la rentabilidad del plazo fijo sin tomar como referencia al tipo de cambio oficial sino al dólar del mercado paralelo, también hay una razonable chance de obtener una ganancia. De hecho, quien se haya animado a permanecer invertido en plazo fijo durante octubre, obtuvo una rentabilidad dolarizada de 3% en apenas un mes.

El nuevo esquema exportador implicó de hecho una devaluación del 45%, gracias a lo cual el BCRA pudo volver a comprar
El nuevo esquema exportador implicó de hecho una devaluación del 45%, gracias a lo cual el BCRA pudo volver a comprar

El nuevo esquema exportador implicó de hecho una devaluación del 45%, gracias a lo cual el BCRA pudo volver a comprar

Cae la brecha con el nuevo dólar exportador

Ya a pocos días de la segunda vuelta electoral, la pregunta que inexorablemente se instala entre los ahorristas y empresarios es si la actual paz cambiaria es sostenible o si existe la posibilidad de que nuevamente haya una corrida, desatada por el temor a medidas post electorales o por simple conducta defensiva.

Y un punto clave en ese análisis es la estrategia que adoptó Massa el lunes siguiente a su victoria en primera vuelta. El ministro anunció un nuevo esquema de incentivo exportador que, en los hechos suponía una devaluación indirecta.

Hasta ahora, le dio resultado: con el incremento en las liquidaciones de los exportadores el Banco Central pudo por fin cortar la racha vendedora y empezar a comprar divisas en el mercado: desde la vigencia de ese nuevo dólar exportador, logró sumar u$s432 millones.

Con esta medida cambiaria -que permite liquidar el 30% de la exportación en el mercado "contado con liqui"- quedó establecido un dólar exportador que hoy cotiza en $510. La cuenta es así: por cada 70 centavos de dólares que se cotizan al tipo de cambio oficial, el empresario embolsa $245. Y por los 30 centavos restantes, traducidos al CCL, se transforma en $265.

Es decir, la medida implica una suba real de 45% en la cotización. Si se considera este nuevo tipo de cambio como la referencia para determinar la brecha con el paralelo, entonces la conclusión es que se volvió a un nivel relativamente bajo, como el que existía en la previa de las PASO. La diferencia entre el blue y el "dólar oficial exportador" hoy es de "solo" un 79%, mientras que el CCL marca una brecha de 73%.

Después de haber experimentado una brecha del 200% en el momento de mayor nerviosismo, estas cifras son para Massa todo un síntoma de alivio. La incógnita, claro, es si el ministro será capaz de estirar esta situación en un contexto de distorsiones crecientes.