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El perro quisquilloso al que alimentan con comida gourmet... para humanos

Empresas como The Farmer’s Dog, Ollie y otras venden alimentos frescos para mascotas parecidos a dietas humanas y son un éxito

Margaret Pless con Bear, su gran pirineo de 54 kilogramos, que no se dejó impresionar por la comida para perros de calidad para consumo humano, en Dover, Massachusetts, el 1.° de abril de 2023. (Tristan Spinski/The New York Times).
Margaret Pless con Bear, su gran pirineo de 54 kilogramos, que no se dejó impresionar por la comida para perros de calidad para consumo humano, en Dover, Massachusetts, el 1.° de abril de 2023. (Tristan Spinski/The New York Times).

Como casi cualquier cachorro de 2 años de edad, Bear es muy quisquilloso para comer.

Cuando el gran pirineo de 54 kilogramos pareció aburrirse de la comida seca que su dueña, Margaret Pless, le daba día tras día, ella le dio comida enlatada de Costco. Bear la detestó. Luego, probó con comida refrigerada para perros. Cuando eso no satisfizo el paladar de Bear, Pless le cocinó ella misma su comida durante unos meses. Le gustaba, pero era un proceso largo y agotador, y ella se preguntaba si Bear estaba recibiendo todos los nutrientes que necesitaba.

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Así que en noviembre de 2021, Pless se suscribió a The Farmer’s Dog, que ofrece comida personalizada para perros con ingredientes de calidad para consumo humano. La lista de recetas es como un guiso casero: ternera o pavo con verduras, como zanahorias y coles de Bruselas. La comida se cuece a baja temperatura antes de ser repartida en porciones y enviada a casa de Pless, en Dover, Massachusetts.

“La empresa aseguraba que a los perros les encantaría esta comida y que nunca se cansarían de ella”, explicó Pless, administradora eclesiástica de medio tiempo y cuidadora de perros, quien aseguró que gastaba hasta 13 dólares al día en alimentar a Bear con la comida para humanos, frente a los 3 dólares diarios que costaba la comida seca.

Pero Bear no se dejó impresionar.

“Al principio estaba emocionado”, relató Pless. “Luego dijo: ‘Otra vez esto’, y se aburrió”.

Durante la pandemia, se disparó el número de propietarios de perros, y los estadounidenses compraron o adoptaron millones de mascotas, incluidos los canes. Las ventas de alimento para perros aumentaron a alrededor de 25.000 millones de dólares el año pasado, un incremento de casi el 39 por ciento en comparación con los 18.000 millones de dólares de 2019, según la firma de investigación de consumidores NIQ.

Pero como la inflación ha hecho subir los precios hasta de las croquetas convencionales, las opciones en el pasillo de la comida para perros son cada vez más personalizadas y caras. Hay variedades holísticas, de origen vegetal y otras con cabra y jabalí liofilizados. Algunas opciones son congeladas y crudas. El año pasado, “Saturday Night Live” se burló del sector con un “sketch” en el que aparecía una pareja en una tienda de comestibles regañando a otra compradora por no alimentar a su mascota con “comida de verdad”.

Bear, el gran pirineo de 54 kilogramos de Margaret Pless, que no se dejó impresionar por la comida para perros de calidad para consumo humano, en Dover, Massachusetts, el 1.° de abril de 2023. (Tristan Spinski/The New York Times).
Bear, el gran pirineo de 54 kilogramos de Margaret Pless, que no se dejó impresionar por la comida para perros de calidad para consumo humano, en Dover, Massachusetts, el 1.° de abril de 2023. (Tristan Spinski/The New York Times).

Más competencia

Una de las categorías más competitivas y de mayor crecimiento es la comida para perros de calidad humana, como la que Pless compró para Bear en The Farmer’s Dog. Según la Association of American Feed Control Officials, organización no gubernamental que orienta a la industria sobre alimentación animal, la comida para perros apta para humanos contiene ingredientes frescos —como carnes o verduras— aptos para el consumo humano, y se fabrica en una planta regulada e inspeccionada por el gobierno federal.

Según Austin Therrell, director ejecutivo de la organización, aunque técnicamente los humanos pueden comer alimento para perros de calidad humana, este podría contener nutrientes no aptos para las personas.

Las empresas como The Farmer’s Dog, Ollie y otras anuncian sus alimentos frescos para mascotas como menos procesados y más parecidos a las dietas humanas. Los veterinarios y nutricionistas de animales afirman que muchas de estas marcas nuevas se dirigen a consumidores más adinerados que tratan a sus animales como si fueran niños —los famosos “perrhijos”— y quieren adaptar la dieta de sus perros a sus propios hábitos alimentarios. Algunos venden la comida directamente a los consumidores a través de servicios de suscripción.

Estos fabricantes de alimentos frescos también se benefician de que varios propietarios de perros desconfíen de que grandes compañías dominen el sector de la alimentación para mascotas. Las croquetas secas suelen fabricarse con excedentes de carne y subproductos, como hígados y riñones, procedentes de la industria alimentaria humana. Los ingredientes húmedos y secos se mezclan para formar una masa que se calienta a presión y se hace pasar por una troqueladora que la corta en trozos de croqueta.

“Sin duda hay un montón de productos nuevos de alimentación para mascotas en el mercado, y cada día aparecen más”, afirmó Cailin Heinze, nutricionista veterinaria titulada y directora ejecutiva del Mark Morris Institute, una organización sin fines de lucro que imparte formación sobre nutrición de mascotas a veterinarios. El instituto está financiado por Hill’s Pet Nutrition, propiedad de Colgate-Palmolive.

Heinze afirma que, aunque muchas de las marcas más recientes afirman estar menos procesadas o contener “ingredientes reales”, hay pocos estudios que demuestren que sean más nutritivas que el pienso seco o enlatado con el que millones de estadounidenses han alimentado a sus mascotas durante décadas.

“Muchos insisten en lo natural o saludable, y la gente mira la lista de ingredientes y supone, porque reconoce todo, que la dieta tiene que ser más sana”, afirma Heinze. “Eso da a estas empresas un halo de salud, aunque no esté respaldado por la ciencia y la otra dieta tenga 40 años de investigación”.

Un área de especial preocupación es la comida para perros que se comercializa como “sin cereales”. Muchos de esos productos contienen altos niveles de chícharos, lentejas y otras legumbres que podrían conllevar un mayor riesgo de enfermedades cardiacas en los perros. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés), no dispone de “datos suficientes” para establecer una relación, por lo que anima a seguir investigando.

“Hay muchas maneras diferentes de proporcionar una buena nutrición para un perro”, explicó Jonathan Regev, que comenzó The Farmer’s Dog en 2014 con Brett Podolsky, después de que el perro de Podolsky tuvo problemas estomacales que su veterinario creía que eran causados por la comida del perro. The Farmer’s Dog utiliza una variedad de proteínas, verduras y, ocasionalmente, legumbres en sus productos.

Joseph Wakshlag, profesor de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Cornell, trabajó como asesor en las recetas de The Farmer’s Dog. Wakshlag dijo en un correo electrónico que muchos alimentos refrigerados y de calidad humana para perros son “buenas opciones, siempre que sean completos y equilibrados”. Añadió que a veces son más ricos en grasas y proteínas, lo que está bien para los perros sanos, pero quizá no funcione para los perros con ciertas afecciones médicas.

Después de que Patrick y Jennifer Cunningham, ambos médicos en un suburbio de Chicago, vieron el anuncio de The Farmer’s Dog durante el Supertazón de este año, se lo dieron a sus shih tzus, Strudel y Machiavelli.

Los perros se han convertido.

“No les gusta, les encanta”, sostuvo Patrick Cunningham. “Strudel se emociona mucho. No llega a aullar, pero grita de alegría cuando se lo mezclamos”.

Cunningham calcula que gasta 100 dólares al mes en la comida de calidad humana, frente a los 40 de las croquetas secas.

Se aburrió

Para Bear, sin embargo, The Farmer’s Dog no cumplió las altas expectativas de su dueña. Después de gastar entre 9 y 13 dólares al día durante seis meses, además de las croquetas secas, Pless canceló su suscripción. Ha vuelto a las bolsas normales de croquetas secas y las va rotando cuando Bear se aburre.

“En resumen: no creo que los alimentos para perros elaborados con ingredientes de calidad humana sean más eficaces que los alimentos normales”, opinó Pless. “Hay muchos alimentos para perros de primera calidad que no están hechos con ingredientes de consumo humano que funcionan igual de bien por un precio más bajo”.

c.2023 The New York Times Company

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