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La oscura realidad detrás de las niñas influencers y de los padres que manejan sus cuentas en las redes sociales

Una pasarela de moda para niñas en Nueva York el 10 de febrero de 2024. (Natalie Keyssar/The New York Times)
Una pasarela de moda para niñas en Nueva York el 10 de febrero de 2024. (Natalie Keyssar/The New York Times)

Instagram no permite que los niños menores de 13 años tengan cuentas, pero les permite a los padres gestionarlas y muchos lo hacen por sus hijas que aspiran a ser influentes de las redes sociales.

Lo que a menudo comienza como un esfuerzo de los padres para impulsar la carrera de modelo de una niña, o conseguir favores de marcas de ropa, puede caer muy pronto en un oscuro submundo dominado por hombres adultos, muchos de los cuales admiten sin tapujos en otras plataformas que se sienten atraídos sexualmente por niños, según ha descubierto una investigación de The New York Times.

Miles de cuentas de las llamadas “cuentas de madres” analizadas por The New York Times nos dan una imagen inquietante de cómo las redes sociales están remodelando la infancia, en especial la de las niñas, con el estímulo y la participación directa de los padres.

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Casi uno de cada tres preadolescentes menciona la influencia como objetivo profesional, y el 11 por ciento de los nacidos en la generación Z, entre 1997 y 2012, se describen a sí mismos como influentes. Pero los expertos en salud y tecnología advirtieron hace poco que las redes sociales presentan un “profundo riesgo de daño” para las niñas. Según los investigadores, las comparaciones constantes con sus iguales y los filtros que alteran sus rostros están generando sentimientos negativos de autoestima y fomentando la cosificación de sus cuerpos.

La búsqueda de la fama en internet, en particular a través de Instagram, exacerba este fenómeno a menudo tóxico que anima a los padres a mercantilizar la imagen de sus hijas, según el Times. Estas son algunas conclusiones clave.


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Instagram no autoriza cuentas para menores de 13 años, pero permite que los padres las administren. Muchos padres gestionan cuentas para sus hijas que desean convertirse en influencers de las redes sociales. Foto: Getty Images.
Instagram no autoriza cuentas para menores de 13 años, pero permite que los padres las administren. Muchos padres gestionan cuentas para sus hijas que desean convertirse en influencers de las redes sociales. Foto: Getty Images. (Francesco Carta fotografo via Getty Images)

Los padres son el motor de las cuentas. Algunas ofrecen la venta de fotos, sesiones de chat exclusivas e incluso los leotardos usados de las niñas a seguidores masculinos en su mayoría desconocidos.

Los menores influentes pueden tener ingresos de seis cifras provenientes de las suscripciones mensuales y de otras interacciones con seguidores, según entrevistas. Algunos pueden exigir 3000 dólares de empresas por una sola publicación. Un gran número de seguidores resulta impresionante para las marcas y refuerza las posibilidades de obtener descuentos, productos y otros incentivos económicos, además de que Instagram recompensa a las cuentas con una mayor visibilidad en la plataforma.

A medida que las cuentas ganan seguidores, también atraen a una mayor proporción de hombres. Interactuar con los hombres abre la puerta al abuso.

Un cálculo de una empresa de demografía de audiencias encontró 32 millones de conexiones con seguidores masculinos entre las 5000 cuentas examinadas por el Times. Además, un análisis realizado con software de clasificación de imágenes de Google y Microsoft indica que las publicaciones sugerentes tienen más probabilidades de recibir “me gusta” y comentarios.

Algunos de los seguidores masculinos halagan, acosan y chantajean a las niñas y a sus padres para obtener imágenes más subidas de tono y algunos han sido condenados por delitos sexuales. El Times ha seguido distintos intercambios en Telegram, la aplicación de mensajería, en los que hombres fantasean abiertamente con abusar sexualmente de las niñas a las que siguen en Instagram y alaban a la plataforma por facilitar el acceso a las imágenes.

“Es como una dulcería (tres emojis con ojos de corazón)”, escribió uno de ellos. “Dios bendiga a las instamamás (emoji de manos levantadas)”, escribió otro.

La búsqueda de la fama en internet, especialmente en plataformas como Instagram impulsa a los padres a convertir la imagen de sus hijas en un producto comercial. Foto: Getty Images.
La búsqueda de la fama en internet, especialmente en plataformas como Instagram impulsa a los padres a convertir la imagen de sus hijas en un producto comercial. Foto: Getty Images. (Artur Debat via Getty Images)

Los propietarios de cuentas que denuncian imágenes explícitas o a posibles depredadores ante Instagram suelen recibir el silencio o la indiferencia como respuesta.

Meta, la empresa matriz de Instagram, descubrió que 500.000 cuentas de menores en Instagram tenían interacciones “inapropiadas” todos los días, según un estudio interno de 2020 citado en un proceso judicial. La política de la plataforma prohíbe a los delincuentes sexuales declarados culpables tener una cuenta y la compañía dijo que eliminó dos cuentas después de que el Times las denunció.

En una declaración, Andy Stone, vocero de Meta, dijo que los padres eran responsables de las cuentas y su contenido y que podían eliminarlas en cualquier momento. “Cualquiera en Instagram puede controlar quién puede etiquetar, mencionar o enviar mensajes a una cuenta, así como comentar en ella”, agregó y señaló una función que permite a los padres prohibir comentarios que incluyan ciertas palabras.

Algunos padres se niegan a ceder ante los “acosadores” perturbadores, pero otros lamentan haber abierto una cuenta.

Una madre australiana, cuya hija tiene ahora 17 años, dijo que le preocupaba que una infancia dedicada a lucir bikinis en internet para hombres adultos la hubiera marcado. Advirtió a las madres que evitaran sus errores. “He sido tonta, ingenua, he alimentado a una manada de monstruos y el remordimiento es enorme”, dijo. Pero una madre de Alabama dijo que los padres no podían ignorar la realidad de esta nueva economía. “Las redes sociales son el camino de nuestro futuro y siento que se quedarán atrás si no saben lo que está pasando”, dijo.

Aunque poco frecuentes, ha habido juicios penales contra los padres en casos de abusos sexuales a menores.

Incluso las imágenes más inquietantes de influentes infantiles sexualizados tienden a caer en una laguna jurídica. Para cumplir con la definición federal de la llamada pornografía infantil, la ley generalmente requiere una “exhibición lasciva” de la zona anal o genital, aunque los tribunales han encontrado que el requisito puede cumplirse sin desnudez o con prendas de tela semitransparente.

c.2024 The New York Times Company

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