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Fingir riqueza hasta que se haga realidad: la dura verdad de los influencers que se disfrazan de ricos

Patchareeporn Sakoolchai via Getty Images

La influencer surcoreana Song Ji-a era millonaria a los ojos de todos en el año 2021, pero a principios de 2022 la chica de 25 años fue "cancelada", no por ser pobre, sino por fingir tener dinero vistiendo falsificaciones de marcas de lujo tanto en sus redes sociales como en el show de Netflix en el que logró participar.

Como Song Ji-a, otros influencers han sido vistos rellenando bolsas de marcas reconocidas con el papel de seda que generalmente sobresale de las compras costosas, solo para tomarse una foto con una leyenda que sugiere un ajetreado día de gastar mucho dinero en prestigiosas tiendas.

Pero hay quienes han ido más lejos, como el famoso Simon Leviev, que fue expuesto en el documental de Netflix El estafador de Tinder, por supuestamente timar a varias chicas por la astronómica suma de 10 millones de dólares haciéndose pasar por el hijo de un millonario de la industria del diamante y exhibir una vida de lujos en las redes sociales algo que, por cierto, sigue haciendo.

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Son casos que recuerdan al personaje principal de la novela el Talentoso Mr Ripley, de Patricia Highsmith, que despliega una serie de terribles engaños para tener una vida de millonario que no le pertenece pero que envidia de forma enfermiza.

La industria del postureo crece

Ser influencer consiste, como la palabra lo dice, en influir sobre las decisiones de las personas a la hora de comprar algún artículo, actuar o incluso pensar de determinada manera, y gracias a ese impacto que repercute directamente en las economías de las empresas, estos "modelos" de comportamiento reciben pagos, regalos y viajes, entre otros premios.

El fenómeno influencer ha crecido al ritmo de las redes sociales y es ahora el oficio de millones de personas que luchan por distinguirse en una competencia que todavía no tiene reglas claras y es por eso que muchos se valen de estrategias, no muy honestas, para que sus cabezas sobresalgan en este cada vez más poblado mercado libre 2.0.

El Influencer Marketing Benchmark Report prevé que este sector de los influenciadores crecerá aproximadamente 21.1 billones de dólares en 2023 y millones de personas se aprestan para recibir su parte.

Y aunque existen iniciativas para poner orden en esta fértil industria de los influenciadores, es poco probable que todos los competidores se ciñan a potenciales normas.

Song Ji-a, cancelada

En Corea del Sur, cuando una persona nace en el seno de una familia millonaria no se dice que nació en "cuna de oro", sino con "una cuchara de oro", y esto era lo que se creía de la influencer Song Ju-a que siempre posaba en su apartamento de lujo en una de las mejores zonas de Seúl y lucía atuendos Gucci o Chanel.

Su vida de privilegios era vista por sus cientos de miles de seguidores en Instagram y en su canal de Youtube hasta que fue fichada para formar parte del reality show de citas de Netflix Single's Inferno.

Gracias al show televisado, la influencer pasó a tener millones de seguidores porque era la más popular de esta producción, como se pudo deducir de las elecciones de los aspirantes a conseguir una pareja.

Esta exposición ante las masas, sin embargo, la dejó vulnerable a la vista de quienes van con lupas a analizar todo lo que usan los participantes y empezaron a salir a la luz detalles que delataban que su collar no era un original de la marca de lujo francesa Van Cleef & Arpels sino una imitación detectable por la manera en la que estaba sostenida la cadena, al igual que el top rosado de Dior que al parecer no existe en estas tiendas sino en mercados online por apenas 13 dólares.

La influencer admitió que "las críticas señaladas eran ciertas en parte" en una carta que escribió a mano en la que se disculpó, no solo por quienes hayan podido sentirse decepcionados, sino por "la infracción de las creaciones de los diseñadores y el desconocimiento de los derechos de autor".

La chica fue rechazada por las masas, cancelada, y aunque ya ha pasado más de un año sigue fuera de las redes, una actitud que no tiene nada que ver con la que ha tenido el famoso "estafador de Tinder".

Soy el famoso estafador

A principios de 2022 Netflix expuso -esta vez de forma intencionada- el caso de Simon Leviev en una docuserie llamada "El estafador de Tinder".

En este documental, narrado por las mujeres que aseguran haber sido estafadas por el treintañero de origen israelí y cuyo verdadero nombre es Shimon Yehuda Hayut, se puede ver el modus operandi del influencer para timar mujeres haciéndose pasar por el millonario hijo del magnate de los diamantes ruso-israelí Lev Leviev.

Es de público conocimiento que Hayut es ladrón, falsificador y estafador, se sabe además que ha estado preso en Israel y Finlandia y que es solicitado en la actualidad por la Justicia de Noruega, Suecia y Reino Unido.

Sin embargo, y pese a este prontuario, Hayut tiene una cuenta en Instagram en la sigue haciéndose llamar Simon Leviev, se presenta como “emprendedor” y tiene más de un millón de seguidores.

En esa red social, el influencer publica vídeos en los que presume de su vida de millonario con atuendos recargados de marcas reconocidas, comiendo en restaurantes de lujo y viajando en jets privados.

Además, tiene una cuenta en Cameo en la que se presenta sin tapujos como "El estafador de Tinder" y hace vídeos por encargo a particulares por 200 dólares y a empresas por 2.000 dólares.

Famosa en una red y expuesta en otra

La influencer francesa Oceane El Himer subió una foto el año pasado en su cuenta de Instagram en la que aparecía en clase ejecutiva en un avión con la leyenda "Siguiente parada - Monaco. Viajo toda la noche".

Pero, paradójicamente, la fama le jugó una mala pasada a Oceane porque fue reconocida por otro de los pasajeros que publicó una foto en Twitter - ahora X- en la que se mostraba a la chica sentada en un asiento de clase económica.

La información trascendió a diferentes medios de comunicación que publicaron las dos fotografías con la noticia sobre el engaño. La influencer no comentó el incidente y nunca retiró la polémica foto de la red social aunque sí la opción de hacer comentarios.

Oceane tiene un millón de seguidores en su cuenta de Instagram donde se describe como “figura pública” y exhibe fotos en las que parece tener una vida de modelo con mucho dinero.

La “modelo de Instagram”, residenciada en Dubai, se hizo famosa tras protagonizar un show de televisión francés llamado “Los príncipes y las princesas del amor” junto a su gemela Marine.

Experimentos sociales

En 2019 el estudiante inglés de entonces 19 años, Byron Denton, decidió hacer un experimento social y ver si el mundo se comía el cuento de que era un chico con mucho dinero.

Delton colgó un video en Youtube en el que explica lo que hizo, paso a paso, para hacerse pasar por un joven adinerado utilizando aplicaciones de edición de fotos como FaceTune y Adobe Photoshop.

Posó frente a tiendas como Louis Vuitton, después con varias bolsas agregadas con las aplicaciones, también publicó un video en el que supuestamente estaba viajando en un jet privado que en realidad era su sofá.

Él mismo vio con asombro como los "likes" se multiplicaron en cuestión de segundos con cada publicación, así como el número de seguidores, algo que nunca antes le había pasado con sus fotos honestas.

Con más presupuesto y producción, la plataforma HBO lanzó un documental en 2021 llamado Fake Famous en el que se desarrolla un experimento social en el que tres jóvenes anónimos se pueden convertir en influencers.

El documental está escrito, producido y dirigido por el periodista Nick Bilton y ahí se exponen las técnicas que usan muchos de los que quieren convertirse en verdaderos personajes influyentes entre las que se cuentan la compra de seguidores, sesiones de fotos en una mansión alquilada y cambiar la imagen para parecer más populares de lo que realmente son.

Este tipo de documental revela, además, los otros beneficiarios de esta creciente industria del postureo que pasan casi inadvertidos a los ojos de la mayoría: Los que ofrecen los escenarios y los accesorios.

Los beneficiarios colaterales

Por 64 dólares la hora puedes alquilar un "estudio de jet privado", además, es muy fácil intervenir fotos para ubicar a las personas en lugares en los que jamás ha estado, todo esto con photoshop, sin necesidad de recurrir a la Inteligencia Artificial.

Además, es posible comprar tantos seguidores como permita el presupuesto y existen sitios web en los que es posible hacerse con algunos bots o "fake followers".

Lo cierto es que por menos de 120 dólares es posible comprar 7.500 seguidores y por otros pocos se consiguen muchos likes.

También existe el negocio de la venta de las bolsas de marca, que pueden llegar costar más de 40 dólares "vacías", de acuerdo con Inverse.

Detalles que los delatan

La instructora de elegancia Anna Bey, fundadora de la Escuela de Riqueza, ha ofrecido una serie de tips para detectar si una persona está fingiendo ser adinerada.

Entre las costuras que se le ven a los ricos en postureo se cuentan:

  • Los verdaderos millonarios no están exhibiendo constantemente las lujosas marcas que llevan puestas. Así que los que tienen más logos que ropa, son sospechosos.

  • Jactarse del estilo de vida de millonario es otra red flag de falso ricachón.

  • Una cuenta de Instagram en la que todas las fotos muestran el estilo de vida lujoso puede ser otra señal de alerta. Por lo general, dice Bey, los verdaderamente adinerados no están publicando cada carro deportivo que se compraron, o cada viaje en jet privado o un día de compras en tiendas de costosas marcas.

Fuentes: Insider, CNN, New York Post, Newsweek, Inverse, Influencer Marketing

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