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Lo que dejaron las elecciones: Massa y el cuarto peronismo

Y resurgió una vez más el peronismo, esta vez, de la mano del ministro de Economía de un gobierno económicamente derrumbado, con un presidente que es lo más parecido a Chuancey Gardiner, el personaje de Peter Sellers en la mítica película, Desde el Jardín.

Parece una sorpresa, pero no lo es tanto. El 15 de agosto pasado, en esta misma columna, dijimos que el resultado de las PASO fue sobrevalorado, tanto por los medios como por el propio ganador, Javier Milei. No se entendió lo que había ocurrido. El libertario había "comido" del voto peronista, al menos la mitad de los sufragios que lo acompañaron en esa primaria, eran votos tradicionalmente justicialistas.

Escribimos también entonces, que Massa podía perfectamente dar vuelta el resultado electoral, recuperando algún porcentaje de aquellos votos perdidos a manos del despeinado economista, y que, para ello, necesitaba un fuerte trabajo territorial clásico del PJ. Y la labor evidentemente se llevó a cabo sobre la base electoral propia pérdida, y el ministro de Economía ganó, pese al dólar, la inflación y la pobreza.

Milei mantuvo su treinta por ciento, es verdad. Pero no la integralidad de sus votos iniciales. Consiguió ese porcentaje basado en los electores que le quitó a Juntos por el Cambio, cuando se erigió en la opción más viable para derrotar al kirchnerismo. Aquel porcentaje que Patricia Bullrich no pudo retener de quienes optaron por su espacio en las PASO, pasaron a Milei, justo para cubrir el hueco, de aquellos votos que el libertario le devolvió al peronismo.

La importancia del voto de los que no lo hicieron en las PASO

Una ecuación no tan compleja pero que nadie, salvo el propio Massa, calculó. El peronismo además, a ese fenómeno, le agregó unos puntitos. Y ese porcentaje lo obtuvo de muchos electores que no votaron en las PASO y que esta vez sí lo hicieron, movilizados por el extraordinario aparato político que es propiedad exclusiva del justicialismo. La mitad de los electores que se sumaron entre la primaria y la general, recayeron en Massa.

Esa es la fotografía actual, consecuencia de una lectura sobre el resultado de las elecciones de agosto, que pocos quisieron ver. Ahora hay que tratar de escudriñar sobre el futuro

Una vez más resurgió el peronismo, esta vez, de la mano del ministro de Economía de un gobierno económicamente derrumbado.
Una vez más resurgió el peronismo, esta vez, de la mano del ministro de Economía de un gobierno económicamente derrumbado.

Una vez más resurgió el peronismo, esta vez, de la mano del ministro de Economía de un gobierno económicamente derrumbado.

Porque viene un balotaje y con un nuevo escenario distinto al anterior, donde será Milei quien tenga el desafío de aglutinar votantes que ha agredido severamente para mantenerse en carrera, algo que parece una empresa difícil de realizar.

Massa apunta al radicalismo, Milei, al PRO

Como primera medida, Massa ya convocó a un gobierno de unidad nacional y llamó en el propio discurso de la victoria, a los radicales a formar parte de su gobierno. No sería sorprendente, que en los próximos días invite a Gerardo Morales, presidente del partido centenario, a formar parte de su gobierno. Posiblemente así, el ex gobernador de Jujuy, active su aparato en la provincia, el que no movió un músculo por Bullrich, para derrotar a Milei en su territorio. 

Con esa y otras jugadas, Massa puede sumar muchos dirigentes radicales, y especialmente votos de ese origen. Los radicales en términos generales, se sienten socialdemócratas y repudian el discurso de Milei, esa porción de Juntos por el Cambio, podría acompañar sin mucha discusión a Massa.

Por su parte, el libertario querrá valerse del macrismo y tal vez, del propio Macri, que ha mostrado simpatía por el candidato de LLA, y un alto desprecio por el postulante de Unión por la Patria. Habrá que ver que tanto se juega el ex presidente por su pollo despeinado y, si lo hace, cual es la tracción que conserva a nivel nacional. A la sazón, su respaldo a Bullrich no resultó demasiado eficiente en la elección de ayer.

Hay otras porciones de votantes que pueden estar cerca de Massa para acercarlo a la victoria definitiva. El elector que prefirió a Juan Schiaretti no es un desaforado, más bien se acerca a la moderación y al final del día, votaron un peronista. Si el originario de Tigre, consigue convencerlos de que no es kirchnerista sino una nueva versión del peronismo, que respeta al cordobesismo, es muy posible que se haga acreedor de esos votos, con los que ya estaría arriba del 40%. Parece muy complejo que algún voto de Schiaretti, fugue hacia Milei. Lo mismo ocurre con los dos puntos y medio de Miryam Bregman, que, ante el espanto por el economista, podría concentrarse por completo en Massa. 

En síntesis, Milei parece no tener de donde sacar apoyos para alzarse con la segunda vuelta. Y Massa, está al borde de iniciar el cuarto peronismo, después del propio Juan Perón, de Carlos Menem y de Néstor Kirchner, el actual ministro de Economía parece estar señalado para refundar el partido hegemónico de la Argentina.