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El cruel negocio de los niños luchadores de Muay Thai

El Muay Thai es un deporte muy popular en Tailandia y los pequeños que tienen menos recursos se inician en esta práctica peligrosa con la esperanza de triunfar y salir de la pobreza (Foto: Wikimedia Commons)

Las luces brillantes encandilan a Jirasak Katsriphuak y tan solo escucha voces: a su entrenador recordándole las técnicas básicas del combate Muay Thai, a los apostadores gritando “dos a uno al rojo”, y al anunciador de la pelea mencionando su nombre, su edad 10 años y su peso 22,9 kilogramos.

Ahora oye a las personas de la primera fila celebrando cada puño, golpe con la rodilla, con el codo o patada de gran elongación que infringe o recibe de su oponente, un niño de la misma edad y con los mismos sueños de convertirse en un luchador profesional en ese difícil arte marcial en Tailandia.

Una rodilla se incrustó en su abdomen y lo mandó al suelo, dónde quedó doblado por el dolor antes de acabar los cinco asaltos pactados de tres minutos cada uno.

“Me dolió muchísimo”, recuerda Jirasak horas después de bajarse del cuadrilátero. Su padre, Somsak Katsriphuak, analiza el combate y le recuerda que “en el ring es él contra su oponente (…) gana o pierde según sus propios méritos”.

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Muchos luchadores de Muay Thail comienzan a practicar desde niños, pero lo s médicos advierten constantemente que los menores boxeadores pueden sufrir daños cerebrales irreversibles por los fuertes golpes que reciben en la cabeza. (Foto: Wikipedia)

Gane o pierda su hijo recibe 300 bath (unos nueve dólares) por pelea, una cifra insignificante incluso para el estándar de vida en Tailandia. Sin embargo, lo que buscan es que adquiera experiencia y la esperanza es que gane mucho más dinero cuando sea mayor de 15 años y pueda entrar a la liga profesional de luchadores.

Una carrera en Muay Thai es un boleto a la fama y fortuna para un niño como Jirasak, que espera que gracias a ellos puedan salir con su familia de las fétidas aguas del canal que atraviesa su barrio en el centro de Bangkok.

Desde que cumplió seis años acude de lunes a viernes junto con hermano a un centro de entrenamiento al aire libre que esta al lado de una autopista muy concurrida cerca de su casa.

“Puedo ver que los dos llegarán muy lejos en este deporte. Tienen mucho fuego en el vientre”, aseguró Jamlong Jaipakdee al South China Morning Post, un ex luchador de 49 años que ayuda a entrenar a varios niños en un país obsesionado con el boxeo y donde los campeones adquieren fama y dinero.

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Luchadores ofrecen una ceremonia de respeto a los peleadores de Muay Thai de más edad en la ciudad antigua de Ayutthaya, Tailandia (Foto:REUTERS/Soe Zeya Tun)

La tradición del boxeo infantil ha despertado críticas desde varios sectores, que consideran que esta práctica es una forma de abuso infantil y es peligrosa para los niños que participan en los combates

Los médicos tailandeses advierten constantemente que los niños boxeadores pueden sufrir daños cerebrales por los fuertes golpes que reciben en la cabeza.

“Las lesiones cerebrales causadas por el boxeo pueden tener efectos a largo plazo en el sistema neurológico”, explicó el neuroradiólogo Jiraporn Laothamatas del Hospital Ramathibodi en Bangkok.

El médico realizó un estudio con 300 boxeadores de edad escolar primaria y descubrió que la mayoría tenía un coeficiente intelectual inferior al de sus compañeros. Cuanto más tiempo llevaban en los cuadriláteros, más bajos eran sus puntajes.

Los niños luchadores quieren ser como la estrella de Muay Thai de 21 años Rodtang Jitmuangnon

“¿Cómo podrán estos niños estudiar y encontrar empleos (bien pagos)? ¿Cuál será su calidad de vida en el futuro con un cerebro magullado y con un bajo coeficiente intelectual?”, se cuestiona Jiraporn.

Pumpichai Rattanawisit, entrenador y promotor de peleas, se toma muy en serio estas preocupaciones pero les resta credibilidad. “Los niños pueden salir lastimados, pero sus lesiones no son graves. Un moretón aquí y allá. Los niños no son lo suficientemente fuertes como para lastimarse seriamente”, subrayó.

“Estos niños pueden ganar hasta 2.000 baht por pelea. Están contentos con eso porque vienen de familias muy pobres”, precisa.

Aunque no existen estadísticas precisas, se estima que entre 200.000 y 300.000 niños alrededor de Tailandia se entrenan en Muay Thai y muchos de ellos empiezan desde los cuatro años de edad con el sueño de convertirse en campeones.

La boxeadora transgenero Nong Rose Baan Charoensuk patea a Priewpak Sorjor Wichit-Padrew durante una pelea en el Rajadamnern Stadium de Bangkok (Foto: REUTERS/Athit Perawongmetha)

Pacharadanai Poolsawat fue uno de esos niños que a los cuatro años tuvo su primera pelea en su natal Khorat, en el nororiente de Tailandia. Hoy con 20 años tiene su espalda y pecho completamente tatuados, y rara vez pierde una pelea.

Es el campeón de peso mosca en el Rajadamnern Stadium, el templo del boxeo más antiguo de Bangkok, y ha tenido más de 200 peleas. Puede ganar hasta 540.000 bath por combate (unos 16.500 dólares), tres veces el salario promedio anual en Tailandia.

Una foto de él derribando a un oponente japonés se exhibe en el centro de entrenamiento al aire libre donde Jirasak práctica con su hermano. “Quiero ser un luchador como él”, dicen ambos.

Ellos están en el camino correcto para lograrlo, asegura el campeón Pacharadanai y añade que el Muay Thai es un deporte altamente competitivo, por lo tanto es importante que ellos empiecen a entrenar cuanto antes y continúen adquiriendo experiencia en el ring.