U.S. Markets closed

El mayor vendedor de jamón ibérico en España, en el punto de mira por supuesto fraude

El grupo Comapa, el mayor vendedor de jamón ibérico, está siendo objeto de investigación por un supuesto fraude según publica la web especializada en información económica Economía Digital. Citando fuentes cercanas a la investigación, señala que podría tratarse de un caso de fraude alimentario e irregularidades en el etiquetado. Los resultados de la investigación se darán a conocer, previsiblemente, a finales de enero.

Las piezas de jamón deben estar rigurosamente etiquetas para que el consumidor sepa cuál es su procedencia y el tipo de alimentación del cerdo del que procede. (Foto: EFE)

La apertura de expediente se inició con la visita de agentes del Seprona por sorpresa a treinta establecimiento de Carrefour repartidos por la geografía española en los que se venden los jamones de este grupo empresarial. El objetivo, detectar posibles irregularidades que habrían sido reflejadas en el acta.

Comapa abarca marcas como Sabores de Antaño, Oro de Granada, La joya del Jabugo y Aurum. Es la gran gigante de la venta de jamón ibérico en España y nadie puede competir con sus precios. En Economia Digital ponen como ejemplo que una pieza de siete kilos que en Carrefour, donde se comercializan sus jamones, se vende por 195 euros en otro sitio puede costar alrededor de 300. El grupo compra las piezas a los productores y se encargan tanto de la curación como de la distribución.

La ley establece que los jamones deben indicar en todo momento y de manera rigurosa, mediante el etiquetado, su categoría. Se trata de unos precintos de distintos colores que informan al consumidor de la procedencia del jamón y de la alimentación que siguió el cerdo. En función de eso varía la categoría y el precio de cada pieza.

conomía Digital ha contactado con directivos de Comapa que aseguran que han proporcionado toda la documentación requerida a Carrefour y que han cumplido con la ley. Señalan también que a veces ocurre que los precintos se rompen o se pierden en el proceso de transporte, algo que no ‘implica fraude’.

No es lo mismo que un jamón venga sin etiqueta porque esta se haya caído por el camino a que no se haya etiquetado correctamente a sabiendas y se venda como una pieza de una categoría superior a la que le corresponde. Será la investigación de la Guardia Civil la que determine si ha habido fraude o no.