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El sueño ¿imposible? del dueño de un KFC: conseguir una estrella Michelin

Sam Edelman es el propietario de un KFC ubicado en Alice Springs, una remota población ubicada en el desértico centro de Australia. Un día vio un capítulo de la serie de Netflix Street Food, en el que cuentan el caso de una vendedora de comida callejera de Bangkok que acabó consiguiendo una estrella Michelin.

Inspirado por esa historia, el emprendedor australiano ha tomado una insólita decisión: no parar hasta conseguir que su local sea reconocido con el mismo galardón de la prestigiosa guía.

Fuente: Sam Edelman

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El principal argumento que esgrime es que su local es el más remoto de los más de 20.000 establecimientos que KFC tiene en todo el mundo, y asegura que hay clientes que recorren hasta 1.000 kilómetros para ir a comer allí.

En cuanto a la comida, considera que el pollo que ofrecen en su restaurante está a la altura de la tortilla rellena de marisco que prepara Jai Fai, la cocinera tailandesa de 70 años que se hizo mundialmente famosa tras ganar la codiciada estrella.

El voluntarioso dueño del KFC australiano ha abierto incluso un grupo de Facebook para sumar adeptos a su causa y conseguir que su petición llegue a oídos de Michelin para que le tengan en consideración de cara a la próxima edición.

No parece que lo vaya a tener fácil, entre otras cosas porque la guía Michelin no evalúa a restaurantes de Australia al estar fuera de su radio de acción. ¿Conseguirá que cambien de idea? Lo que sí ha logrado es que su recóndito local se dé a conocer y que haya personas que se planteen recorrer los kilómetros necesarios para corrobar si su pollo es tan bueno como dice…